Opinión
Menos oficinas, más inversión y gestión en Alzira

Paco Martí Furió. / Levante-EMV
Pacó Martí Furió
La propuesta del alcalde de crear una oficina específica para coordinar emergencias en Alzira abre un debate que merece una reflexión profunda.
No porque la prevención y la respuesta ante situaciones de riesgo no sean importantes, sino porque conviene preguntarse si la solución pasa realmente por añadir una nueva estructura administrativa o por aprovechar mejor los recursos humanos y técnicos que ya existen en el ayuntamiento.
Desde la recuperación de la democracia municipal, Alzira ha afrontado numerosos episodios complicados: inundaciones, temporales, incendios forestales, fuertes lluvias y otras incidencias que han puesto a prueba la capacidad de reacción de la ciudad.
En algunos casos, las consecuencias fueron especialmente dolorosas. Sin embargo, ninguno de los alcaldes ni la única alcaldesa que ha gobernado la ciudad consideraron necesario crear una oficina específica para coordinar estas situaciones.
La explicación es sencilla. El ayuntamiento ya dispone de una organización perfectamente definida. Existen responsables de seguridad, intervención, secretaría, tesorería, urbanismo, servicios técnicos, protección civil y policía local. Cada profesional tiene funciones concretas y responsabilidades claramente establecidas. La coordinación de todos ellos corresponde a quienes han sido elegidos para gobernar: el alcalde y los concejales competentes.
Por ello, resulta difícil entender que se plantee una nueva oficina cuando la verdadera necesidad parece ser otra. Lo prioritario debería ser reforzar la coordinación interna, mejorar los protocolos de actuación y reconocer el esfuerzo de los empleados públicos que, en cada emergencia, asumen una enorme responsabilidad. Incentivar moral y económicamente a quienes están en primera línea sería una medida mucho más útil que incrementar la burocracia.
Además, la mejor política de emergencias sigue siendo la prevención i la inversión. Cada euro destinado a limpiar barrancos, modernizar infraestructuras, mejorar drenajes, renovar equipamientos o reforzar la seguridad evita gastos mucho mayores en el futuro.
Alzira atraviesa un momento de intensa actividad y crecimiento. La ciudad necesita inversiones, modernización y proyectos transformadores. Sus vecinos esperan soluciones concretas a problemas reales, no más despachos, más reuniones ni nuevas capas administrativas.
La administración local ya dispone de herramientas suficientes para actuar con eficacia. Lo que hace falta es liderazgo, planificación, capacidad de gestión y una apuesta decidida por invertir en la ciudad. Menos burocracia y más acción. Esa debería ser la prioridad.
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