03 de mayo de 2014
03.05.2014

La urbanización Monte Corona de Ador invadió el término de Villalonga

Los ayuntamientos crean una comisión para determinar el linde de una zona que era forestal El hecho revela la falta de control de la Administración a la hora de aprobar el plan urbanístico

03.05.2014 | 01:20
La urbanización Monte Corona de Ador invadió el término de Villalonga

La urbanización Monte Corona de Ador se pasó de frenada y, en la vorágine constructora de los años del boom del ladrillo, casi seguro que invadió el término municipal de Villalonga.
Así lo han constatado los dos ayuntamientos, que acaban de aprobar la constitución de una comisión mixta que permita dilucidar dónde se encuentra la línea que separa ambos términos y, en este caso, cuánta superficie construida ha quedo dentro de Villalonga. En Ador ese suelo es urbanizable o urbano, pero en Villalonga es no urbanizable de protección forestal, de manera que posiblemente se tendría que iniciar un proceso para legalizar la situación de las parcelas que están en Villalonga.
El problema ha surgido cuando uno de los chalés ha tenido que realizar trámites de inscripción y se ha encontrado con la sorpresa de que, según el catastro, no está en Ador, sino en Villalonga.
El alcalde de Ador, Joan Faus, indicó que los técnicos han podido constatar que hay disparidad a la hora de determinar hasta dónde llega Ador y dónde empieza Villalonga cuando se acude a los mapas de distintas administraciones, de manera que lo que se pretende es aclarar esta situación y, a partir de ahí, actuar en consecuencia.
Los dos ayuntamientos han nombrado un equipo de personas formado por concejales y técnicos, dado que en esa zona de montaña no resulta fácil determinar la línea que separa los términos. En primer lugar porque algunos mojones han desaparecido a causa de las obras de urbanización, y también porque las excavadoras seguramente allanaron las aristas montañosas, que en muchos casos marcaban el límite. Las aguas, según bajaban hacia Ador o Villalonga, marcaban el territorio de cada municipio.
El proceso que determinará hasta dónde llega cada término es, de momento, «amistoso», y ambos ayuntamientos consideran que no tiene por qué derivar en uno de esos larguísimos conflictos de lindes que tantas veces acaba en los tribunales.
Lo que esta situación sí pone en evidencia es que existió un cierto descontrol a la hora de extender la urbanización de Monte Corona, no solo por los enormes desniveles que han tenido que superar con costosísimas obras de ingeniería, sino también porque no se midió exactamente hasta dónde se podía ocupar. Eso ocurrió no solo en las aristas montañosas. En la parte baja, el restaurante de la urbanización también se encuentra en Villalonga.

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