Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La asociación prodiscapacitados de Cullera mantiene viva la llama de Sant Joan con una quema simbólica ante el riesgo de incendio

Una lluvia de confeti sustituye a las llamas en la 'foguera' confeccionada durante semanas por los usuarios de Baladre

Lanzamiento del confeti morado que sustituyó a la "cremà".

Lanzamiento del confeti morado que sustituyó a la "cremà". / Levante-EMV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

La noche de Sant Joan tuvo este año un significado muy especial para los integrantes de la asociación Baladre de Cullera. Los usuarios del colectivo, dedicado a la atención de personas con discapacidad psíquica y física, vieron frustrado uno de los momentos más esperados de la jornada al no poder quemar la hoguera que habían confeccionado artesanalmente durante semanas debido a las restricciones derivadas de la alerta por alto riesgo de incendio decretada por las condiciones meteorológicas.

Miembros de la asociación y autoridades junto a la 'foguera' plantada a la puerta de la casa consistorial.

Miembros de la asociación y autoridades junto a la 'foguera' plantada a la puerta de la casa consistorial. / Levante-EMV

Lejos de dejarse vencer por la decepción, los miembros de Baladre decidieron mantener la celebración prevista y adaptar la tradicional quema a las circunstancias. El resultado fue una jornada cargada de emoción, convivencia y espíritu festivo que permitió a los participantes disfrutar de su particular noche mágica de Sant Joan.

La hoguera, elaborada con el esfuerzo y la ilusión de los usuarios de la asociación, permaneció intacta, pero el simbolismo de la fiesta encontró una alternativa original. Tras los actos programados, la esperada quema se transformó en una ceremonia imaginaria en la que las llamas fueron sustituidas por una lluvia de confeti de color morado que llenó de alegría el ambiente y arrancó sonrisas entre los asistentes.

Los prolegómenos de la celebración estuvieron marcados por la actuación de la Escola Municipal de Tabalet i Dolçaina y del Grupo de Danses de Cullera, que ofrecieron una exhibición de bailes tradicionales valencianos. La música y las danzas populares contribuyeron a crear una atmósfera festiva que fue seguida con entusiasmo por los usuarios, familiares, voluntarios y amigos de la entidad.

Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó cuando los integrantes de Baladre se unieron a los miembros del grupo de danzas para participar conjuntamente en el cierre de la celebración. La imagen de todos ellos compartiendo bailes y sonrisas simbolizó el carácter integrador de una fiesta que convirtió un contratiempo en una oportunidad para reforzar valores como la inclusión, la participación y la convivencia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents