La "guerra de las sombrillas" regresa a las playas de Cullera para coger sitio en primera línea
La Policía Local ha retirado parasoles y sillas dejadas a primera hora de la mañana para reservar espacio, aunque no ha impuesto ninguna multa por una práctica que también se ha generalizado a la hora de comer
La ordenanza municipal prevé multas de entre 751 y 3.000 euros
Sí se han comenzado a tramitar expedientes sancionadores por la presencia de perros en el arenal

Sombrillas y sillas solitarias dejadas para pillar sitio en la playa de Cullera en una imagen del pasado fin de semana. / Joan Gimeno

Ya no se registran las carreras de personas mayores a primera de la mañana para pillar sitio en primera línea de playa, pero con la llegada de los meses fuertes desde el punto de vista turístico vuelve un conflicto que se repite cada año en la playa de Cullera: "la guerra de las sombrillas". El regreso del turismo masivo a Cullera ha traído consigo una imagen habitual de cada verano: la ocupación de espacios en primera línea de playa mediante sombrillas, toallas, hamacas y sillas colocadas a primera hora de la mañana y ‘abandonadas’ durante horas para reservar sitio. La conocida como "guerra de las sombrillas" ha vuelto a instalarse en el litoral cullerense tras un periodo de relativa tranquilidad.
Este tipo de reservas se venía realizando principalmente a primera hora de la mañana y en los últimos tiempos, en especial en estas dos últimas semana, se ha empezando a detectar que esta práctica se está generalizando también a la hora de comer. Los usuarios que han disfrutado del sol por la mañana dejan aquí sus utensilios menos valiosos suben a casa a comer, disfrutan de una siesta y después vuelven a bajar a la playa con la seguridad de tener ya el sitio reservado.

Una sombrilla y una silla solitarias, a mediodía, de bañistas que regresan después de comer a la playa. / Joan Gimeno
Durante los últimos días, la Policía Local ha procedido a retirar una veintena de objetos que permanecían sin nadie que los controlara sobre la arena, especialmente en las zonas de mayor afluencia. Sin embargo, hasta el momento no se ha incoado ningún expediente sancionador contra los propietarios de estos enseres. Fuentes de la Policia Local señalan que es poco probable poder levantar un expediente sancionador cuando los propietarios no están junto con los utensilios y generalmente no acuden el retén de la policía a recuperarlos.
La normativa vigente contempla sanciones que pueden oscilar entre los 751 y los 3.000 euros por este tipo de conductas. No obstante, fuentes conocedoras de los dispositivos de vigilancia consideran que la retirada del material resulta, en la práctica, una medida suficientemente disuasoria, ya que difícilmente los propietarios asumirían el riesgo de enfrentarse a multas de esa cuantía para conservar objetos cuyo valor económico, en la mayoría de los casos, no supera los 50 o 60 euros.
Medidas sancionadoras contra los perros en la playa
Sí se están tramitando expedientes sancionadores por la presencia de perros en las playas, donde está expresamente prohibido su acceso. La Policía Local ha intensificado la vigilancia para garantizar el cumplimiento de la normativa durante la temporada alta, especialmente en los arenales más concurridos.
En estos casos, las infracciones pueden ser dobles. Por un lado, por acceder con el animal a una playa en la que la señalización prohíbe expresamente su presencia. Por otro, por llevar al perro suelto, una conducta que también constituye una infracción. En ambos supuestos, las sanciones previstas pueden oscilar igualmente entre 751 y 3.000 euros, en función de la gravedad de los hechos y de la normativa aplicable.
Dispositivo de control
Con el incremento de visitantes durante los meses de julio y agosto, el Ayuntamiento de Cullera mantiene activos los dispositivos de control con el objetivo de garantizar la convivencia y el uso adecuado de las playas, recordando que el litoral es un espacio público cuyo disfrute debe realizarse respetando las normas establecidas.
A esta situación se suma el debate que cada verano genera el servicio de alquiler de hamacas y sombrillas autorizado en las playas de Cullera. Aunque se trata de una actividad regulada y amparada por una concesión administrativa, son muchos los usuarios que consideran que la ocupación de parte de la primera línea de playa por estas instalaciones reduce el espacio disponible para el uso libre de los bañistas, especialmente durante los días de máxima afluencia. Esta circunstancia, unida a la elevada demanda de las zonas más próximas al mar, contribuye a que algunos visitantes intenten asegurarse un lugar desde primera hora mediante el abandono de sombrillas y otros enseres, alimentando una polémica que se repite verano tras verano y que enfrenta dos formas muy distintas de entender el disfrute del litoral.
Suscríbete para seguir leyendo
- Cullera alerta de un desnivel de tres metros bajo el agua junto a la orilla en las playas regeneradas
- Hallan muerto al vecino de Alginet desaparecido en la urbanización Los Lagos
- Un muerto y tres afectados por inhalación de humo en un incendio en un edificio de Alberic
- Cullera “salta” el escalón submarino: los bañistas están satisfechos con la playa regenerada
- El desnivel submarino de Cullera da paso a una extensa llanura marina
- Localizan una pradera de posidonia oceánica en 'excelente estado' de conservación en el Brosquil de Cullera
- Cullera reivindica que el trabajo de conservación de las playas elimina el desnivel en el mar
- El alcalde de Alberic tras la tragedia del incendio: 'Se han vivido momentos de mucho nerviosismo y ha sido una noche muy dura