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El florista de Carcaixent Juan Lluesma se consolida en la élite

El artesano amplía su palmarés con el tercer premio del concurso nacional con sus singulares diseños

Juan Lluesma, con uno de los trabajos que realizó en el concurso celebrado en Salamanca.

Juan Lluesma, con uno de los trabajos que realizó en el concurso celebrado en Salamanca. / Levante-EMV

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Inés Hernández Lladró

Alzira

Juan Lluesma cogía de niño las plantas de las vecinas para confeccionar ramos de flores. Aquel niño de Tous, hoy afincado en Carcaixent, que sentía una atracción especial por las flores, se ha convertido en un reconocido profesional que acaba de ampliar su brillante palmarés con el tercer premio al Mejor Artesano Florista de España 2026. El concurso se ha celebrado en Salamanca durante tres días en los que 18 participantes seleccionados tuvieron que superar diferentes pruebas en las que se ponía el foco en el cuidado de las plantas así como en la forma de trabajar de cada artesano. Fruto de esos trabajos fueron cinco los artesanos que consiguieron el acceso a la final en la que Lluesma se llevó el tercer premio, quedando a tan solo un punto del ganador y a 0'50 puntos del segundo.

El florista de Carcaixent recogió en Salamanca el tercer premio, después de tres intensos días de pruebas.

El florista de Carcaixent recogió en Salamanca el tercer premio, después de tres intensos días de pruebas. / Levante-EMV

Después de haber ganado otros premios internacionales como la Copa de Oro en el Certamen Internacional de la Rosa de París y concursos en Italia y Eslovenia, el carcagentino se ha vuelto a alzar con otro galardón en el Concurso Nacional Interflora de Salamanca. En esta cita, que se celebra desde el año 2015, cuentan con uno de los procesos de selección más minuciosos, según cuenta Lluesma, porque se elige únicamente a dieciocho de los mejores floristas de toda España, entre ellos personalidades con una trayectoria consolidada en la artesanía de la flor. “Había mucho nivel y las pruebas eran duras y yo decía, ostras Pedrín”, comenta el premiado. Sin embargo, allí todos juegan con las mismas condiciones ya que no es posible llevar el trabajo preparado. “Vas a ciegas”, asegura, solo con “tu delantal y tus materiales”.

Decoración sobre una base con el "sky line" que tuvo que ornamentar en la final.

Decoración sobre una base con el "sky line" que tuvo que ornamentar en la final. / Levante-EMV

Durante los tres días que duró el certamen los 18 participantes tuvieron que afrontar diez pruebas en las cuales se valoraba no únicamente el esmero y el cuidado por las plantas, sino también el ‘modus operandi’ de cada concursante. La más relevante de todas los trabajos que se exigía a los participantes fue la final, celebrada en el Palacio de Congresos de Salamanca, en la que los profesionales clasificados disponían de 90 minutos para realizar creaciones florales a partir de unas bases diseñadas por alumnos de Bellas Artes de la ciudad que desconocían hasta llegar a la prueba. Cada finalista debía escoger una de esas creaciones sin saber qué era ni la dificultad que supondría el trabajo.Lluesma admite que eligió el peor objeto, ya que se trataba de la silueta de la urbe salmantina y la dificultad, según cuenta, era evidente. Perdió 21 minutos de ventaja respecto a sus compañeros, pero pudo solucionarlo logrando, además, el tercer premio. “Lo defendí mucho”, recalca el artesano. 

Lluesma en una de las pruebas del certamen.

Lluesma en una de las pruebas del certamen. / Levante-EMV

A lo largo del certamen, los participantes tuvieron que afrontar pruebas muy diversas, desde la decoración de coches y de escaparates de comercios hasta la preparación de las flores para un funeral. En concreto, Lluesma recuerda entre risas la prueba en la que tuvo que decorar el escaparate de una tienda de jamones de bellota, ya que después él sugirió a la dueña que le regalase un jamón por haber sido el vencedor en esa fase. También, se les planteó como reto la ornamentación de algunas calles y edificios de la ciudad. Tres jornadas de convivencia de las mejores manos artesanas de la flor españolas en las que Lluesma defendió aquel pasatiempo de la infancia cuando cogía las plantas de las vecinas y hacía ramos de flores. 

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