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Una especie invasora coloniza de orilla a orilla un tramo de 800 metros del Xúquer en Fortaleny

Xúquer Viu alerta de la amenaza que representa la Azolla, un helecho flotante originario de Sudamérica, y reclama a Medio Ambiente medidas para su erradicación al representar un amenaza para el ecosistema

Una especie invasora coloniza de orilla a orilla un tramo de 800 metros del Xúquer en Fortaleny

Agustí Perales Iborra

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Alzira

Un tramo de alrededor de 800 metros lineales del curso bajo del Xúquer a la altura del acotado de pesca de Fortaleny ha quedado completamente cubierto por la expansión de una especie invasora que la plataforma ecologista Xúquer Viu identifica como la ‘Azolla filliculoides’,un helecho flotante originario de Sudamérica, que amenaza los ecosistemas fluviales que coloniza al no dejar pasar la luz. No es la primera que esta especie exótica se escampa por el curso bajo del río. Ya sucedió como poco en los veranos de 2023 y 2024.

Un tramo del cauce del río completamente cubierto por la especie invasora.

Un tramo del cauce del río completamente cubierto por la especie invasora. / Perales Iborra

Xúquer Viu alertó a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) de esta situación a finales de la pasada y, según ha explicado Isidre Pegenaute, miembro del colectivo conservacionista, el organismo respondió que el control de las especies invasoras es competencia de la Generalitat Valenciana por lo que, acto seguido, ha realizado una comunicación similar a la Conselleria de Medio Ambiente en la que solicita que se adopten las medidas necesarias para la “erradicación de esta planta invasora”.

La Azolla se ha extendido en este tramo por todo el cauce del río, de orilla a orilla y, según explica Pegenaute, su presencia como un denso tapiz sobre el agua no deja pasar la luz, lo que impide que otras especies vegetales sumergidas puedan realizar la fotosíntesis, lo que provoca un déficit de oxígeno en el agua que puede provocar la muerte a otras especies que habitan en el agua.

Paralelamente, incide Pegenaute, este helecho exótico contribuye a fijar nitrógeno, “enriquece por tanto más el agua de nutrientes y eso favorece la presencia en esa capa de bacterias que a su vez consumen más oxígeno y empobrecen todavía más la calidad del agua”.

Acotado de pesca de Fortaleny, en el que no se ve el agua del río.

Acotado de pesca de Fortaleny, en el que no se ve el agua del río. / Perales Iborra

Este miembro de Xúquer Viu ha incidido en que, a diferencia de lo que ha sucedido en el Magro, donde la ausencia de agua a la altura de Carlet y l’Alcúdia ha provocado una mortandad de peces, como ya informó Levante-EMV, en este caso los peces pueden desplazarse por el agua en busca de tramos con mejores condiciones, lo que no resta que la expansión de esta especie invasora represente “una pérdida de un atractivo económico, turístico y paisajístico” en una zona en la que se organizan competiciones de pesca habitualmente como es el acotado de Fortaleny.

Aguas sin apenas corriente

Isidre Pegenaute no duda en señalar que, con todo, el problema de fondo “es la falta de caudal, ya que en ese punto el agua prácticamente no tiene corriente”, a lo que hay que añadir las altas temperaturas, que también favorecen su expansión.

Vista del río en el punto a partir del que el helecho ha colonizado todo el cauce.

Vista del río en el punto a partir del que el helecho ha colonizado todo el cauce. / Perales Iborra

“Donde hay corriente la Azolla se puede ver en las orillas, en la zona más próxima a las cañas, pero la parte central del río está libre, mientras que en los tramos donde no hay corriente como este se extiende de forma descontrolada. Si no se le da un caudal más generoso al río, este problema tiene difícil solución”, comenta este integrante de la plataforma Xúquer Viu que, precisamente el sábado, celebró en Antella el acto simbólido de “Mulla’t pel Xúquer” en el que se reivindicó la necesidad de garantizar unas condiciones saludables del río hasta la desembocadura de Cullera y que se garantice la conectividad del Magro, que se ha secado en su curso bajo.

La colonización del río por esta especie invasora provocó en 2023 que la Confederación Hidrográfica activara una obra de emergencia para retirarla. Una pequeña embarcación empujaba los helechos una orilla donde una retroexcavadora los sacaba del agua. En aquel momento también se instalaron barreras flotantes para evitar evitar a expansión aguas abajo.

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