¿Cómo resuelven los ayuntamientos de la Ribera los conflictos en las piscinas de verano?
La decisión de Castelló de asignar un Policía Local a diario a la instalación resulta casi inédita ya que el control recae en muchos casos en el propio socorrista, aunque algunos municipios también contratan seguridad privada

Un agente de la Policía Local de Castelló, el jueves, en las inmediaciones de la piscina. / Perales Iborra
Inés Hernández Lladró
Un agente de la Policía Local vela desde la tarde del jueves por mantener el orden y evitar conflictos en la piscina municipal de Castelló. Se trata de una medida que resulta casi excepcional en base a los testimonios de diferentes alcaldes de La Ribera consultados por Levante-EMV, dado que en muchos pueblos el control de la instalación recae en el socorrista y un conserje, si bien, en algunos casos, también cuentan con un vigilante de seguridad.
Los problemas que se generan en las piscinas municipales son, a juzgar por estos testimonios, muy similares en todos los pueblos: el incumplimiento de las normas de uso de la piscina que generan molestias a otros usuarios y son origen de conflictos, como introducir comida en las instalaciones, fumar en el recinto, no poner el pañal de agua a bebés durante el baño -cualquier defecación accidental o producto de una acción vandálica obliga a cerrar la piscina y realizar un proceso de desinfección- o introducirse en el agua con prendas de ropa de calle, principalmente algún pañuelo. También hay conductas que no respetan las normas mínimas de convivencia y representan una falta de respeto hacia el resto de bañistas. Los alcaldes coinciden en señalar que este tipo conflictos, habitualmente, se solventancon la acción del propio socorrista que atiende la piscina durante cada jornada.
Por lo que respecta a Castelló, el alcalde y responsable del área de Seguridad Ciudadana, Òscar Noguera, admite que los conflictos vividos este año no son diferentes a los de veranos anteriores, aunque señala que se han producido quejas por el “mal ambiente” que se vive en el recinto, por lo que ha optado por destinar a diario un agente de la Policía Local con el objetivo de que los problemas “no vayan a más”.
La piscina de Catadau no cuenta actualmente con vigilante, aunque un incidente registrado hace unos años provocó que el ayuntamiento regulara el acceso mediante un bono que los usuarios han de solicitar con antelación y que les obliga a identificarse, según explica el alcalde de la localidad, José Escuder, que defiende que con este sistema no se han generado problemas.
En el caso de Senyera, su alcaldesa, Paqui Momparler, afirma no haber tenido que tomar la decisión de contratar servicios de vigilancia externa en ninguna ocasión puesto que “hay unas normas estrictas que el socorrista debe de hacer cumplir”, señala. “Las normas se las damos a cada usuario cuando compran el abono”, aclara la alcaldesa. En esta población, el socorrista puede dar tres avisos hasta ordenar la expulsión del recinto de un usuario que incumpla las normas. Momparler indica que “ei no hay ningún problema grave” no ve necesario tener que recurrir a la Policía Local en la piscina.
La alcaldesa de Carcaixent, Carolina Almiñana, explica que en su caso, además del socorrista y del conserje o personal del polideportivo, donde se ubica la instalación, también se cuenta con la presencia de un vigilante de una empresa de seguridad. Los problemas que describe Almiñana son similares a los de otros municipios y, en su opinión, no considera una mala idea la presencia de un policía local si se carece de vigilancia para evitar conflictos. En Alzira, la piscina municipal está atendida por un socorrista y una persona que hace funciones de conserje y recepción, explica el concejal de Deportes, Vicent de la Concepción.
El alcalde de Alberic, Toño Carratalá, por su parte, explica que la piscina municipal no cuenca con vigilancia aunque la Policía Local pasa por la instalación “de tanto en tanto” en su labor de patrulla por el municipio. Carratalá comenta que este año está siendo tranquilo, aunque en veranos anteriores sí han habido incidencias.
Por su parte, la alcaldesa de la Pobla Llarga, Neus Garrigues, explica que el año pasado el ayuntamiento tuvo que contratar vigilancia privada en la instalación aunque, según explica, este año “está siendo tranquilo” de momento y no se ha reforzado la seguridad.
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