Un repunte de la mosca negra obliga a adelantar casi un mes la fumigación aérea sobre el Xúquer
El helicóptero realiza aplicaciones en once puntos del cauce entre Cullera y Sumacàrcer y el Consorcio de la Ribera no descarta una segunda intervención durante el verano si vuelve a aumentar la presencia de larvas
El nuevo contrato del servicio de control de plagas prevé sustituir el helicóptero por drones en los tratamientos aéreos

José Manuel López

El Consorci de la Ribera ha ejecutado este jueves la campaña anual de tratamiento aéreo contra la mosca negra sobre el río Xúquer, una actuación que este año se ha adelantado cerca de un mes respecto a ejercicios anteriores debido al repunte detectado en la presencia de larvas en distintos puntos del cauce por el efecto de las temperaturas.
La operación, coordinada por la Mancomunitat de la Ribera Alta y la Mancomunitat de la Ribera Baixa a través del Consorci de la Ribera, se ha realizado con un helicóptero que ha partido desde la base operativa instalada en el paraje de Els Canos, en Sueca, y que ha intervenido en once puntos considerados de difícil acceso para los equipos terrestres, entre Sumacàrcer y el azud de la Marquesa en Cullera. También se han realizado aplicaciones de larvicida en Antella, Cotes, Gavarda, Alberic, Carcaixent, Alzira, Algemesí y Albalat de la Ribera.
El adelanto de la actuación constituye una de las principales novedades de la campaña de este año. Mientras que en 2025 el tratamiento aéreo se llevó a cabo el 1 de julio tras varios aplazamientos por problemas técnicos, y en campañas anteriores las fumigaciones se realizaban generalmente durante la segunda quincena de junio o incluso entrado julio, en esta ocasión la presencia temprana de larvas y la evolución observada por los técnicos ha aconsejado actuar con mayor rapidez para evitar una proliferación masiva durante los meses de más calor.
Fuentes del Consorci explican que el objetivo ha sido adelantarse al ciclo biológico de la especie para reducir significativamente la población antes de que alcance sus niveles máximos de actividad, que suelen coincidir con el inicio y desarrollo del verano.
Más de 160 litros de larvicida repartidos en once puntos
Este año se han tratado once localizaciones distribuidas a lo largo del río Xúquer. En cada una de ellas se ha realizado una aplicación aproximada de quince litros de producto, lo que supone una utilización total cercana a los 165 litros de larvicida biológico.
La intervención se ha centrado en aquellos enclaves donde la corriente del río favorece la fijación y desarrollo de las larvas de mosca negra y donde la actuación por medios terrestres resulta especialmente complicada o directamente imposible.
El producto utilizado ha sido "Bacillus thuringiensis israelensis" (BTI), un tratamiento biológico específicamente diseñado para actuar sobre las larvas de estos insectos. Se trata de una sustancia ampliamente empleada en programas de control de vectores por administraciones públicas de toda Europa debido a que no presenta riesgos para las personas ni para el ecosistema fluvial. Los organismos responsables de la gestión del río y las autoridades ambientales autorizan su utilización precisamente por su elevada selectividad, ya que actúa exclusivamente sobre determinadas especies de insectos y no afecta ni a la calidad del agua ni a la fauna y flora del entorno.
No se descarta una segunda fumigación
La evolución de la plaga durante las próximas semanas determinará los siguientes pasos del operativo. Jesús López, técnico de la empresa Lokímica, responsable de la ejecución del servicio, ha explicado que el seguimiento continuará durante todo el verano mediante inspecciones periódicas sobre el terreno para comprobar la evolución de las poblaciones larvarias.
Según ha señalado, la fumigación realizada este jueves responde a las necesidades detectadas actualmente, aunque no puede descartarse una segunda intervención si las condiciones ambientales favorecen un nuevo incremento de la plaga.
Desde la empresa recuerdan que factores como el caudal del río, la temperatura del agua y las condiciones meteorológicas influyen directamente en la reproducción de la mosca negra, por lo que la vigilancia continuará siendo constante durante los próximos meses.
"Si tras este primer tratamiento se produjera un nuevo repunte, especialmente en la parte central del verano, se podría realizar una segunda fumigación para reforzar el control de la plaga", indican desde Lokímica.
El nuevo contrato podría incluir dos campañas anuales y el uso de drones
La experiencia acumulada durante los últimos años y la evolución de la plaga están llevando al Consorci de la Ribera a plantear cambios de cara al futuro.
El presidente del Consorci, Toni Barea, ha confirmado que este año finaliza el contrato para la prestación del servicio y que ya se está trabajando en la redacción de las nuevas condiciones que regirán la próxima adjudicación. Entre las posibilidades que se encuentran sobre la mesa figura la incorporación de una segunda fumigación aérea anual dentro del propio contrato. Esta medida permitiría actuar con mayor rapidez ante posibles repuntes sin necesidad de recurrir a actuaciones extraordinarias.
Otra de las novedades que estudia el organismo es la utilización de drones para realizar parte de los tratamientos. La incorporación de esta tecnología permitiría reducir costes operativos y minimizar el impacto económico que supone la movilización de helicópteros, manteniendo al mismo tiempo la capacidad de acceder a zonas especialmente complicadas del río. Barea ha señalado que todas las alternativas serán analizadas por los servicios técnicos antes de elaborar el nuevo pliego de condiciones.
Sobre las críticas del Ayuntamiento de Alzira respecto a la gestión de la mosca negra de forma mancomunada y la posibilidad de que abandone el contrato por el que se realizan los tratamientos de forma conjunta, Toni Barea ha evitado entrar en valoraciones. El presidente del Consorci ha manifestado que actualmente no se ha producido ninguna circunstancia que haya motivado un contacto específico sobre esa cuestión y ha considerado que no es el momento adecuado para pronunciarse al respecto. No obstante, ha insistido en que todas las propuestas que puedan contribuir a mejorar la eficacia del servicio serán estudiadas dentro del proceso de elaboración del nuevo contrato.
Un problema que afecta a toda la Ribera
La mosca negra se ha convertido durante los últimos años en una de las principales preocupaciones sanitarias y de calidad de vida en numerosos municipios ribereños. Sus picaduras, especialmente molestas y dolorosas, afectan cada verano a miles de vecinos de ambas comarcas.
Precisamente por tratarse de una plaga que no entiende de límites administrativos, el Consorci de la Ribera mantiene un servicio de control de vectores de carácter supramunicipal que presta cobertura a los 39 municipios adheridos de la Ribera Alta y la Ribera Baixa.
Junto a la lucha contra la mosca negra, el servicio incluye actuaciones permanentes frente al mosquito tigre y el mosquito común, combinando tratamientos larvicidas, inspecciones periódicas y campañas de vigilancia durante todo el año.
Con la actuación desarrollada este 11 de junio, la más temprana realizada hasta la fecha, el Consorci pretende contener el repunte detectado en el Xúquer y reducir al máximo las molestias que la mosca negra genera entre la población durante la temporada estival.
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