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La Fiscalía investiga la desecación del Magro entre Carlet y Algemesí tras la denuncia de Xúquer Viu

La reclamación documenta más de cinco kilómetros de lecho completamente seco en el curso bajo del río y pide medidas urgentes para garantizar caudal continuo

Paco Sanz de Xúquer Viu en un tramo sin apenas agua y ya con peces muertos en l'Alcúdia el pasado mes de junio.

Paco Sanz de Xúquer Viu en un tramo sin apenas agua y ya con peces muertos en l'Alcúdia el pasado mes de junio. / Agustí Perales Iborra

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Alzira

La Fiscalía de Medio Ambiente ha admitido la denuncia presentada por la organización Xúquer Viu y ha iniciado la investigación sobre la falta de caudal ecológico en el curso bajo del río Magro. Esta acción se materializa tras la queja realizada por el colectivo ecologista, que alertó a finales del pasado mes de junio de la desecación del lecho fluvial entre Guadassuar y Algemesí, y que advirtió de la necesidad de “un caudal mínimo constante” que proteja la fauna y mejore la calidad del riego.

Vista comparativa del Magro en Algemesí en dos imágenes tomadas con pocos días de diferencia en el mes de junio.

Vista comparativa del Magro en Algemesí en dos imágenes tomadas con pocos días de diferencia en el mes de junio. / Levante-EMV

La reclamación tiene su origen en una crisis hídrica y ambiental detectada por los ecologistas en el inicio del verano. Tras las precipitaciones de la dana, el tramo bajo del río Magro había experimentado "una gran recuperación biológica y paisajística", con una mayor presencia de fauna acuática gracias a un caudal constante. Sin embargo, Xúquer Viu lanzó una primera alerta el 19 de junio, cuando constató que el cauce se había quedado seco a su paso por Algemesí y que los peces y anfibios quedaban atrapados en charcos aislados. Los ecologistas denunciaron entonces que se estaba incumpliendo el caudal ecológico mínimo de 0,230 m3/s fijado por el Plan Hidrológico del Júcar para este tramo. Ante estas primeras advertencias, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) aseguró que desde el embalse de Forata se estaban respetando las salidas de agua y que los medidores aguas arriba marcaban valores superiores al mínimo exigido. La CHJ justificó la desecación argumentando que "el tramo bajo del Magro se comporta hidrológicamente como un tramo perdedor e intermitente", sugiriendo que el agua se infiltraba en el terreno para volver a aflorar más adelante. No obstante, Isidre Pegenaute, voluntario de Xúquer Viu, rebatió esta versión tras realizar comprobaciones sobre el terreno, asegurando que "el agua desaparece antes de llegar al Raval y no vuelve a aflorar después".

Isidre Pegenaute, de Xúquer Viu, muestra el lecho seco el pasado mes de junio del Magro a su paso por Algemesí.

Isidre Pegenaute, de Xúquer Viu, muestra el lecho seco el pasado mes de junio del Magro a su paso por Algemesí. / Agustí Perales Iborra

Lejos de resolverse, la desecación se amplió aguas arriba afectando a más de 5 kilómetros del río, alcanzando los términos de Guadassuar, l'Alcúdia y Carlet. En Guadassuar, la situación sirvió para poner en evidencia fallos en los sistemas de medición oficiales. Pegenaute acudió al punto de control del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) en la Acequia de los Canos, que mostraba un lecho completamente seco mientras la web registraba paso de agua: "El SAIH dice que pasan 60 litros por segundo, pero no pasa ni uno". Esta denuncia forzó a la CHJ a desplazar a sus operarios a la zona, quienes terminaron reconociendo el fallo del medidor.

Cientos de peces muertos

La degradación del ecosistema se aceleró drásticamente y desde el 23 de junio se constató que ya no circulaba agua por el río. Los ecologistas documentaron la aparición de cientos de peces muertos en l'Alcúdia y Carlet, donde el único líquido presente era agua de depuradora a casi 30 grados, negra y sin oxígeno, mientras aves como la garza real se alimentaban de la fauna atrapada en charcos estancados.

Para Xúquer Viu, el origen profundo de esta crisis radica en la sobreexplotación del acuífero de Utiel-Requena, cuyas extracciones para el riego de viñas han pasado de 1.166 hectáreas en el año 2000 a más de 20.146 en la actualidad, reduciendo a mínimos históricos las entradas de agua al pantano de Forata.

Los ecologistas, Isidre Pegenaute y Paco Sanz, en el cauce seco del Magro en l'Alcúdia en una imagen de archivo.

Los ecologistas, Isidre Pegenaute y Paco Sanz, en el cauce seco del Magro en l'Alcúdia en una imagen de archivo. / Agustí Perales Iborra

Tras informar reiteradamente a la CHJ y a la Guardería Fluvial sin obtener soluciones efectivas, los ecologistas concluyeron que la gestión evidenciaba "la mentalidad de la CHJ, que ve el río como un canal de agua y no como un ecosistema". Por ello, Xúquer Viu decidió elevar el caso a la justicia y presentó formalmente una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente para solicitar medidas urgentes. En su escrito, la entidad exigió que se inste a la CHJ a cumplir estrictamente con el régimen de caudales ecológicos, recordando que la normativa de planificación hidrológica impone su mantenimiento "incluso para situaciones extraordinarias de sequía prolongada". Los activistas defienden que restablecer el flujo continuo y reconectar el Magro con el río Júcar es una necesidad urgente que beneficia a todo el entorno agroambiental, insistiendo reiteradamente en que "a los regantes les interesa que haya un caudal ecológico garantizado porque mejora el agua con la que riegan".

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