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El corazón solidario del Zevra de Cullera: festival abre sus puertas a personas con discapacidad y enfermedades raras

La quinta edición convierte su estreno en un homenaje a las asociaciones de Cullera y la Ribera Baixa, con trabajadores, voluntarios y organización volcados en una jornada de inclusión

Algunos de los participantes en la visita al recinto del festival, ante el escenario principal.

Algunos de los participantes en la visita al recinto del festival, ante el escenario principal. / Pedro J. Castillo Fernandez

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Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

Antes de que Nicky Jam, Ozuna o Anuel AA hagan vibrar el escenario principal, el auténtico estreno de Zevra Festival de Cullera ha tenido ha tenido otros protagonistas. No han sido artistas internacionales ni miles de jóvenes esperando la apertura de puertas, sino un centenar de personas con diversidad funcional, dependencia y menores con enfermedades "raras" que han vivido en primera persona una jornada diseñada para ellos.

La quinta edición del festival quiso ha querido inaugurar la cita con un gesto que trasciende la música y reivindica el papel social que puede desempeñar un certamen de estas dimensiones. La organización ha abierto las puertas del recinto de forma exclusiva a usuarios de asociaciones benéficas de Cullera y de toda la Ribera Baixa para agradecer públicamente el trabajo que realizan durante todo el año y acercarles un espacio que, durante tres días, se convertirá en el epicentro del ocio juvenil.

Integrantes de algunas de las asociaciones solidarias que han participado en la visita.

Integrantes de algunas de las asociaciones solidarias que han participado en la visita. / Pedro J. Castillo Fernandez

El objetivo iba mucho más allá de enseñar un recinto de conciertos. "La iniciativa busca demostrar que un festival también puede convertirse en un espacio de convivencia, inclusión y solidaridad, donde las emociones compartidas pesan tanto como el cartel artístico", ha señalado a Levante-EMV el CEO del festival, Andreu Piqueras.

Recorrido por los siete escenarios

Durante varias horas, los asistentes han podido recorrer sin aglomeraciones los siete escenarios, descubrir las monumentales escenografías y conocer de cerca el enorme trabajo técnico que hay detrás de una producción que reunirá este fin de semana cerca de un centenar de conciertos y alrededor de 150.000 asistentes.

La visita ha despertado este jueves la sorpresa y la emoción entre los participantes. El gigantesco escenario principal, de 105 metros de anchura, las ambientaciones inspiradas en mundos de fantasía, un barco pirata, un castillo o una biblioteca de estética fantástica dejaron imágenes muy alejadas del bullicio habitual de un festival. Por unas horas, el recinto ha sido suyo.

El momento más emotivo llegaba con el encendido simbólico del sistema de sonido. Han sido los propios usuarios quienes pulsaban el botón que da vida al festival, en un gesto cargado de simbolismo con el que Zevra ha querido dejar claro que la verdadera inauguración correspondía a quienes, demasiadas veces, quedan invisibilizados en la sociedad.

Pero la jornada también ha puesto de relieve otra realidad menos visible. 

Miembros de las diferentes asociaciones solidaridas.

Miembros de las diferentes asociaciones solidaridas. / Pedro J. Castillo Fernández

Decenas de trabajadores del festival, técnicos, responsables de producción, personal de atención y miembros de la organización abandonaban durante unas horas el frenético ritmo de los últimos preparativos para acompañar personalmente a los visitantes, explicar el funcionamiento de los escenarios, resolver dudas, compartir conversaciones y adaptar el recorrido a las necesidades de cada grupo.

El CEO de Zevra Festival, Andreu Piqueras, encabezaba la visita y agradecía "la labor que desarrollan las entidades sociales de la comarca". En su intervención animó a los responsables de los colectivos a continuar con "su encomiable trabajo" y defendió que el crecimiento del festival debe ir acompañado de un compromiso permanente con la sociedad que lo acoge.

Las asociaciones participantes también quisieron poner voz a una jornada que calificaron de "inolvidable". Para muchas de ellas, la visita supuso más que conocer el recinto antes de su apertura oficial. Desde las diferentes asociaciones explican que la experiencia "ha sido emocionante" para sus usuarios. "Muchas personas con diversidad funcional encuentran todavía barreras para disfrutar de propuestas de ocio de esta magnitud. Hoy se han sentido protagonistas y eso tiene un enorme valor para ellos y para sus familias", señalaron.

Destacan el gesto de la organización hacia el tejido asociativo. "Las asociaciones realizamos una labor diaria que muchas veces pasa desapercibida. Que un festival de esta repercusión nos dedique su primera jornada significa dar visibilidad a cientos de familias que conviven con la enfermedad y recordar que detrás de cada asociación hay muchas historias de superación".

Las asociaciones subrayan el ambiente de cercanía vivido durante toda la visita. "Nuestros usuarios han disfrutado enormemente. Han sentido el cariño de los trabajadores, que les han acompañado durante todo el recorrido, y han comprobado que la inclusión también puede formar parte del ocio y de la cultura".

Otro momenro de la visita a los diferentes escenarios.

Otro momenro de la visita a los diferentes escenarios. / Pedro J. Castillo Fernández

Todas ellas valoraron el mensaje que transmite una iniciativa de estas características. "Cuando un acontecimiento que reunirá a miles de jóvenes dedica su inauguración a las asociaciones benéficas, está enviando un mensaje muy potente. La solidaridad también puede ocupar el escenario principal", apuntan.

Todas definen la jornada como "un regalo". "Nuestros niños pasan demasiado tiempo entre consultas médicas y tratamientos. Poder vivir una tarde diferente, llena de ilusión y de sonrisas, no tiene precio", manifestaron.

La iniciativa ha reunido a asociaciones como Juntos por SuperIván, que apoya a un niño afectado por una rara lesión cerebral; la Asociación de Necesidades Especiales de Cullera (ANEC); la Alianza de Familias Afectadas por el Síndrome de Wolfram (AFASW); la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC); la asociación Baladre de personas con discapacidad psíquica y la Asociación de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias de Cullera (AFACU). sumándose así a un acto que convirtió durante unas horas el recinto de Zevra en un espacio de convivencia, emoción y esperanza.

Con la apertura oficial de puertas y la llegada de los primeros campistas, Zevra entra ya en su fase más intensa.

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