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Una 'roomba' para el campo permitirá reutilizar más del 50 % de la fruta de destrío

AVA-Asaja ensaya en Polinyà, Algemesí y el Racó d'Ademús un robot que se alía con drones y satélites para recolectar del suelo la fruta caída para después convertirla en polvo de alto valor nutritivo 

El programa europeo LIFE Gleansmart propone el uso de tecnología de recolección inteligente para frenar el desperdicio alimentario, paliar la falta de mano de obra y mejorar el beneficio neto del campo 

Un robot y un dron se alían para combatir el desperdicio de fruta en Polinyà de Xúquer

Redacción Levante-EMV

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Como si de una “roomba” se tratara, un robot avanza entre las calles de los campos de la Finca Sinyent, en Polinyà de Xúquer. A su paso, según los datos recabados por un dron que sobrevuela el terreno, va recogiendo la fruta del suelo. El objetivo es “recuperar como mínimo el 50 % de la fruta caída en las parcelas agrarias a través de las tecnologías para darles otro uso”, resume la responsable del laboratorio de AVA-Asaja, Rebeca Brocal Ruiz, para evitar que la comida se desperdicie, de acuerdo con la nueva Ley de Desperdicio Alimentario en vigor desde abril y en sintonía con el concepto de economía singular.

El robot recolector ha sido desarrollado por la empresa Odissey Robotics de Elx.

El robot recolector ha sido desarrollado por la empresa Odissey Robotics de Elx. / Levante-EMV

Se trata del proyecto Gleansmart, desarrollado dentro del programa europeo LIFE e impulsado por cinco socios, que han puesto en común su experiencia para combinar la tecnología con la gestión de cosechas y tratar de dar solución a diferentes problemáticas del campo valenciano: el reaprovechamiento de la fruta que cae del árbol, la escasez o la carestía de la mano de obra y el desarrollo de proyectos que contribuyan a rentabilizar la actividad agrícola. AVA-Asaja lidera el proyecto y ha puesto a disposición del resto de socios un banco de pruebas excepcional: la Finca Sinyent, un centro de experimentación agraria con 32 hectáreas de cultivos variados que ha permitido testar el trabajo del robot recolector y del dron vigía. Hay otros tres socios valencianos: AINIA, un centro tecnológico privado, ha desarrollado el dron, que usa datos del satélite Sentinel II y obtiene imágenes térmicas para detectar la maduración de la fruta; VisualNACert, una empresa desarrolladora de software de gestión agrícola que ha creado una aplicación para móvil para los agricultores; y la ilicitana Odyssey Robotics, que ha creado el robot. Por último, la empresa Prosur de Murcia, pionera en biotecnología alimentaria y en la creación de soluciones basadas en ingredientes naturales auténticos, se encarga de dar una segunda vida a las frutas recolectadas del suelo. 

La empresa tecnológica AINIA ha desarrollado el dron que se alía con el robot recolector.

La empresa tecnológica AINIA ha desarrollado el dron que se alía con el robot recolector. / Levante-EMV

Anualmente, se pierden o desperdician 28,4 millones de toneladas de fruta fresca en la Unión Europea y el 23 % de estas pérdidas, equivalente a 6,5 millones de toneladas, se produce en la fase de producción primaria, durante el cultivo y la cosecha. Para combatir esta situación, Gleansmart ofrece una nueva metodología para recuperar al menos el 50 % de esta fruta caída. El proyecto se pone a prueba desde julio de 2023 en tres campos de frutales reales de cultivos representativos como los cítricos y las frutas de hueso, en campos de naranjas y caquis en la Finca Sinyent de Polinyà de Xúquer y de nectarinas en Algemesí; y las frutas de pepita, manzanos en el Racó d’Ademús

De fruta caída a polvo nutritivo

El primer paso de la investigación se ha centrado en “conocer los umbrales de caída de fruta al suelo de las cuatro variedades”, dice Rebeca Brocal. “El caqui, por ejemplo, tira la mitad de su producción al suelo. La fruta llega al suelo de distintas maneras y mucha es perfecta para el consumo, mientras que otra es para compostaje”. Cuando acaba la cosecha, describe la investigadora, “los jornaleros recogen la fruta y, si ven que alguna tiene defecto, la tiran al suelo. Esa es una buena ventana temporal para que pase el robot. Se dan mejores resultados porque permite aprovechar esa fruta que no llega al mercado por cualidades estéticas y no organolépticas”. El dron detecta la maduración de la fruta a través de escáneres y dirige la actividad del robot. Una vez recolectada, Prosur limpia la cosecha, que se prepara y “se tritura hasta convertirla en un polvo natural muy nutritivo, parecido a la harina”, según recoge el proyecto Gleansmart. Este polvo de fruta se utiliza como ingrediente para fabricar alimentos nuevos, logrando así que lo que antes iba a ser basura se convierta de nuevo en comida útil.

El dron escanea las frutas desde el aire para detectar su grado de maduración.

El dron escanea las frutas desde el aire para detectar su grado de maduración. / Levante-EMV

El proyecto Gleansmart tiene una duración de cuatro años y acabará a finales de 2026. A lo largo de los meses, las tecnologías se han ido puliendo: “El robot ya existe. Se ha ido mejorando: para pasar entre los árboles diseñamos un robot pequeño, pero nos hemos dado cuenta de que se necesita un robot con robustez, con ruedas de oruga como un tanque, para que pueda avanzar con autonomía a través de los campos", explica Rebeca Brocal. 

Impacto económico

El proyecto prevé recoger inicialmente 12 toneladas de fruta caída. Además de sus beneficios ecológicos, la iniciativa mejorará el beneficio neto de las explotaciones agrícolas y generará nuevas oportunidades de mercado, calculando un impacto económico de 200 euros por tonelada de fruta recuperada y 6 euros por kilogramo de ingrediente natural obtenido. Además, destacan, la implementación de estas nuevas tecnologías y procesos de formación contribuirá de forma directa a la creación de nuevos empleos en el sector.

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