El SOS de siete cofradías humildes revela una crisis pese al auge de la Semana Santa de Alzira
Las hermandades de menor censo piden ayuda al Arzobispado, el ayuntamiento y la JHHCC para poder afrontar sus gastos y seguir preservando una tradición que es “patrimonio cultural, social y religioso”

Celebración del 40 aniversario del Toque de Silencio de la cofradía Crucifixión de Jesús. / Levante-EMV
La devoción y la afición son dos componentes de la Semana Santa, también en Alzira. La primera mantiene la tradicional fiesta religiosa, emblema de la capital de la Ribera Alta y que atrae a miles de visitantes a la ciudad. La segunda, por su parte, hace fluctuar los censos: dispara los socios en las cofradías más grandes, y de ello se resienten las más pequeñas. Siete de estas, con censos que rondan los cien cofrades, han puesto el grito en el cielo esta semana. Aunque no solo en el cielo, también en la tierra, pues han enviado una carta para llamar la atención sobre su situación de precariedad que califican de "injusta" y piden soluciones a la Iglesia, pero también al Ayuntamiento de Alzira y a la propia Junta de Hermandades y Cofradías (JHHCC).
Grandes bandas, más jóvenes
Las siete cofradías que han alzado su voz son el Santo Cáliz, el Santo Expolio, la Crucifixión de Jesús, María Madre, María Magdalena Camino del Sepulcro del Señor, el Cristo en la Columna y la Coronación de Espinas. Aseguran que el ‘boom’ de socios que viven las cofradías más grandes no se da en las más modestas: "Los jóvenes entran a la cofradía por la banda o para repartir caramelos, por diversión, pero duran un par de años", explica Toni Zafón, presidente de la cofradía Crucifixión de Jesús. También Eva Horcajada, tesorera del Cristo en la Columna, describe esta situación: "La gente joven se implica más en las grandes cofradías, llaman más la atención y atraen a más gente joven". El presidente de la JHHCC, Pepe España —reelegido esta semana por dos años más—, reconoce que existe un crecimiento en el censo de las más grandes, vinculado a "las grandes bandas de tambores": El Sepulcro o el Nazareno han ampliado sus cofrades "por el ‘comboi’ de las cuadrillas" que se apuntan a las agrupaciones musicales. "Son las que atraen a más gente joven", asegura. Este es el elemento de la Semana Santa que hace crecer o menguar una cofradía.
Y en paralelo a esta afición, está la devoción, que mantiene la base de las hermandades, en unos casos con más holgura que en otras. Abuelos, padres e hijos que comparten cofradía "de por vida", como es el caso de Pepe España y de muchos otros fieles que permanecen año tras año como integrantes de una cofradía en concreto. "A mis hijas les llamaba la atención la Santa Faz cuando eran jóvenes, por las Verónicas, las imágenes…, pero siempre han vivido la Semana Santa en el Desprendimiento y sabían que tenían que ser de esta cofradía, y hoy las nietas y el nieto continúan también. Pero, en muchos casos, la juventud se escapa y busca otras experiencias", describe.
Hermandades familiares
En las siete cofradías más pequeñas, las familias son la columna vertebral. Cuando los más mayores, faltan, los suplen los vástagos, sin apenas entrada de nuevos socios. Esto las sitúa en una situación de "economía de guerra", que limita sus posibilidades: "Carecemos de los recursos para desarrollar nuestra labor y mantener nuestra tradición, patrimonio cultural, social y religioso, en condiciones dignas".
En la Crucifixión de Jesús han prescindido de acompañamiento musical en la procesión del Viernes Santo y en la procesión del traslado del Lunes Santo han eliminado los arreglos florales. En el Cristo en la Columna, las flores del Domingo de Ramos se reutilizan en la procesión y, de cara a la Semana Santa de 2027, están valorando no contratar portadores y ser ellos mismos quienes arrastren el carro y lleven las banderas y el estandarte. También en el Santo Expolio han tenido "ir quitando gastos", dice la presidenta Inés Cándido.
No participarán en el concurso de doseles de 2027
Las cofradías piden también ayuda para restaurar las imágenes religiosas. La mayoría de ellas cuentan con varios pasos procesionales que son "patrimonio religioso", por lo que han elevado su ruego al Consiliario del Arzobispado, ya que sus pocos ingresos no les permiten asumir el mantenimiento y restauración de las imágenes. En este punto, anuncian que como medida de presión, no participarán en el próximo concurso de doseles: “Montaremos los doseles, pero no entraremos en el concurso”, asegura Zafón.
Confían en que esta denuncia valga “para abrir una vía de colaboración real entre todas las partes implicadas y encontrar soluciones que permitan continuar desarrollando nuestra tarea en condiciones dignas y sostenibles".
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