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La Ribera cierra su mes de julio más cálido desde 2015 con máximas absolutas y un mar a 29 grados

La combinación de episodios térmicos extremos y la alta humedad marina disparó la sensación térmica por encima de los 50 grados en múltiples municipios

Vista panoràmica de Sumacàrcer, uno de los municipios donde se han registrado las temperaturas más altas.

Vista panoràmica de Sumacàrcer, uno de los municipios donde se han registrado las temperaturas más altas. / Levante-EMV

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Alzira

El mes de julio de 2026 ha marcado un hito histórico en la climatología de la Ribera y se consolida, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y la Associació Valenciana de Meteorologia (AVAMET), como el mes de julio más cálido desde que existen registros oficiales. Este comportamiento térmico excepcional ha llevado a rebasar en 0,8 °C la marca del histórico julio de 2015, y posiciona a este periodo como el mes con la temperatura media más elevada registrada en la Comunitat Valenciana en cualquier época del año.

El detonante ha sido la sucesión prácticamente ininterrumpida de cuatro olas de calor y repuntes térmicos adversos a lo largo de las cuatro semanas del mes. El primer episodio se desencadenó entre el 7 y el 8 de julio con una temprana irrupción de aire muy cálido de origen africano que obligó a AEMET a activar el aviso rojo por riesgo extremo en el prelitoral y litoral sur de Valencia. Durante estas jornadas, municipios interiores de la Ribera Alta como Alzira, Carcaixent y Sumacàrcer sobrepasaron la barrera de los 42 °C a 44 °C, mientras que en la Ribera Baixa la entrada de brisas marinas contuvo los termómetros entre los 36 °C y 38 °C, pero disparó de forma notable la humedad ambiental. Tras un breve lapso, una segunda advección cálida golpeó la región entre el 14 y el 16 de julio, registrando nuevamente máximas de 40 °C a 42 °C y desestabilizando las capas medias de la atmósfera, lo que provocó violentos reventones térmicos, rachas de viento destructivas y tormentas secas puntuales.

Bochorno sin precedentes

El momento culminante aconteció durante la tercera ola de calor, desarrollada entre el 20 y el 26 de julio, con un pico de máxima intensidad el jueves 23. AEMET emitió una alerta roja simultánea para ambas comarcas, afectando de lleno tanto a la Ribera Alta (en localidades como Alzira, Algemesí, Carcaixent, Carlet, l'Alcúdia, Alberic, Guadassuar, Tous, Llombai y Manuel) como a la Ribera Baixa (en Sueca, Cullera, Sollana, Corbera, Favara, Riola, Fortaleny y Polinyà de Xúquer). La llegada masiva de calima en suspensión, combinada con una masa de aire abrumadoramente cálida y el vapor procedente de un mar Mediterráneo sobrecalentado, desencadenó un bochorno sin precedentes donde, pese a que la temperatura del aire oscilaba entre los 40 °C y 42 °C, la elevada humedad relativa elevó la sensación térmica real por encima de los 50 °C en amplios sectores de la comarca.

Racha de noches ecuatoriales

El mes concluyó con un cuarto embate térmico entre el 30 y el 31 de julio que mantuvo los valores diurnos rozando los 40 °C y consolidó una racha ininterrumpida de noches ecuatoriales en las que los termómetros no descendieron de los 23 °C a 25 °C. En este sentido, el estado del mar Mediterráneo frente a la Ribera Baixa desempeñó un papel determinante, al registrar temperaturas de la superficie marina de hasta 29 °C —unas cifras 3,0 °C superiores al promedio histórico—, actuando como un auténtico radiador nocturno que impidió cualquier tipo de refrescamiento diurno o nocturno en el litoral y el prelitoral.

El impacto ambiental del periodo estival ha mostrado matices diferenciados pero igualmente severos entre ambas comarcas. Mientras que la Ribera Alta sufrió un castigo más virulento en las máximas absolutas diurnas y un elevado riesgo de incendios por el aire seco del interior, la Ribera Baixa acusó la mayor tasa de humedad relativa y las noches más asfixiantes de toda la serie histórica. Todo ello se ha producido en un contexto de sequía pluviométrica extrema, con una precipitación acumulada media en julio de tan solo 2,7 l/m², un 78 % por debajo de la media histórica. Salvo por el desarrollo de convecciones secas, la ausencia casi total de lluvias sitúa a julio de 2026 también como el más seco en lo que va de siglo XXI, agravando la tensión hídrica en la cuenca del Júcar y superando con creces los precedentes de veranos tan intensos como los de 2003, 2015 o 2023.

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