Carlet redescubre su pasado romano paso a paso tras la pista de la mítica Sucro
La Fundació Caixa Carlet y el investigador Àngel Arbona impulsan un ciclo de rutas para dar a conocer el legado romano en el municipio
Se han celebrado dos caminatas para conocer las calzadas y los yacimientos con gran éxito

Àngel Arbona muestra restos cerámicos encontrados recientemente en la caminata por el camino de Xàtiva. / Levante-EMV
La historia de la comarca de la Ribera esconde bajo sus campos y caminos rurales uno de los mayores enigmas arqueológicos de la península: la ubicación exacta de la antigua ciudad romana de Sucro, un nudo logístico fundamental que la historiografía lleva rastreando desde hace siglos. Ahora, este misterio se ha convertido en el motor de una iniciativa de divulgación impulsada por la Fundació Caixa Carlet bajo el título "Els Camins Perduts de Sucro".
El programa, estructurado como un ciclo de excursiones histórico-culturales, está coordinado por el investigador local Àngel Arbona, quien planteó el proyecto a la entidad tras jubilarse como trabajador de la propia Caixa Carlet. "Ahora tengo tiempo, porque estoy recientemente jubilado", confiesa Arbona, quien añade que siempre le ha atraído la investigación histórica y por fin puede dedicarse a ella de pleno.

Restos de los basamentos de las calzadas romanas en algunos caminos de Carlet. / Levante-EMV
La secuela de un podcast
La Fundació Caixa Carlet no dudó en respaldar firmemente la propuesta, originada a partir del podcast homónimo del investigador, "La ciutat de Sucro". María Amparo García Pardo, presidenta de la institución, subraya que este proyecto encaja a la perfección con los fines fundacionales de la entidad, orientados a promover la cultura, la investigación y la puesta en valor del patrimonio del territorio. "Este año celebramos nuestro centenario como ciudad, pero nuestra identidad se gestó mucho antes, con las sandalias de los romanos recorriendo nuestra tierra", destaca la presidenta.
Para la Fundación, la misión es apoyar a este talento local riguroso que investiga los orígenes de la comarca para comprender la identidad actual. El respaldo institucional se asienta en tres pilares: la innovación que combina la divulgación física de las rutas con el formato digital del podcast, el rigor histórico de Arbona, y el retorno social. Como recuerda García Pardo, la actividad dinamiza el turismo activo y genera también “orgullo de pertenencia”, y responde fielmente al lema de la entidad: "Camins de cultura, camins de futur".

Las caminatas realizadas han contado con un gran éxito de participación. / Levante-EMV
Rastros de la Via Augusta
El terreno sobre el que pisan estas rutas es un auténtico rompecabezas histórico. En la comarca, el trazado exacto de la legendaria Vía Augusta sigue siendo una incógnita. "No hay nada documentado. Ni aquí, ni en Mérida ni en Burgos", lamenta el investigador. En toda la provincia de Valencia apenas se ha hallado un fragmento de un miliario, prueba del paso de la vía imperial, dice. Sin embargo, siguiendo el rastro de las vías antiguas, Arbona ha localizado en Carlet basamentos de lo que podrían ser ramales de esta red, identificando la clásica construcción de "piedras en hilera". Humilde en su labor, Arbona recalca: "Yo no soy historiador ni arqueólogo, solo investigador del paisaje aficionado". Pese a ello, hace gala de rigor y escepticismo metodológico: "Intento no dar nunca nada por sentado. Me planteo siempre la duda. A nivel local no hay ningún estudio".

La ruta celebrada en junio recorrió los emplezamientos de antiguos yacimientos. / Levante-EMV
El formato de "Els Camins Perduts de Sucro" ha sido un éxito. Diseñadas para ser amenas y accesibles, las excursiones tienen un coste de 10 euros, una dificultad baja y una duración aproximada de cuatro horas por trayecto. La primera cita fue el 23 de mayo bajo el título "Les calçades romanes al seu pas per Carlet" y agotó rápidamente sus 20 plazas disponibles. Los asistentes, que recibieron un dossier guía con planos y recreaciones generadas por inteligencia artificial, descubrieron sobre el terreno cómo se estructuraban estas vías de comunicación imperiales. La segunda marcha, el 20 de junio, recorrió "El Camí de Xàtiva i els jaciments romans coneguts" para explorar enclaves arqueológicos que demuestran la conexión de la zona con la histórica Saetabis. Esta jornada contó además con la colaboración de los cronistas locales Salvador Tapia, de Carlet, y Rafael Andrada, de Benimodo en su preparación. En la caminata, los participantes tuvieron la suerte de encontrar restos de cerámica antigua que serán aportados en breve al Museu Municipal d’Alzira, que ya conserva gran parte de los restos cerámicos descubiertos en el yacimiento del Alteró de la Sénia de Benimodo.

Detalle de los restos de cerámica antigua encontrada en la ruta por el Camí de Xàtiva. / Levante-EMV
Más rutas a partir de octubre
Tras el descanso estival, el programa de la Fundació Caixa Carlet retomará su actividad. El 3 de octubre, la tercera ruta del ciclo se centrará en "Els possibles aqüeductes de Carlet", para analizar el abastecimiento de agua y la ingeniería hidráulica. Finalmente, el calendario anual concluirá el 7 de noviembre con la excursión "El riu Magre: l’autopista comercial de fa 2000 anys", que explorará el uso de este río como un eje social y comercial crucial. A través de estos paseos, Carlet no solo camina hacia su futuro, sino que rescata del olvido los senderos que forjaron su pasado milenario.

Participantes en la ruta por el Camí de Xàtiva. / Levante-EMV
El importancia de la ingeniería y la búsqueda del agua
Más allá del simple tránsito de tropas o de mercancías, la dominación romana del territorio destacó por una asombrosa y pionera adaptación al paisaje, un aspecto de la historia que fascina profundamente a Àngel Arbona. "Es mucho más importante que las pirámides de Egipto", asegura el coordinador de las rutas, cuya vocación despertó hace unos siete u ocho años al observar en televisión unas recreaciones en 3D de la ingeniería civil del Imperio. En sus investigaciones sobre el terreno de la Ribera, Arbona ha desmontado mitos populares muy arraigados, como la idea de que las vías imperiales estaban pavimentadas con grandes losas lisas. "Las calzadas romanas no tenían losas, era una piedra gruesa de base, piedras finas encima y cubierto con zahorra muy fina para poder caminar muy deprisa", detalla el investigador, recordando además una limitación técnica fundamental de la época: "No herraban a los caballos y no podían, por tanto, transitar por encima de losas".
Otro de los pilares de sus estudios, que protagonizará la esperada ruta de octubre, es la inteligente gestión de los recursos hídricos. "Antes de establecerse lo primero era tener agua. Buscaban un manantial", subraya Arbona. En esta zona, los pobladores romanos aprovecharon afloramientos naturales como el de Les Fonts de la Posada en Catadau, transportando el agua a través de infraestructuras de gran complejidad. El investigador detalla que las conducciones originales "llevaban siempre agua a cubierto, eran acequias tapadas con losas muy grandes y debajo estaba el acueducto", un sofisticado sistema del que aún quedan numerosos vestigios ocultos y misterios por resolver en los parajes del municipio, demostrando que bajo el suelo de la comarca "está todo por investigar".
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