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La plaga del ‘cucat’ amenaza la recta final del arroz en la Ribera Baixa con mermas de hasta el 60%

Los productores estiman una pérdida media provisional del 35% en parcelas de Sueca y Cullera a la espera de que la siega determine el alcance real de los daños

La plaga del ‘cucat’ amenaza la recta final del arroz en la Ribera Baixa con mermas de hasta el 60%

Joan Gimeno

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Joan Gimeno

Sueca

La campaña del arroz encara su recta final en la Ribera Baixa con una creciente preocupación entre los agricultores por la incidencia del ‘cucat’, una plaga que está provocando daños muy desiguales en los arrozales de la comarca. Las primeras valoraciones realizadas sobre el terreno sitúan las pérdidas entre el 20% y el 30% en algunas parcelas, mientras que en otras explotaciones alcanzan ya el 50% y pueden llegar hasta el 60%. Con los datos disponibles, los agricultores afectados manejan una merma media que podría situarse alrededor del 35%, aunque todavía no existe una previsión oficial cerrada sobre la producción final.

La afección está siendo especialmente visible en zonas arroceras de Sueca y Cullera, aunque la incidencia varía considerablemente incluso entre campos próximos. Los productores advierten de que todavía es pronto para trasladar los daños detectados en determinadas parcelas al conjunto de la comarca, ya que algunas variedades más tardías todavía deben completar su evolución y será la entrada de las cosechadoras la que permita determinar con precisión el alcance de las pérdidas. La Ribera Baixa concentra una de las principales superficies arroceras de la Comunitat Valenciana, con alrededor de 11.370 hectáreas, de las cuales Sueca reúne unas 6.500 y Cullera aproximadamente 1.800, dentro de las 14.000 hectáreas que suma el conjunto de l'Albufera. La importancia del cultivo hace que cualquier reducción significativa del rendimiento tenga una repercusión directa sobre numerosos productores, si bien insisten en que todavía no puede hablarse de una cifra definitiva para toda la comarca.

Vista de una espiga de arroz afectada por el 'cucat'.

Vista de una espiga de arroz afectada por el 'cucat'. / Joan Gimeno

Las comprobaciones realizadas en algunos campos muestran hasta qué punto la afección está siendo irregular. En una parcela de Cullera se contabilizaron 41 espigas afectadas de un total de 120 en un metro cuadrado, lo que representa una incidencia del 34%. Trasladada a términos productivos, esta afección supone una merma estimada de cerca de 2.000 kilos por cada hectárea cultivada, por lo que la cantidad resultante de arroz por hectárea se situaría alrededor de los 8.000 kilos. Sin embargo, existen diferencias notables: mientras algunos campos presentan daños próximos al 20%, otros se acercan al 60%. A modo de referencia, una merma hipotética del 10% sobre las 11.370 hectáreas equivaldría a 1.137 hectáreas de producción afectada; con un 20%, serían 2.274; con un 30%, 3.411, y con un 40%, 4.548 hectáreas, tratándose únicamente de escenarios teóricos de cálculo.

Una de las principales preocupaciones del sector se centra en el sistema de confusión sexual mediante feromonas utilizado para combatir la plaga. Los agricultores reclaman que se investigue por qué el tratamiento no ha conseguido evitar la elevada presencia del insecto. Pepe Fortea, agricultor de la Ribera Baixa, apunta especialmente a "un cambio introducido esta campaña en la forma de colocar los dispositivos". Según explica, "en años anteriores las trampas se distribuían por el interior de los campos, mientras que actualmente se están aplicando fundamentalmente en el contorno de las parcelas". Para Fortea, "esta modificación es importante y puede repercutir directamente en el resultado de la campaña, ya que, a su juicio, la distribución de las feromonas dentro del arrozal permitía una mayor protección de toda la superficie". El sector no da por confirmada la hipótesis, pero considera imprescindible analizar si este factor ha influido. La Conselleria destinó este año unos 420.000 euros a este sistema y distribuyó 215.000 difusores para proteger cerca de 15.600 hectáreas en la Comunitat Valenciana, por lo que se reclama conocer si se colocaron en el número previsto y con la eficacia adecuada.

Imagen de un campo de arroz de la Ribera Baixa.

Imagen de un campo de arroz de la Ribera Baixa. / Joan Gimeno

Ante esta situación, los agricultores reclaman responsabilidades a la Conselleria de Agricultura o a la empresa concesionaria si se confirman deficiencias. Asimismo, la organización agraria AVA-ASAJA ha pedido una evaluación urgente de los daños, una investigación que esclarezca lo ocurrido y un fondo específico de compensación económica. La urgencia radica en que las inspecciones deben realizarse antes de que las cosechadoras entren en los campos. Fortea advierte de que, si se confirma una merma media cercana al 35% en las parcelas afectadas, la campaña podría ser una de las más desastrosas de los últimos años. Este panorama contrasta con el tratamiento contra la piricularia, que ha tenido un resultado «muy positivo» y se encuentra «muy controlada». Por ahora, la producción perdida total sigue siendo una incógnita que terminará de despejarse con la siega.

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