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Noche de San Juan

Una hoguera en playas de Sueca y Cullera puede acarrear multas de hasta 30.000 euros

La localización dentro del parque natural de l'Albufera agrava las sanciones si se generan daños ambientales

La ordenanza de Cullera prevé penalizaciones de hasta 6.000 euros en el resto del litoral

Un agente de la Policía Local de Cullera, en la playa de San Antonio, en una noche de San Juan.

Un agente de la Policía Local de Cullera, en la playa de San Antonio, en una noche de San Juan. / Joan Gimeno

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Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

La llegada de la Noche de San Juan vuelve a poner el foco sobre una de las infracciones más recurrentes —y más perseguidas— en el litoral de la Ribera Baixa: encender hogueras en la arena. Tanto Cullera como Sueca mantienen una prohibición tajante en sus playas, una medida que cada año genera dudas entre vecinos y visitantes pese a la insistencia de los ayuntamientos en recordarla a través de bandos y campañas informativas. La localización de las playas de Sueca y algunas de Cullera dentro de los límites del parque natural de l'Albufera agrava el grado de las infracciones que podrían acarrear multas de hasta 30.000 euros si se generan daños medioambientales. Con todo, especialmente en Sueca, se vivirá este año una noche de San Juan inédita con más de la mitad de los arenales cerrados por las obras de regeneración de la playas.

En Cullera, la ordenanza municipal del espacio público marítimo-terrestre prohíbe de forma explícita hacer fuego directamente sobre la arena o las piedras, utilizar bombonas de gas o líquidos inflamables en los arenales, y montar barbacoas o fogatas sin autorización expresa del consistorio. La cercanía de buena parte del litoral a zonas forestales agrava las consecuencias de cualquier infracción: la normativa las califica como graves, con sanciones que pueden llegar hasta los 6.000 euros en función de la zona afectada y los daños ocasionados. Fuentes municipales recuerdan que, aunque en el pasado se contemplaban excepciones puntuales para fechas señaladas como la propia Noche de San Juan, la entrada en vigor de la normativa vigente ha convertido la prohibición en absoluta a lo largo de toda la costa del municipio.

A pocos kilómetros, en Sueca, la prohibición se sustenta en una competencia distinta pero igualmente estricta: la de la Demarcación de Costas, que veta el encendido de fuego en la Senda de la Playa y en todo el litoral del término. El ayuntamiento reitera esta restricción mediante bandos y ordenanzas propias, con el objetivo declarado de proteger los ecosistemas dunares y las zonas de nidificación de aves protegidas, especialmente sensibles en estas fechas. Al tratarse de una infracción administrativa vinculada a Costas, las denuncias pueden tramitarlas tanto la Policía Local como el Servicio Provincial de Costas, y las sanciones —que dependen en última instancia del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico o del propio consistorio— oscilan entre 100 y 3.000 euros según la gravedad del daño ambiental causado.

Un patrón común

Pese a las diferencias en la letra de cada ordenanza, el fondo de la normativa es prácticamente idéntico en los dos municipios: prohibición total de hacer fuego en la arena, sanciones que se agravan cuanto mayor es el riesgo ambiental o forestal, y una doble vía de control —policía local y administraciones autonómica o estatal— que actúa en paralelo. A esto se suman otras restricciones que comparten ambos litorales, como la prohibición de introducir recipientes de cristal en la arena o el veto al consumo de alcohol en la vía pública y en las playas.

Las cifras, en cualquier caso, varían según el marco legal que se aplique en cada caso concreto. Mientras las ordenanzas municipales de playas suelen fijar multas leves de entre 100 y 600 euros, la Ley de Costas permite elevar las sanciones hasta los 30.000 euros cuando se considera que la infracción es grave, en función del impacto ambiental y de la proximidad a espacios protegidos.

Los ayuntamientos de Cullera y Sueca insisten en que la prohibición no responde a un capricho administrativo, sino a la protección de un litoral cada vez más expuesto a la erosión, la presión turística y la fragilidad de sus ecosistemas dunares. Con la Noche de San Juan a la vuelta de la esquina, ambos consistorios apelan a la responsabilidad ciudadana para evitar que la tradición de "fer foc" se traduzca, un año más, en denuncias y sanciones a lo largo de la costa de la Ribera Baixa.

Para la noche del día 23 de junio ambos municipios reforzarán la vigilancia en la costa aumentando el número de efectivos de la Policía Local, casi hasta duplicarlos, y que serán apoyados en todo momento por miembros de la Guardia Civil así como de protección Civil para garantizar el cumplimiento de las normas y la seguridad de todos aquellos que participan en esta noche multitudinaria. 

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