Las playas de l'Estany y el Cordobés siguen cerradas en Cullera a escasos días de finalizar julio por la demora de la regeneración
La empresa que ejecuta las obras confía en finalizar los trabajos esta semana tras los problemas de suministro de piedras para acabar los espigones y el ayuntamiento condiciona la reapertura a la retirada de la maquinaria pesada

La maquinaria sigue trabajando en el nuevo arenal generado por las obras ante el restaurante El Cordobés. / Joan Gimeno

Las playas del sur de Cullera afrontan ya la recta final de uno de los proyectos de regeneración litoral más importantes ejecutados en los últimos años. Sin embargo, la apertura al público de los arenales del Cordobés y de l’Estany -los únicos que permanecen cerrados- continúa retrasándose debido a la demora sufrida en la construcción del último espigón, una circunstancia provocada por la falta de suministro de grandes bloques de piedra necesarios para completar la infraestructura marítima.
Como ya adelantó Levante-EMV, la actuación ha avanzado durante las últimas semanas a un ritmo más lento del inicialmente previsto. No obstante, las últimas previsiones apuntan a que los trabajos entran ya en su fase definitiva y que, si no se producen nuevos contratiempos, podrían quedar completamente finalizados a lo largo de esta misma semana.
Mientras tanto, la imagen del litoral continúa siendo la de una gran obra de ingeniería costera en la que todavía permanecen excavadoras, camiones y maquinaria pesada ultimando los últimos detalles de la intervención.
La seguridad impide todavía la apertura
Fuentes municipales han señalado que la apertura de las playas no puede llevarse a cabo mientras continúe operando maquinaria pesada en la zona de obras. El consistorio considera que permitir el acceso de bañistas y usuarios a los arenales mientras se mantienen activos los trabajos para finalizar el último espigón supondría un riesgo innecesario, tanto por el movimiento constante de camiones y maquinaria como por las operaciones necesarias para transportar y colocar los grandes bloques de piedra. Por este motivo, la apertura de las playas del Cordobés y de l’Estany deberá esperar hasta que concluyan por completo los trabajos y se retire la maquinaria pesada.
Un retraso que también tiene efectos positivos
Paradójicamente, el retraso en la apertura de las playas está siendo valorado de forma positiva por numerosos vecinos y conocedores del comportamiento del litoral. Consideran que estas semanas adicionales sin una elevada presencia de bañistas están permitiendo que la arena se asiente de manera natural y que el nuevo cordón dunar se consolide progresivamente.
La ausencia de un uso intensivo de la playa durante este periodo ha favorecido que el viento modele nuevamente la arena y que comiencen a estabilizarse las dunas creadas tras la regeneración, un proceso considerado fundamental para garantizar la protección natural del litoral frente a futuros temporales marítimos.
Este periodo de adaptación resulta especialmente importante en unas playas que durante años han sufrido una intensa regresión debido a la falta de aportes sedimentarios y a los sucesivos episodios de temporales, que habían reducido considerablemente la anchura de los arenales.
Los nuevos espigones pretenden precisamente modificar la dinámica marina para retener la arena y garantizar una mayor estabilidad de estas playas en el futuro.
El sector turístico acusa el retraso
La otra cara de la moneda la vive el sector empresarial ubicado junto a la playa del Cordobés y en l’Estany. El constante trasiego de camiones pesados con las piedras para las escolleras y los espigones han hecho que incluso se hayan anulado reservas en algunos de los restaurantes de la zona, en especial de l’Estany.
Otro de los establecimientos afectados es un hotel restaurante situado en primera línea ya que parte de su aparcamiento está siendo utilizado como punto logístico para la maquinaria pesada.
Esta circunstancia limita notablemente el acceso de los clientes y proyecta una imagen poco atractiva para quienes llegan con la intención de disfrutar de unos días de descanso junto al mar.
La preocupación aumenta ante la prolongación de unos trabajos que, aunque se encuentran ya en su fase final, continúan condicionando la actividad de los negocios de la zona y la llegada de visitantes a esta parte del litoral.
Pese a las dificultades surgidas, la empresa responsable de las obras mantiene un mensaje de optimismo y los últimos plazos establecidos sitúan el final de la actuación en los próximos días y, salvo incidencias de última hora, las obras podría quedar terminada a lo largo de esta misma semana.
La finalización de la intervención marcará el inicio de una nueva etapa para estos arenales, en la que deberá comprobarse la eficacia de una actuación destinada a frenar la regresión de la costa, consolidar el nuevo sistema dunar y devolver estabilidad a unas playas especialmente vulnerables a la acción de los temporales.
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