Un investigador de Alzira pide equiparar el valor histórico de la red de acequias comarcal a la arquitectura religiosa
Tomás Peris alerta en su último libro de que el rico patrimonio hidráulico de la Ribera "permanece todavía insuficientemente valorado" por la sociedad actual

El historiador Tomàs Peris Albentosa muestra la portada de su último libro. / Levante-EMV
El historiador Tomàs Peris Albentosa ha culminado una exhaustiva investigación que redefine el conocimiento sobre el regadío histórico valenciano. Bajo el título “De Séquia d'Alzira a Séquia Reial del Xúquer (1248-1847)”, este minucioso trabajo, publicado por el Ayuntamiento de Alzira y Reclam Editorial, analiza de forma pionera cómo la gestión de las aguas comunitarias transformó la economía y la sociedad de la Ribera entre los siglos XIII y XIX.
La obra, que fue presentada oficialmente en el Arxiu Municipal de Alzira coincidiendo con la celebración del Día del Libro, unifica, revisa y amplía dos textos clave del propio autor editados en la década de 1990 y que llevaban más de veinte años agotados. El propio Peris Albentosa destaca el alcance de este nuevo volumen al explicar que “no es una simple reimpresión, se trata de un trabajo profundamente revisado, traducido y ampliado que incorpora datos, cartografía histórica y croquis técnicos inéditos de los siglos XVII al XIX, procedentes de los fondos del archivo alcireño”.
Entre las principales aportaciones de la investigación de Peris Albentosa se encuentra el hallazgo de las razones que demoraron el desarrollo del regadío en la Ribera Baixa. El historiador desvela que “hasta el siglo XV no se podían construir acequias en el Xúquer porque la Corona no lo permitía”, debido a que las autoridades monárquicas priorizaban el tráfico de las barcas comerciales que recorrían el río frente al uso agrícola, una dinámica que solo cambió cuando la navegación fluvial perdió peso.
Sistema de regadío más extenso
A partir de ese momento, el investigador documenta la monumental expansión de la infraestructura, detallando las fases constructivas desde la época medieval hasta la gran ampliación entre Algemesí y Albal. Este proceso convirtió al canal en el sistema de regadío más extenso del litoral mediterráneo peninsular, multiplicando su capacidad de las 4.000 hectáreas en el siglo XVII a las 14.000 en el siglo XIX.
Tras un exhaustivo rastreo en el Arxiu Municipal d'Alzira, el de la Séquia Reial y el Arxiu del Regne, Peris Albentosa concluye que la clave del éxito del sistema radicó en la madurez de sus usuarios. “La documentación analizada demuestra que las comunidades rurales de la Ribera gestionaron el agua del Júcar de manera eficiente, lo que evitó conflictos graves y permitió que el recurso sirviera no solo para el riego, sino también para molinos y el transporte de madera”, señala. En este sentido, el autor defiende que “la guerra del agua en la Ribera ha sido un motor de cambio, de evolución, porque ha obligado a alcanzar acuerdos para repartir los beneficios de un bien escaso como el agua”. Este modelo de gestión comunitaria, que evitó la especulación, le permite al historiador conectar sus hallazgos con los debates teóricos globales y las tesis de la Premio Nobel de Economía Elinor Ostrom, como adelantó Levante-EMV tras la presentación de la obra.

Portada del libro de Tomàs Peris, publicado por Editorial Reclam y el Ayuntamiento de Alzira. / Levante-EMV
Protección frente a hambrunas
La investigación de Peris Albentosa también saca a la luz las repercusiones sociales de esta intensificación agrícola. El acceso constante al agua estabilizó la producción de alimentos básicos (trigo, maíz, leguminosas y arroz). Este hecho, junto a la proximidad al litoral y a las rutas de transporrte marítimo, evitaron que las crisis de subsistencia castigaran a la población y protegieron a la Ribera de las hambrunas con mayor éxito que en el interior peninsular en el siglo XVIII. Sin embargo, el autor también advierte un reverso histórico: la alta rentabilidad de las tierras atrajo a inversores urbanos que, a partir del último tercio del siglo XVII, comenzaron a comprar las propiedades de los labradores locales para posteriormente arrendárselas.
Con este libro, estructurado en cinco bloques y con un amplio apéndice documental, el historiador busca trascender las fronteras universitarias para despertar una conciencia ciudadana sobre el entorno. Peris Albentosa advierte que “el rico patrimonio hidráulico de la comarca todavía permanece insuficientemente visible y valorado”, y reivindica que los paisajes de la huerta y sus canales merecen el mismo nivel de preservación histórica que la arquitectura militar o religiosa.
El valor de esta aportación científica fue respaldado de forma unánime en su presentación por las autoridades de Alzira, localidad que ya distinguió al historiador con su Insignia de Oro. El alcalde, Alfons Domínguez, concluyó el acto de presentación del libro señalando que el trabajo de Tomàs Peris Albentosa “se reafirma como la gran referencia para el estudio de los regadíos históricos valencianos, vinculando el pasado medieval de la acequia con los retos de sostenibilidad del presente”.
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