Alzira
Los fieles de Santa Catalina decidirán en septiembre si se reconstruye la cúpula del s. XVIII tras los daños del temporal
Una empresa especializada inicia los trabajos de desescombro, estabilización e impermeabilización de la cubierta tras el colapso exterior provocado por rachas de viento de hasta 143 km/h

Daños ocasionados en la parte trasera del temnplo de Santa Catalina el pasado 20 de agosto. / Agustí Perales Iborra
La iglesia de Santa Catalina de Alzira comienza hoy los trabajos de estabilización y desescombro tras el violento temporal del jueves, con rachas de viento de hasta 143 km/h que ocasionaron el colapso de parte del casetón exterior sobre la Capilla de la Comunión. Tras la visita técnica realizada este lunes por una empresa especializada para evaluar los daños, los operarios intervendrán de urgencia sobre la cubierta. El párroco del templo, Enrique Masiá, ha explicado que el desprendimiento se produjo de forma limpia, “como si la cortaran con un cúter”, y ha afectado únicamente al tejado a dos aguas de la parte más nueva de la iglesia, como adelantó Levante-EMV, sin llegar a perforar la bóveda ciega interna: “El interior del templo no ha sufrido filtraciones de agua ni daños estructurales directos”, dice Masiá.
Los trabajos que arrancan hoy se centrarán en la retirada de cascotes de la vía pública, el desescombro de los restos de tejas y mampostería acumulados en la parte superior y el sellado provisional del hueco mediante lonas impermeables y refuerzos de madera para evitar el impacto de nuevas lluvias. Tras estas tareas, la vecina que reside en la calle de la Sang, justo detrás del templo, y que ha sido la única perjudicada por el desplome, “ya podrá acceder a su casa”, dice el párroco.

Enrique Masiá, junto al vicario y la vecina de la calle De la Sang afectada por el desplome del tejado. / Teresa Juan-Mompó
La previsión es restablecer las misas el próximo fin de semana, “seguramente en el Altar de Sant Bernat” (en el lado opuesto a la zona donde se ha registrado el siniestro). La reparación definitiva del muro exterior correrá a cargo de la póliza de seguro del templo.
Me gustaría que desde fuera tuviera el aspecto de una iglesia y no de un teatro
El siniestro ha reactivado el interés por restaurar la fisonomía dieciochesca del templo. La Capilla de la Comunión fue diseñada en 1776 por el arquitecto Vicent Gascó con una cúpula exterior sobre tambor y linterna, sustituida hace algo más de un siglo debido a problemas de ruina por el casetón que ahora ha cedido. "El Plan Director del templo, redactado hace once años bajo la dirección del arquitecto Javier Hidalgo, conserva la planimetría original de Gascó para poder rehacerla", dice Masiá. En relación con el coste de la reconstrucción indica: “Hasta que no haya un proyecto bien elaborado, no se puede saber el coste real, porque una cosa es el proyecto y otra la realidad de la obra”. No obstante, no esconde su preferencia: "Me gustaría que desde fuera tuviera el aspecto de una iglesia y no de un teatro". Y ha recordado que "la Iglesia tiene una vocación de eternidad; por tanto, no nos preocupa demasiado el tiempo y vamos poco a poco". "Hoy en día hay materiales más ligeros y esto puede facilitar más la reconstrucción, no obstante hacer una cúpula es un elemento difícil y complicado y cuesta mucho de hacer”, puntualiza. Este próximo mes de septiembre el Consejo Parroquial se reunirá para abordar el siniestro y evaluar la posibilidad de reconstruir la cúpula de 1776.
El sacerdote subraya que la gran prioridad histórica del Plan Director es la reconstrucción de la sacristía barroca, destruida en la Guerra Civil: “La sacristía es a la iglesia como la cocina a la casa: no puedes vivir en una casa que no tenga cocina, ni estar en una parroquia que no tenga sacristía”. Esta obra permitiría desocupar y poner en valor la base del campanario gótico, una torre defensiva del siglo XIII que actualmente alberga la sacristía provisional. El Ayuntamiento de Alzira tramita ya la modificación del Plan Especial de la Vila para subsanar un error de catalogación y permitir que la parroquia presente el proyecto definitivo ante la Conselleria de Cultura.
“Ser BIC no es una garantía de conservación”
En cuanto a los fondos, Masiá ha defendido el papel de la feligresía en el sostenimiento del patrimonio: “Las parroquias funcionan no por subvención, sino por la colaboración de los feligreses. Todo lo que se ha hecho en Santa Catalina en los últimos cincuenta años lo han hecho los feligreses, exclusivamente”. No obstante, aboga por acuerdos de cofinanciación al 50 % con las administraciones públicas, similar al convenio suscrito con la Diputación de Valencia para la fachada e incide en la necesidad de un mantenimiento continuo en los monumentos históricos. Por último, ha denunciado: “La declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) no es una garantía de conservación si no va acompañada de actuaciones reales. Santa Catalina es BIC desde hace 20 años y no ha pasado nadie a supervisar nada”. Para el sacerdote, el templo —con más de 800 años de historia— “pertenece a toda la ciudad de Alzira” y exige el compromiso de todos para garantizar su futuro.
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