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La luz llega al fin a la urbanización de l’Énova que lleva 20 años a oscuras

La Besana estrenó anoche el alumbrado público tras la autorización en mayo del uso del transformador, que ha activado la red pública y garantiza el suministro a medio centenar de familias

El ayuntamiento verifica la corrección del proyecto de urbanización y espera recepcionar la obra antes de acabar el año

Vista de la urbanización La Besana con las calles iluminadas por primera vez anoche.

Vista de la urbanización La Besana con las calles iluminadas por primera vez anoche. / Levante-EMV

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Anoche se hizo la luz en La Besana. Tras más de dos décadas de reivindicaciones, ayer —pasadas las ocho de la tarde— las farolas de esta urbanización de l’Énova alumbraron por primera vez. La zona residencial comenzó a construirse en 2005 en lo alto del Port del Sapo. Aquellas obras comenzaron en pleno “boom” inmobiliario y el agente urbanizador, que aglutinó a tres empresas, desarrolló al mismo tiempo la urbanización y la construcción de viviendas, algo que según el alcalde de l’Énova, Tomás Giner, no era “normal”. La empresa quebró y las obras quedaron paralizadas. Salió a concurso de acreedores y en 2013 se realizó la cesión al agente actual, Omicron, SA. Las demoras derivaron en bloqueos administrativos que han ido retrasando la finalización de la urbanización. Y durante todos estos años, los vecinos —que adquirieron sus casas en la urbanización hace veinte años “con la garantía de plenos suministros, según indican las escrituras— han estado viviendo en esta área residencial sin los servicios básicos: sin luz, con agua de obra y sin limpieza ni mantenimiento de espacios públicos y sin correo, entre otros.

Las placas solares ocupan casi la totalidad de los tejados de esta urbanización, no solo por sensibilidad medioambiental sino principalmente por razón de supervivencia. Estas les han permitido resistir todos estos años a la espera de que la Conselleria de Medio Ambiente resolviera la autorización solicitada para poder utilizar el transformador eléctrico que instaló el primer agente urbanizador hace más de veinte años. Las insistentes reclamaciones de los residentes, recogidas por Levante-EMV, consiguieron el pasado 14 de mayo que la conselleria validara el uso de este equipamiento por medio del envío a a la compañía Iberdrola de la autorización de explotación del transformador del sector URB-1 La Besana.

Pruebas del funcionamiento del alumbradoi pública realizada durante el día de ayer.

Pruebas del funcionamiento del alumbradoi pública realizada durante el día de ayer. / Levante-EMV

Desde entonces, la compañía eléctrica ha estado realizando los ajustes y los trabajos necesarios para poder poner en funcionamiento la red eléctrica en toda la urbanización. Las farolas iniciales se sustituyeron en 2020 por luces con tecnología led de acuerdo con las nuevas normativas urbanísticas. A lo largo de ayer se realizaron pruebas de funcionamiento de las luminarias y anoche, por primera vez, se encendió el alumbrado público de la urbanización. El Ayuntamiento de l’Énova lo anunció a través de las redes municipales y ha advertido también de que el servicio “se consolidará a lo largo de toda la semana”.

La adecuación también facilita la llegada del suministro eléctrico a cada vivienda. En La Besana viven alrededor de cincuenta familias, aunque en la urbanización existen un total de 82 parcelas, de las que algo más de una quincena son del Sareb. La gran mayoría de los vecinos ha instalado placas solares para poder contar con luz. Ahora, “el suministro a cada domicilio está garantizado, aunque cada propietario debe hacer la gestión con la compañía de su elección. La línea está habilitada a la puerta de cada parcela”, dice el alcalde.

Algunos vecinos pasean por las calles iluminadas.

Algunos vecinos pasean por las calles iluminadas. / Levante-EMV

La recepción, aún pendiente

No obstante, el Ayuntamiento de l'Énova todavía no ha realizado el trámite de recepción de la urbanización y hasta que no se complete este paso, los vecinos no pueden obtener la cédula de primera ocupación, que algunas de las compañías solicitan para dar de alta los servicios de suministro eléctrico, explica Giner. De acuerdo con el alcalde, “la recepción de la urbanización se completará en este último trimestre de 2026”. En estos momentos, el técnico municipal y una empresa externa trabajan para verificar que el proyecto de urbanización se ha cumplido, un trámite necesario para poder recepcionar la obra e integrarla al municipio. A partir de la recepción, “La Besana pasará a ser parte de l’Énova y contará con todos los servicios urbanos: agua, luz, mantenimiento de viales y espacios públicos, servicio de correos y recogida de basura, aunque este último sí lo hemos venido ofreciendo”, explica el alcalde.

Una de las calles de La Besana con la iluminación recién estrenada.

Una de las calles de La Besana con la iluminación recién estrenada. / Levante-EMV

“El encendido del alumbrado es el broche a un esfuerzo monumental de búsqueda de documentos perdidos, presiones y reestructuración legal. Con el transformador operativo de pleno derecho, las viviendas y viales del sector disponen por fin del suministro eléctrico normalizado”, dice el alcalde. "Han sido muchos años de reuniones, abogados, presiones y preocupaciones para enderezar un expediente inacabado", señalan desde el consistorio. "Hoy demostramos que la constancia, el rigor y el trabajo bien hecho siempre dan sus frutos. Los vecinos de La Besana por fin salen de la oscuridad de manera oficial y definitiva", concluye Tomás Giner.

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