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Cullera se queda sin apartamentos para la primera quincena de agosto

La combinación de festivales y la temporada alta dispara la demanda y deja los precios de esta primera mitad de mes por encima de los 2.500 euros en primera línea de playa

Una inmobiliaria en la playa de San Antonio de Cullera.

Una inmobiliaria en la playa de San Antonio de Cullera. / Joan Gimeno

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Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

Encontrar un apartamento libre en Cullera para la primera quincena de agosto se ha convertido en una misión casi imposible esta temporada. Los principales portales de alquiler vacacional y las agencias inmobiliarias de la comarca coinciden en el mismo diagnóstico: la oferta está prácticamente agotada y, lo poco que queda, se concentra en las últimas semanas del mes o en el segmento de alquileres de lujo.

El fenómeno no es casual. Muchos propietarios reconocen en sus propios anuncios que sus pisos están comprometidos con las grandes citas del verano cullerense: los festivales Zevra y Medusa, que este año han actuado como imán de reservas anticipadas, a lo que incluso algunas fuentes añaden el tirón turístico que ha dejado el verano del Mundial, con Cullera volcada en los partidos de la selección a través de sus pantallas municipales.

Un repaso por los anuncios de particulares en las principales plataformas revela un patrón que se repite una y otra vez: “última disponibilidad”, “solo segunda quincena”, “primera quincena ya reservada”. Apartamentos de la zona de San Antonio que en junio y septiembre se ofrecen con margen de negociación, en agosto directamente cierran la puerta a cualquier consulta para los primeros quince días del mes.

Precios que rozan el techo de la temporada

Quien consigue hueco, lo paga caro. Los precios de la quincena de agosto en primera línea de playa se mueven entre los 1.500 y los 2.500 euros, según el tipo de vivienda y la urbanización, con un salto notable respecto a julio: un mismo apartamento en San Antonio que en julio se alquilaba por 2.250 euros la quincena, en agosto sube hasta los 2.500.

Por semanas, la horquilla es igual de reveladora. Fuera de los picos de máxima demanda, una semana puede rondar los 400-500 euros; pero en pleno agosto, en primera línea y con piscina, esa misma semana puede llegar a duplicar su precio sin que falte quien la reserve.

Las plataformas de alquiler por noche, más orientadas al turista de última hora, mantienen algo más de oferta, aunque también a precio de temporada alta, muy lejos de los 30-50 euros que se pueden encontrar en mayo o junio.

La voz del sector: "Nunca habíamos cerrado tan pronto"

Vicente Gonzalez, gerente de una conocida inmobiliaria de la zona de San Antonio con más de veinte años de experiencia en el alquiler vacacional cullerense, resume así la situación: "Entre los festivales, la gente que ya viene fija cada verano y las familias que reservan ahora con la vista puesta en el año que viene, se han quedado sin producto en primera línea de playa antes de lo habitual".

"Este año hemos cerrado la primera quincena de agosto antes incluso de que terminara la Semana Santa", incide González, al tiempo que reconoce que el perfil del cliente también ha cambiado: “Antes el que llamaba en julio preguntando por agosto todavía tenía opciones. Ahora, si no reservaste en marzo o abril, lo que te queda es rebuscar en la última semana del mes o irte directamente al segmento de lujo, que es el único que aún tiene margen porque maneja otros precios y otro tipo de propietario”.

Sobre la subida de precios, el empresario es prudente pero no lo esconde: “No hemos subido una barbaridad, pero sí hemos ajustado la quincena de agosto un poco por encima de julio, que ya venía cara. La demanda manda, y este año la demanda ha sido brutal desde el primer momento”.

Para aquellos que todavía buscan algún alquiler, el panorama se reduce a tres vías: Sobras de última hora, concentradas en la última semana de agosto (del 23 al 30), con precios algo más moderados; segmento 'premium', viviendas de gran superficie y gastos incluidos, orientado a un público con mayor poder adquisitivo, o plataformas de alquiler por noche, que mantienen oferta activa aunque a precios de temporada alta.

El mercado de habitaciones, por su parte, funciona en un circuito completamente distinto: orientado a estancias de larga duración en Sueca y alrededores, y prácticamente ajeno a la presión vacacional de agosto.

La fotografía, en definitiva, confirma lo que ya apuntaban otros indicadores del verano: Cullera vive una de sus temporadas de mayor ocupación turística de los últimos años, con el mercado del alquiler como termómetro más fiable de esa realidad.

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