Una investigación revela que Alzira se abasteció de troncos por el Xúquer para fabricar muebles hasta 1920
Los estudiosos Valerià Benetó y Vicent Ferrer aportan documentación inédita sobre esta práctica milenaria en su nuevo libro sobre el transporte fluvial de la madera en la Ribera

Fermín García
Inés Hernández Lladró
La práctica de conducir troncos a través de los ríos, conocida popularmente en la Ribera como la 'maerà', fue durante siglos una actividad esencial para la economía de la comarca. En Alzira, este sistema de transporte fluvial se mantuvo vivo hasta la década de 1920. Los troncos llegaban a la ciudad para abastecer a los numerosos negocios de carpintería y manufactura de madera del municipio. La imagen de los ‘maeros’ guiando la madera río abajo formó parte del paisaje cotidiano del municipio durante generaciones.

Los 'maeros' preparando los troncos para la bajada del río Xúquer el sábado. / Fermín García
Los estudios realizados por los investigadores valencianos Valerià Benetó y Vicent Ferrer, recogidos en el libro “Fins lo podrit e romput. Història del trànsit de la fusta pel riu Xúquer”, que ha visto la luz coincidiendo con la XIV edición de la 'Maerà' y que próximamente se presentará en Ademuz, Antella, Castelló, Sumacàrcer o Alzira, aporta documentación inédita como un acta firmada por el notario valenciano Pere Caldés en 1492 vinculada a esta práctica. Según Benetó, “todos los pueblos limítrofes del Xúquer contaban con ‘gancheros’ encargados de conducir la madera río abajo”. La profesión de ‘maero’ dejó de ejercerse en 1963, fecha que marcó el cierre de un ciclo de más de cuatro siglos de actividad continuada.
"Todos los pueblos limítrofes del Xúquer contaban con ‘gancheros’ encargados de conducir la madera río abajo"
La importancia de la "maerà" en la comarca era indiscutible: “Antiguamente la madera se utilizaba para todo, para hacer desde una cuna hasta un armario. Lo que es el plástico ahora, antes era la madera”, explica Benetó. Los estudios de los dos invetigadores valencianos revelan además las dificultades de Alzira para abastecer su potente industria local. A pesar del volumen de producción, la ciudad dependía de los troncos que descendían por el Xúquer para cubrir la demanda de talleres y fábricas. La industria de la manufactura de la madera en Alzira alcanzó una producción muy elevada, pero la disponibilidad de troncos era mínima, lo que obligaba a abastecerse vía fluvial de otros municipios, según explican ambos investigadores. Este desequilibrio entre producción y recursos disponibles marcó durante décadas el funcionamiento de los talleres locales, que vivían pendientes de la llegada de la madera transportada por el río.

Varios participantes en la 'maerà' del sábado tratan de dirigir los troncos. / Fermín García
Estas investigaciones sobre el transporte fluvial de la madera en la comarca de la Ribera se recogen en un volumen que ha empezado a comercializars en la XVI edición de la Maerà d’Antella, una celebración recuperada en 2012 y que desde entonces se ha consolidado año tras año. La edición de este año comenzó dando la bienvenida a los participantes la tarde del viernes 24 de julio y tuvo su día grande el sábado, cuando los 'maeros' bajaron 40 toneladas de madera desde l’Illa de l’Esgoletja, en Sumacàrcer, hasta el azud de Antella, un recorrido de 7,7 kilómetros que reproduce con fidelidad el antiguo tránsito de la madera por el río Xúquer y permite visualizar cómo se organizaba el descenso de los troncos en grupo.

Un momento de la 'maerà' del pasado fin de semana. / Fermín García
Esta tradición, en la actualidad se ha recuperado con el objetivo “de dignificarla”, señala Benetó. Esta actividad fue fundamental para el sustento de muchas familias en la Ribera, por lo que el homenaje que se hace al recrearla no es solo darla a conocer para que la gente aprenda sobre su pasado, sino también evitar que caiga en el olvido. Se trata de “recuperar un oficio perdido”, apunta el investigador porque las labores relacionadas con la manufactura de la madera han desparecido. "Esas profesiones ya han desaparecido", señala el investigador. Únicamente quedan vestigios de una actividad que enmarcó el 'modus vivendi' de muchos valencianos en la Ribera.

Los 'maeros', el sábado, al realizar una parada a la altura de Sumacàrcer. / Fermín García
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