El cronista local reabre el debate: "Jaume I, como rey, murió en Alzira"
Aureliano Lairón aprovecha su discurso de ingreso en la Acadèmia de Cronistas para reivindicar que el monarca cerró su reinado en la Vila y que existen argumentos para rebatir la tesis actual de que falleció en València

Agustí Perales Iborra
“Jaume I, como rey, murió en Alzira. Dónde murió físicamente con certeza, probablemente, nunca lo sabremos, pero como rey, sin duda, el soberano murió aquí”. El cronista oficial de Alzira, Aureliano Lairón, ha aprovechado este jueves su discurso de ingreso -el primero que se realiza- en la Acadèmia Valenciana de Cronistes Oficials para añadir más combustible al debate abierto sobre el lugar de fallecimiento del monarca y rebatir la corriente ahora dominante de que El Conquistador falleció en València en lugar de Alzira, donde sí existe unanimidad de que, gravemente enfermo, abdicó en favor de su hijo Pedro.

Aureliano Lairón, durante el discurso de ingreso pronunciado en el Salón Noble. / Perales Iborra
Lairón ha expuesto en la asamblea extraordinaria de la Acadèmia Valenciana de Cronistes Oficials, celebrada en Alzira, que no pretende convencer a nadie, pero que independientemente de las referencias de la “Crònica de Jaume I” y de los documentos con la firma del monarca datados en València el mismo día de la defunción, existen argumentos para mantener la creencia de que “Jaume I murió en Alzira y que lo que se llevaron a València fue su cadáver”. Unos de esos argumentos apelan al sentido común; otros a nuevas revelaciones de la época y a relecturas de la Crónica.
Por un lado, el cronista oficial de Alzira ha incidido que “se hace muy difícil admitir que una persona que había comulgado, recibido la extremaunción y amortajada -con el hábito del Císter- sea trasladada a 40 kilómetros de distancia, por unos caminos -los de la época- llenos de polvo y bajo un sol de justicia propios de los últimos días del mes de julio para hacerlo fallecer en la capital del reino ‘oficialmente’”. Por otro, alude al contenido del libro “Orígenes del Reino de Valencia”, en el que el catedrático Antonio Ubieto expone que “la versión que hoy conocemos de la ‘Crónica de Jaume I’ no es la redactada por el rey, sino una refundición hecha en Poblet en 1343. Esto explica que la narración sea en primera persona, como si fuese escrita o dictada por el rey Jaime I, y se llegue al contrasentido de narrar la muerte del monarca”, expone, antes de apostillar que “la ‘Crónica’, como todos los textos narrativos, quiere darnos su versión, y esta versión puede estar interesada para justificar, a posteriori, algunos acontecimientos”.

Lairón junto a otros cronistas, en el acto celebrado en Alzira. / Perales Iborra
“Puede ser que en aquella ocasión hubiera razones más o menos políticas para hacerlo morir en València. No creemos que ahora las haya”, señala Lairón.
Por lo que respecta a los documentos fechados en los últimos días de la vida del monarca, Aureliano Lairón lanza la teoría de que la Cancillería Real era la encargada de redactar estos documentos. “El rey no escribía, ya tenía quien lo hiciera por él y, como sucede actualmente en una notaría, los oficiales lo tienen todo preparado e incluso ponen la fecha del documento porque, de antemano, saben el día que se firmará. Eso es lo que pudieron hacer los oficiales del rey con los últimos documentos reales”, expone, antes de preguntarse si una persona “medio moribunda” pudo llegar a estampar su firma en estos documentos.

Los participantes en la asamblea han llenado el Salón Noble. / Perales Iborra
En ese punto, Lairón repasa algunas ideas lanzadas por el catedrático de Historia Medieval Antoni Furió en una reciente conferencia en Alzira, dentro de la programación del “Any Jaume I”, que conmemora el 750 aniversario del fallecimiento del monarca en julio de 1276. “Furió citó a un historiador catalán nada sospechoso, Pere Miquel Carbonell i de Solsona, notario, del siglo XV, y nos dijo que siguiendo a este autor, el monarca murió en Alzira. Aportaba unos documentos nuevos: el sello real había pasado a manos de un funcionario de la cancillería que, supuestamente, podía haber emitido los últimos documentos ‘jaumins’ a la espera de que el nuevo rey, Pere, los refrendara”.
Aureliano Lairón ha incidido en que “el rey dejó de ser rey en Alzira, aquí murió como soberano al renunciar a la corona y al comulgar y entregar su alma al Creador”.
La asamblea de cronistas celebrada en el Salón Noble del Ayuntamiento de Alzira ha procedido al nombramiento de los nuevos académicos de honor elegidos en la junta general de abril, en este caso, Jesús Huguet Pascual, cronista oficial de la Pobla Llarga, Alberic y Portell de Morella; Agustí Ventura Conejero, cronista oficial de Xàtiva, y el doctor en Historia Abel Soler.

Los cuatro cronistas que se han incorporado a la academia. / Perales Iborra
La asamblea ha servido para formalizar el ingreso en la academia de los cronistas de Jérica, M.ª Pilar Bañó; Chera, Antonio Miguel García; La Torre de les Maçanes, Antoni Castañer, y el nuevo cronista adjunto de Alzira, Rubén Pastor.
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