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La moda de decorar las chimeneas con pinturas nació en Castelló

El pintor José Mena Adrián inició el arte de pintar paisajes evocadores en cientos de hogares para proteger las paredes del humo y alegrar los salones

Su bisnieto, José Mena Álvarez, recupera su legado junto con la Universitat de València y prepara un libro y un documental para honrar su memoria

El bisnieto del pintor, José Mena Álvarez, posa junto a la pintura más grande, de 2 metros de altura y más de 3 de ancho.

El bisnieto del pintor, José Mena Álvarez, posa junto a la pintura más grande, de 2 metros de altura y más de 3 de ancho. / Levante-EMV

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Durante décadas, un valioso legado artístico popular se ha mantenido oculto en el interior de las casas, integrado de forma humilde en la vida cotidiana. Es la huella dejada por José Mena Adrián (1884-1952), un artista nacido en Castelló que se erigió como el pionero de la decoración mural de chimeneas domésticas —las tradicionales ‘eixumeneres’— en media docena de pueblos de la Ribera y la Vall d’Albaida, una moda propia de estas tierras que se prolongó durante todo el siglo XX. Hoy, su bisnieto, el fotógrafo José Mena Álvarez, lidera junto a la Universitat de València una investigación apasionante para localizar la obra de este pintor que llevó la belleza a los hogares.

Ventanas a otros mundos

Formado en la Real Academia de Bellas Artes de Valencia, donde tuvo como fiador al reconocido pintor Alberto Pla Rubió, José Mena Adrián se ganaba la vida como pintor de brocha gorda y decorador. Sin embargo, su verdadero legado reside en los exóticos paisajes marítimos, idílicos y románticos que plasmó directamente sobre las campanas de las chimeneas “para protegerlas del humo y decorarlas”, según explica su bisnieto. Con sus pinceladas, alegraba la dura vida rural “mucho antes de la llegada de la televisión, ofreciendo ventanas abiertas a otros mundos”, comenta. 

Una de las decoraciones realizadas por José Mena Adrián sobre la campana de las chimeneas.

Una de las decoraciones realizadas por José Mena Adrián sobre la campana de las chimeneas. / Levante-EMV

El proceso de recuperación de la obra de José Mena comenzó de forma inesperada en marzo de 2025. Antonio Calzado, profesor de la Universitat de València, contactó por correo electrónico con José Mena Álvarez tras descubrir el nombre de su bisabuelo como iniciador de esta costumbre en la Pobla del Duc y alrededores. "Ese mensaje fue la chispa que encendió un proyecto, pero sobre todo, despertó en mí una necesidad profunda: la de recuperar, pieza a pieza, el rastro de un hombre que sin saberlo había pintado mucho más que 'eixumeneres'. Había pintado un legado", describe su bisnieto.

Tres generaciones de pintores

Proveniente de una saga familiar de pintores que abarcó tres generaciones, Mena Álvarez recuerda con nitidez cómo, de adolescente, acompañaba a su padre a pintar casas y descubría los murales intactos de su bisabuelo. "No sabría describir bien lo que sentía en aquellos momentos: una mezcla de alegría y tristeza, de nostalgia y de orgullo", confiesa. "Era como si, de repente, el pasado se hiciera presente y una parte de mí reconociera algo que nunca había visto pero siempre había llevado dentro", añade con emoción. Su padre continuó su legado, aprendió de él y le ayudó en algunos de sus proyectos, cosa que no hizo su abuelo, hijo de José Mena, que prefirió dedicarse a la pintura de brocha gorda. Sin embargo, su bisabuelo contó con dos discípulos de excepción, dos jóvenes que comenzaron a trabajar con él con 18 o 19 años, Salvador Ordiñana de la Pobla Llarga y Vicente Gallego, de Quatretonda. “Ellos fueron los principales continuadores de su obra. Todas las chimeneas que pintaron tienen su estilo”, relata Mena Álvarez. La última pintura sobre chimenea la realizó su padre en 1999.

José Mena Lázaro y José Mena Dasí, hijo y nieto de José Mena Adrián, el recordado 'pintor d’eixumeneres'.

José Mena Lázaro y José Mena Dasí, hijo y nieto de José Mena Adrián, el recordado 'pintor d’eixumeneres'. / Levante-EMV

A partir del correo de la universidad, inició una labor paciente y detectivesca, preguntando puerta a puerta por los centros históricos de pueblos como la Pobla del Duc, Quatretonda, Benigànim, Rafelguaraf, Barxeta, Manuel, l'Ènova y su Castelló natal. Ha sido una carrera contra el reloj y frente al paso del tiempo, un "monstruo silencioso que todo lo engulle" y que ya ha provocado la pérdida de muchas de estas obras debido a reformas y derribos. Las visitas a estas viviendas antiguas fueron profundamente conmovedoras para él: "Muchas de estas casas estaban en penumbra (...) Y, de repente, allí al fondo, aparecía el paisaje. Como si emergiera de la sombra después de décadas de silencio", describe Mena Álvarez.

Pinturas murales en un salón doméstico de una casa humilde.

Pinturas murales en un salón doméstico de una casa humilde. / Levante-EMV

Más de 70 obras documentadas

Hasta el momento, este esfuerzo ha dado sus frutos: se han localizado y documentado más de setenta obras, “cerca de cincuenta aún se conservan”, dice. Entre los descubrimientos más reveladores destaca una enorme pintura mural de casi dos metros de altura en Castelló, datada en 1919, que representa un paisaje con Santa Ana y un cazador, imponente por sus dimensiones. Se creía la más antigua, pero ha localizado otra anterior, también en Castelló, del año 1907. En el otro extremo temporal, su última pintura conocida fue realizada en 1952 en una casa de la calle Mayor de l'Ènova, el mismo año en que el artista falleció.

José Mena Adrián recorrió con su bicicleta la Ribera y la Vall d'Albaida, donde pintó más de 300 chimeneas.

José Mena Adrián recorrió con su bicicleta la Ribera y la Vall d'Albaida, donde pintó más de 300 chimeneas. / Levante-EMV

Se calcula que, montado en su bicicleta, José Mena Adrián pudo llegar a decorar unas 300 chimeneas a lo largo de su vida. Para seguir reconstruyendo este mapa vital, los impulsores del proyecto solicitan la colaboración de la ciudadanía, que ya ha servido para localizar sus trabajos. Además, Mena Álvarez ha elaborado un libro con los resultados de su investigación y está preparando un documental que revivirá a su bisabuelo y a otros familiares, así como el proceso de creación y algunas de sus obras más significativas a través de efectos con inteligencia artificial. El objetivo final es rescatar del olvido unas pinturas que nunca fueron un simple adorno, sino un verdadero "puente entre generaciones" y un testimonio incalculable de la identidad colectiva y la memoria valenciana.

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