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Cullera cierra el tradicional concurso de pesca ‘a l’hamot’ de l’Estany con un récord de 60 kg en capturas

El pescador local Tomás Juan logra el primer puesto con más de 24 kg y la de mayor tamaño, de 1,9 kg en una jornada que combina competición, memoria y defensa del humedal

Tomás Juan, con 24 piezas y un peso total de más de 24 kilos, incluida una pieza mayor de 1,9 kilos, se proclamo ganador.

Tomás Juan, con 24 piezas y un peso total de más de 24 kilos, incluida una pieza mayor de 1,9 kilos, se proclamo ganador. / Joan Gimeno

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Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

El paraje de l'Estany de Cullera volvió a convertirse este fin de semana en el escenario de una de las estampas más genuinas del verano. Las tradicionales embarcaciones surcaron desde primera hora de la mañana las aguas del humedal para disputar el 63º Concurso de Pesca ‘a l’hamot’, una modalidad de pesca vinculada históricamente a este singular espacio natural y que, este 2026, ha adquirido un significado especial al coincidir con la conmemoración del 150 aniversario de la Sociedad de Pescadores Deportivos de Cullera.

La convocatoria, organizada por este club, volvió a poner en valor una práctica que forma parte del patrimonio etnográfico de Cullera, al tratarse de una actividad tradicional desarrollada en las barcas valencianas y con el lago de l’Estany como escenario.

El concurso de pesca 'a l'hamot' de l'Estany reúne a decenas de participantes.

El concurso de pesca 'a l'hamot' de l'Estany reúne a decenas de participantes. / Joan Gimeno

El concurso se desarrolló durante la mañana y dejó una notable cantidad de capturas. Según los datos de la organización, se consiguieron en torno a los 60 kilos de pescado, una cifra que da una idea del movimiento registrado durante la jornada en las diferentes pesqueras de l’Estany y que supera la cantidad recogida el año pasado, 48 kilos.

El pescador que ha quedado en primer lugar es Tomás Juan, con 24 piezas y un peso total de 24,350 kilos, incluida una pieza mayor de 1,900 kilos; por detrás se sitúa Roberto Escrivá, con 14 piezas y 13,050 kilos, con una pieza mayor de 1,650 kilos; en tercera posición quedó Juan Montaner con siete kilos 500 gramos, y José María Dolz, que consiguió cuatro piezas con un peso conjunto de 3,400 kilos, destacando un ejemplar de 1,800 kilos, que al no ser compatibles y acumulables los premios y tras la renuncia del ganador fue considerada la pieza de mayor tamaño.

Se trata de una competición en la que la experiencia, la paciencia y el conocimiento de las aguas de l’Estany resultan determinantes.

Figura de San Andrés en una de las barcas tradicionales.

Figura de San Andrés en una de las barcas tradicionales. / Joan Gimeno

La jornada tuvo además un carácter especialmente simbólico. Ciento cincuenta años de historia convierten a la Sociedad de Pescadores Deportivos de Cullera en una de las entidades vinculadas a este espacio con una trayectoria más prolongada. Un siglo y medio durante el cual varias generaciones de pescadores han mantenido una relación estrecha con l‘Estany y han contribuido a conservar una modalidad que difícilmente puede entenderse separada del paisaje de las pesqueras y de las tradicionales embarcaciones valencianas.

L’Estany constituye, precisamente, uno de los enclaves naturales más singulares de Cullera. Se trata de un antiguo cauce del Xúquer convertido en un humedal de aguas someras, carrizales y abundante fauna acuática, donde históricamente la pesca deportiva desde las pesqueras ha formado parte de sus usos tradicionales. Destacan la presencia de lubinas, lisas y otras especies propias de este ambiente de transición entre aguas dulces y saladas.

Momento de la entrega de las capturas para su peso.

Momento de la entrega de las capturas para su peso. / Joan Gimeno

La relación entre l’Estany y los pescadores deportivos está además documentada desde hace décadas. Las aguas de l’Estany son objeto de aprovechamiento piscícola con fines deportivos por parte de la Asociación Local de Pescadores Deportivos de Cullera, dentro de un marco administrativo específico. Pero el concurso no se limita a la vertiente deportiva, es también una reivindicación de la necesidad de preservar el humedal. A lo largo de los años, la cita ha servido para reclamar el cuidado de las aguas y el mantenimiento adecuado de un espacio.

En esta edición, la competición compartió protagonismo con actividades paralelas con motivo del aniversario: música en directo, propuestas gastronómicas, una exposición fotográfica del colectivo La Penyeta y talleres infantiles organizados por ÀNEC, con el objetivo de acercar esta tradición a las nuevas generaciones.

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