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La cosecha de caqui marcará el peor registro en una década al sufrir una merma del 34% en la Ribera

Las adversidades climáticas, las plagas y los efectos del último temporal merman la producción hasta las 240.000 toneladas y amenazan la rentabilidad agraria

Caqui afectado por el temporal de pedrisco y viento del 20 de agosto en un campo de Alzira.

Caqui afectado por el temporal de pedrisco y viento del 20 de agosto en un campo de Alzira. / Levante-EMV

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Alzira

El sector del caqui en la Comunitat Valenciana afronta una de sus campañas más complejas y difíciles de los últimos años tras sufrir el duro impacto de las adversidades meteorológicas. Según las estimaciones de La Unió Llauradora, la producción autonómica se situará en esta campaña alrededor de las 240.000 toneladas, lo que representa una reducción aproximada del 34% respecto al ejercicio anterior y marca el registro más bajo de la última década. La menor producción, el aumento de los costes y los problemas de plagas comprometen la rentabilidad, según denuncia La Unió, que reclama más herramientas fitosanitarias eficaces frente al cotonet y la mosca blanca. Asimismo, la organización agraria advierte de que “la reducción media esconde descensos mucho más elevados en determinadas zonas productoras, donde las mermas pueden ser incluso mucho más importantes tras las últimas adversidades meteorológicas”.

El reciente temporal de pedrisco y fuertes rachas de viento, que llegaron a superar los 140 km/h, ha golpeado con extrema dureza a la comarca de la Ribera Alta, principal foco productor. Los primeros balances de la organización cifran en 2.872 las hectáreas afectadas en la comarca, con un impacto económico inicial de 11,49 millones de euros. El caqui concentra cerca del 80% de las pérdidas totales provocadas por las tormentas debido a la vulnerabilidad de las plantaciones en estas fechas. La Unió advierte de que “esta primera valoración no es todavía definitiva y que la superficie y las pérdidas económicas pueden incrementarse a medida que se complete la inspección de las parcelas afectadas”.

La afección sobre el terreno muestra un escenario devastador en varios municipios de la Ribera. En Algemesí, donde este frutal supone ya el 40% de la superficie agrícola municipal, los daños alcanzan al 100% de la producción, según indicó el concejal de Agricultura, Marcos Giner, a Levante-EMV, “si no por la piedra, por el rameado”, puntualizó, con afecciones extendidas por todo el término. En Guadassuar, el impacto del temporal alcanza al 90% de la cosecha. El presidente de la Cooperativa Sant Bernat de Carlet, Luis Navasquillo —entidad que comercializa junto a Guadassuar en Ribercamp—, destacó que “el 90 % del caqui de Guadassuar está tocado” y señaló que la cooperativa deberá “reorganizar todos los trabajos” ante el comienzo de la campaña. Por el contrario, el término de Carlet ha logrado esquivar el temporal.

El intenso viento también ha provocado la caída de numerosas frutas.

El intenso viento también ha provocado la caída de numerosas frutas. / Levante-EMV

En Alzira, las pérdidas oscilan entre el 50% y el 70%. El presidente de Alzicoop, Paco Clari, detalló a este periódico que “en algunas partidas, como Cabanyes, se ha perdido el 100 % de la fruta” y lamentó que las rachas huracanadas han dejado “ramas rotas, fruta por el suelo y mucha defoliación”. El técnico de Alzicoop, Adolfo Argente, describió el daño detectado: “Hemos contado hasta setenta impactos en una sola fruta”, mientras recordó que “con solo una pequeña marca, ya se da por perdido el 100 %, porque esa fruta ya no se puede aprovechar”. En l’Alcúdia, el presidente de la DO Kaki Ribera del Xúquer, Cirilo Arnandis, subrayó que también allí el pedrisco ha afectado a “una zona importante”.

Este siniestro, según indica La Unió, agrava un ciclo agronómico marcado por una caída fisiológica anormalmente intensa del fruto, calor extremo y graves problemas de plagas como el cotonet y la mosca blanca. La Unió denuncia la falta de herramientas fitosanitarias eficaces y reclama autorizaciones excepcionales para productos como el acetamiprid o el cyantraniliprole. Asimismo, la subida de los costes de energía, combustibles, tratamientos y fertilizantes ahoga la rentabilidad. La organización avisa: “No sirve de nada mirar solo el precio por kilo; la rentabilidad se calcula con los kilos que finalmente puede vender el productor y con lo que le ha costado producirlos”.

Ante la exclusión de la cobertura por viento en las pólizas antes de septiembre, La Unió insiste en adelantar las garantías al 1 de agosto y exige a la Conselleria de Agricultura ayudas directas compensatorias para los asegurados. ParaLa Unió, el problema del caqui trasciende la campaña actual. El cultivo ha desempeñado un papel importante en la diversificación agraria y la generación de actividad económica en numerosas comarcas valencianas —especialmente en la Ribera, donde se concentra la producción con la Denominació de Origen Protegida Ribera del Xúquer— complementando a los cítricos y otras producciones, e incluso en alguna de ellas sin otra alternativa de cultivo. “El caqui ha sido una alternativa que ha diversificado la agricultura y la economía de muchas zonas productoras valencianas. No podemos permitir que un cultivo que ha generado oportunidades y actividad agraria pierda progresivamente rentabilidad porque los productores no dispongan de las herramientas necesarias para afrontar los problemas que tienen en el campo”, señalan desde La Unió.

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