Cullera exige el regreso de toda la colección del Paleolítico para reanudar las excavaciones en el yacimiento
El ayuntamiento reclama que el patrimonio recuperado en campañas anteriores por la diputación y la Universitat de València se traslade al museo de arqueología de la ciudad

El yacimiento de la Cova del Volcà del Far durante las últimas excavaciones realizadas por la diputación y la UV. / Levante-EMV

El Ayuntamiento de Cullera quiere que todo el patrimonio arqueológico recuperado durante las excavaciones en la conocida como Cova de l'Hort de Cortés o Cova del Volcà del Far regrese al municipio y quede depositado en el Museo Arqueológico de Cullera. La reclamación municipal se sitúa ahora en el centro de la polémica surgida en torno a la continuidad de los trabajos arqueológicos en uno de los yacimientos prehistóricos más relevantes del término municipal.
El consistorio, propietario único del yacimiento, sostiene que no pretende impedir nuevas excavaciones, sino garantizar que los materiales que aparezcan y, especialmente, los que ya fueron extraídos durante las campañas desarrolladas décadas atrás, que se trasladaron al Museo de Prehistoria de València, permanezcan juntos en el lugar que, a juicio del ayuntamiento, les corresponde: Cullera.
El alcalde, Jordi Mayor, había sido contundente al fijar la posición municipal -«no vamos a autorizar excavar porque quieren llevarse a València todo lo que encuentren. Nosotros les decimos que sí pueden excavar, pero lo que encuentren se ha de quedar en Cullera»- y ahora el ayuntamiento ha querido dar un paso más allá al reclamar el regreso de toda la colección arqueológica recuperada del yacimiento y que esta pueda ser conservada y, en su caso, expuesta en el Museo Arqueológico de la localidad, una institución creada, entre otras funciones, para custodiar y divulgar el patrimonio histórico y arqueológico del municipio.
La colección debe permanecer unida
El consistorio argumenta su reclamación en la normativa de patrimonio arqueológico y en el principio de proximidad en el depósito y conservación de los materiales procedentes de una excavación. Según la interpretación municipal, los restos arqueológicos recuperados en un determinado enclave deben permanecer en el museo arqueológico más próximo al lugar de procedencia, salvo las excepciones que puedan establecer las autoridades competentes.
Con este argumento, Cullera plantea que la colección obtenida en las distintas campañas de excavación de la Cova del Volcà no debería permanecer dispersa en diferentes instituciones, sino reunirse en el municipio donde fue localizada.
La reivindicación afecta especialmente a los materiales extraídos durante las investigaciones impulsadas en su día con la participación de la Diputación y la Universitat de València. El ayuntamiento considera que todo ese patrimonio forma parte de un mismo conjunto arqueológico y que su dispersión dificulta tanto su interpretación global como su divulgación entre los ciudadanos.
La pretensión municipal es que la colección pueda volver a Cullera y que el Museo Arqueológico local se convierta en el lugar de referencia para su conservación y exposición.
La importancia de la reclamación se entiende por el valor científico del yacimiento. La Cova d'Hort de Cortés-Volcà del Far conserva evidencias de ocupaciones humanas que se remontan al Paleolítico superior y que permiten conocer cómo vivieron los grupos humanos en el entorno de Cullera durante algunos de los episodios climáticos más extremos de la última glaciación.
Las investigaciones realizadas a partir de los materiales recuperados han permitido situar una parte especialmente significativa de las ocupaciones entre hace aproximadamente 21.000 y 19.000 años, coincidiendo con el final del Último Máximo Glacial.
Los estudios científicos han destacado la singularidad de esta secuencia, ya que la elevada concentración de restos correspondiente a ese periodo constituye una evidencia excepcional al sur de los Pirineos.
El yacimiento también ha proporcionado información sobre el clima y el paisaje de aquella época. Los restos vegetales indican una importante presencia del enebro y una reducción del pino, mientras que la fauna documentada —fundamentalmente conejo y ciervo— demuestra que, pese a las duras condiciones climáticas, el entorno continuaba siendo habitable.
Uno de los elementos que hace especialmente interesante la Cova del Volcà es la posibilidad de reconstruir un paisaje de Cullera completamente diferente al actual. Durante las fases más frías de la última glaciación, el nivel del Mediterráneo descendió de forma considerable y la línea de costa se encontraba decenas de kilómetros más alejada de la montaña del Faro. El lugar que actualmente se encuentra prácticamente junto al mar constituía entonces un enclave interior con acceso a agua, refugio y recursos naturales.
Los restos de industria lítica y ósea y los elementos ornamentales recuperados permiten además seguir la evolución tecnológica y cultural de las comunidades que ocuparon la cavidad durante miles de años.
Nuevas investigaciones
El Ayuntamiento de Cullera considera que la recuperación de la colección no debe entenderse únicamente como una reivindicación patrimonial, sino también como una condición para potenciar el conocimiento del propio yacimiento.
La intención municipal es que los materiales históricos puedan regresar a Cullera y quedar integrados en los fondos del Museo Arqueológico, donde podrían ser estudiados, catalogados y exhibidos junto a las nuevas piezas que pudieran aparecer en futuras campañas.
De esta manera, el consistorio pretende que las próximas excavaciones permitan ampliar una colección que permanecería en el municipio y que podría convertirse en uno de los principales referentes para explicar la prehistoria de Cullera.
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