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Cullera restaura el búnker del Faro como paso previo a su musealización

El sistema defensivo era el puesto de mando avanzado que ejercía funciones de control y vigilancia de la costa

El alcalde y concejales del ayuntamiento en su visita al búnker.

El alcalde y concejales del ayuntamiento en su visita al búnker. / Levante-EMV

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Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

El Ayuntamiento de Cullera avanza en la recuperación de todo el complejo defensivo construido en el año 1938 durante la Guerra Civil en el Cabo de Cullera. Un sistema de defensa costera del que también formaba parte un búnker de control y vigilancia, el cual efectuaba las funciones de puesto de mando avanzado para la observación y la coordinación de la defensa del litoral.

Vista exterior del búnker de la Guerra Civil.

Vista exterior del búnker de la Guerra Civil. / Levante-EMV

Situado en un promontorio próximo al refugio del Faro, desde este enclave estratégico se controlaba visualmente toda la franja litoral comprendida entre el Cabo de Cullera y Dénia, y se transmitían las órdenes a las baterías encargadas de la defensa costera. Por lo tanto, no solo servía para la vigilancia y la detección de amenazas marítimas o aéreas, sino que constituía el auténtico centro de coordinación de la defensa costera de toda la zona, garantizando la comunicación y el funcionamiento conjunto de las diferentes instalaciones militares del Faro de Cullera, según informa el ayuntamiento.

Puerta de acceso a la defensa antiaérea.

Puerta de acceso a la defensa antiaérea. / Levante-EMV

El Ayuntamiento de Cullera ha restaurando esta defensa antiaérea través de fondos procedentes de la Diputación de València. Una actuación que ha permitido su recuperación, consolidación estructural y adecuación para una futura visita pública del conjunto de la construcción defensiva.

Entre otros, se han desarrollado trabajos de investigación y control arqueológico, actuaciones de limpieza y desescombro, consolidación de distintos elementos constructivos, restauración de revestimientos y acabados originales, adecuación de la cubierta, instalaciones de alumbrado y electricidad, así como distintas actuaciones complementarias de acondicionamiento exterior, urbanización y accesibilidad como la creación de un nuevo acceso desde la calle Azahar y una zona de estacionamiento.

Ahora, el consistorio ya trabaja para hacer posible la última fase, la musealización, una intervención que permitirá recuperar la historia local y patrimonio de este búnker y que, una vez finalizado, podrá ser visitable.

Excavado en la montaña

La construcción fue excavada en la montaña, aprovechando la pendiente de la vertiente este, donde se abrió una estrecha aspillera destinada a la observación y la vigilancia. El acceso se realizaba a través de un corredor lateral también excavado en la roca. La parte superior conformaba una plataforma desde donde se obtenía una visión panorámica y excepcional de la costa.

El interior estaba revestido con hormigón armado y estructuras de hierro, recubriendo completamente la cavidad natural y otorgándole una gran resistencia ante posibles ataques armados. La importancia estratégica de este punto explica incluso el desmontaje previo de la antigua Torre del Cabo del Faro, la cual dificultaba tanto la instalación de nidos de ametralladora como el control visual del litoral.

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