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El derrumbe en Santa Catalina de Alzira reaviva la exigencia de reparar las patologías del templo gótico

Rachas de viento de 143 km/h han derribado parte de la cubierta trasera del templo sobre el callejón de la Sang y ha afectado a una vivienda

La vecina que vive detrás del templo se libró del desplome porque estos días veranea en Cullera

Los sacerdotes conversan con la principal vecina afectada tras el desplome ayer de parte del tejado de Santa Catalina.

Los sacerdotes conversan con la principal vecina afectada tras el desplome ayer de parte del tejado de Santa Catalina. / Teresa Juan-Mompó

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Alzira

“Nuestro señor lo hace todo bien, no nos ha pillado a ninguno en la casa, y menos mal porque por aquí a mediodía siempre pasan 10 o 12 personas”, con estas palabras tranquilizaba esta mañana el párroco de la Iglesia Arciprestal de Santa Catalina de Alzira, Enrique Masiá, a su vecina, Inmaculada Timor Vendrell, principal afectada por el derrumbe de parte del tejado trasero del templo gótico.

Vista de los desperfectos ocasionados por el teporal en la cubierta de Santa Catalina.

Vista de los desperfectos ocasionados por el teporal en la cubierta de Santa Catalina. / Agustí Perales Iborra

“Yo creo mucho en Dios”, le contestaba la mujer, que afortunadamente estos días estaba en Cullera y no vivió en su casa, en la estrecha calle De la Sang, el desplome, provocado durante el temporal de ayer, con rachas de hasta 143 km/h en Alzira que han provocado numerosos desperfectos, por caída de objetos, ramas, árboles y, el más grave, parte del tejado de la iglesia de Santa Catalina.

“Si llego a estar aquí, yo me muero”, dice Timor. Sin embargo, de acuerdo con las explicaciones de su hijo, parece que los daños en la vivienda no son de consideración, y que la gran parte de las tejas caídas desde lo alto de la cubierta del templo han ido a parar al estrecho callejón peatonal que discurre por la parte trasera de la parroquia, que permanece aún cortado al paso de peatones.

Inmaculada Timor y su hijo, junto a la calle acordonada, donde se encuentra su vivienda.

Inmaculada Timor y su hijo, junto a la calle acordonada, donde se encuentra su vivienda. / Teresa Juan-Mompó

Ni Timor, ni Masiá han podido aún acceder a sus casas. “Estamos a la espera de que los técnicos nos digan si es seguro entrar”, dice el vicario de Santa Catalina, Pablo Sanz. En el caso de Inmaculada y su hijo, deberán aguardar a que retiren la montaña de cascotes que bloquean su puerta. El alcalde de Alzira, Alfons Domínguez, ha informado de que técnicos de diputación y conselleria han inspeccionado hoy el inmueble.

El cura párroco de la Iglesia Arciprestal de Santa Catalina, Enrique Masiá, ha lamentado el derrumbe del tejado de la emblemática iglesia alzireña del siglo XIII. “Ha pasado hace muy poco y no sabemos aún el alcance”, ha declarado. La primera preocupación ayer fue “asegurarlo todo para que no lastime a nadie”. Los cascotes resultantes tras el desplome han caído en la calle De la Sang. Tras las primeras inspecciones, ya no se esperan más desprendimientos. Según ha explicado el sacerdote, el tejado que se ha visto dañado cubre un tramo de la iglesia que se corresponde con una ampliación realizada en el siglo XIX. El desplome “ha dejado al descubierto la cúpula interior, que parece que está intacta”, por lo que todo apunta a que no se deben haber producido daños en el interior, indican los sacerdotes.

El templo de Santa Catalina desde la Plaça de la Constitució, donde el viento ha afectado a la tipuana centenaria.

El templo de Santa Catalina desde la Plaça de la Constitució, donde el viento ha afectado a la tipuana centenaria. / Teresa Juan-Mompó

El templo de Santa Catalina fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2004. Según recuerda Enrique Masiá, fue “levantado en el siglo XIII por orden expresa de Jaume I, que puso el dinero para esta obra”. La iglesia arciprestal representa el corazón histórico de Alzira ya que constituye el principal referente arquitectónico y espiritual en el barrio de la Vila. Se alzó sobre los cimientos de la antigua mezquita mayor como una muestra del gótico valenciano de reconquista. Con posterioridad, fue profundamente reformada en época barroca —con su representativa portada de columnas salomónicas—, y alberga en su interior las reliquias de Sant Bernat y el culto a la Virgen de la Murta.

"Tiene muchas patologías"

El colapso de la cubierta, provocado por vientos que han alcanzado en Alzira los 143 km/h, representa una severa pérdida patrimonial. Masiá asegura que la cubierta “estaba en perfecto estado”. “Es la parte más nueva y más estable de la iglesia”, destaca. “Santa Catalina tiene muchas patologías, que las tenemos detectadas desde hace muchos años, pero no en ese tejado”. El templo, por su singular fábrica arquitectónica, concentra una especial vulnerabilidad en los entramados de las cubiertas y canalizaciones, donde la acumulación de lluvia torrencial incrementa el riesgo de filtraciones hacia las bóvedas; en la portada barroca exterior, cuya piedra labrada y columnas salomónicas sufren el impacto directo del viento racheado y la lluvia batiente con riesgo de desprendimientos; y en su espacio interior, donde las humedades y goteras amenazan bienes de incalculable valor patrimonial y devocional, como las reliquias de los santos patronos Bernat, Maria y Gràcia o la imagen histórica de Nuestra Señora de la Murta. Todas estas ‘debilidades’ están recogidas en el Plan Director de la parroquia, “pero no hay manera de que nos autoricen a acometer las mejoras”, lamenta. “Hace veinte años que declararon la iglesia BIC y no hay modo de que la conselleria nos autorice a intervenir, de que contesten a nuestras peticiones y comunicaciones”. Masiá comenta que “cada año hacemos un poquito, entre los fondos de la parroquia y las ayudas de la Diputació de València”. Gracias a estas intervenciones han ido mejorando la iglesia: “Antes la piedra estaba toda negra y ahora está limpia, y así más cosas, poco a poco vamos actuando en lo que podemos”.

El campanario de Santa Catalina, de estilo gótico, está junto al tramo de la iglesia donde se ha desprendido parte del tejado.

El campanario de Santa Catalina, de estilo gótico, está junto al tramo de la iglesia donde se ha desprendido parte del tejado. / Agustí Perales Iborra

Debajo del tramo donde se ha producido el desplome del tejado se encuentra en la actualidad el altar mayor. “Es el techo de la parte de atrás de la iglesia, que se corresponde con una ampliación realizada en el siglo XIX y cuyo tejado se ha ido renovando según se ha necesitado”. A finales del siglo XIX se realizó la cubierta a dos aguas actual. Bajo el tejado hay una cúpula “y el tejado se ha desplomado sobre ella, así que confío en que no haya afectado al interior de la iglesia”, dice el sacerdote.

El concejal de Cultura de Alzira, Israel Pérez, se mostró ayer consternado por la noticia del desplome, que ha calificado de “desastre”. Dada la intensidad del temporal, que afectó a la Ribera desde el mediodía y que no dio tregua hasta la noche a los servicios de emergencias a causa de los constantes avisos de desprendimientos y desperfectos ocasionados por el viento y la lluvia, todavía no han podido acceder a la iglesia. Masiá considera que “se podrá acceder sin problema por la entrada principal”, alejada del punto donde se ha producido el desplome. Por su parte, Israel Pérez, cree que deberán ser los técnicos los que deberán garantizar que la entrada es segura: “Por lo que se puede ver en las imágenes ha sido una cuestión superficial, que obviamente ha tenido afección pero que habrá sido estructural. Habrá que esperar al informe de los bomberos”, dice el concejal.

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