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Vecinos del Racó con movilidad reducida piden ampliar las pasarelas tras el crecimiento natural del arenal en Cullera

Aseguran que han reclamado varias veces al ayuntamiento y que una persona que utiliza andador ha dejado de bajar a la playa por la imposibilidad de llegar al mar

El consistorio alega que debe mantener libre el espacio como zona para emergencias y labores de mantenimiento

Un veraneante con andador intenta descender de la pasarela al arenal.

Un veraneante con andador intenta descender de la pasarela al arenal. / Joan Gimeno

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Joan Gimeno

Joan Gimeno

Cullera

Vecinos del edificio Descans situado junto al Prado, en la zona de la playa del Racó de Cullera —algunos de ellos con movilidad reducida—, aseguran que han trasladado "en varias ocasiones al ayuntamiento" su preocupación por la longitud de las pasarelas. Según explican, "años atrás, cuando había una menor acumulación de arena, estos itinerarios prácticamente llegaban hasta la orilla, mientras que actualmente terminan a mucha distancia del agua y obligan a recorrer un tramo sobre la arena que en muchas ocasiones quema de forma considerable".

Los residentes ponen el foco especialmente en las personas mayores y con problemas de movilidad. Uno de los vecinos, según relatan, utiliza un andador y "ha dejado de bajar a la playa debido a las dificultades que supone desplazarse sobre la arena". Para estos residentes, la situación representa un problema de accesibilidad en unas playas que cuentan con servicios específicos destinados precisamente a facilitar el acceso y disfrute del litoral a personas con movilidad reducida.

Ampliación de las pasarelas

Desde el Ayuntamiento de Cullera señalan que "el municipio dispone de cuatro playas accesibles dirigidas a personas que necesitan este tipo de asistencia, con servicios específicos y apoyo del personal de socorrismo contratado para esta finalidad". El consistorio destaca además que existe una playa accesible con personal de apoyo en la zona del Racó.

Algunos vecinos descienden por la rampa de acceso a la playa de Cullera.

Algunos vecinos descienden por la rampa de acceso a la playa de Cullera. / Joan Gimeno

Respecto a la longitud de las pasarelas, fuentes municipales explican que "este año se ha incrementado su extensión en todas las playas". La situación, detallan, responde en buena medida a la propia evolución de las playas, que han ganado superficie de arena seca, lo que hace que la distancia que debe recorrerse desde la pasarela hasta la zona de baño pueda dar la sensación de ser mayor, pese a que se haya aumentado la longitud de los pasos.

El consistorio apunta, además, a "una limitación relacionada con la seguridad y el funcionamiento de las playas. Las pasarelas no pueden prolongarse indefinidamente hasta la orilla porque debe quedar libre una zona de paso entre el área de baño y el espacio ocupado por las instalaciones y pertenencias de los usuarios, como sombrillas, sillas o toallas. A ello se suma la necesidad de mantener un corredor de circulación para los vehículos de emergencia y los destinados a las labores de mantenimiento".

Un problema que vuelve cada verano

El debate enfrenta así dos necesidades: por un lado, garantizar que las personas con movilidad reducida puedan acercarse lo máximo posible al agua sin tener que desplazarse por la arena y, por otro, la obligación de mantener corredores de seguridad y circulación en las playas.

Los vecinos reclaman que se estudien alternativas "que permitan mejorar el acceso en los puntos donde las pasarelas quedan más alejadas de la orilla, especialmente para las personas mayores que utilizan andadores o sillas de ruedas". El ayuntamiento, por su parte, recuerda que "las cuatro playas catalogadas como accesibles cuentan con los servicios y el personal de apoyo necesarios para facilitar el acceso y el baño a quienes presentan mayores dificultades de movilidad".

La acumulación de arena y la evolución de la línea de costa convierten, de este modo, la accesibilidad física de las playas en una cuestión que requiere una adaptación continua de las infraestructuras. Para los vecinos afectados, el reto está en conseguir que la ampliación de las pasarelas permita que el acceso efectivo al mar no quede condicionado por la distancia que cada temporada genere la propia dinámica de la playa. Una problemática que quizás ampliando algunas pasarelas unos veinte metros podría satisfacer a estos usuarios con movilidad reducida.

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