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L'Alqueria pondrá una cámara como la de Bellreguard para cazar a quien se salte el semáforo en la N-332

Los alcaldes dicen que el motivo es la seguridad en los pasos de peatones, pero reconocen que el dinero alivia las arcas locales El sistema que gestiona los aparatos recauda 10.000 euros al mes

El Ayuntamiento de l'Alqueria de la Comtessa copiará la fórmula que hace meses aplicó su vecino de Bellreguard e instalará una cámara conectada a un dispositivo informático para detectar, y multar, a quienes se salte en rojo el semáforo situado en la travesía de la carretera N-332, a la altura del cruce con la carretera de Piles. El sistema es exactamente el mismo que el que está en funcionamiento en el paso de peatones de la N-332 y la plaza del Clot de l'Era de Bellreguard.

El consistorio de l'Alqueria firmará un convenio con la empresa Omnivisión Seguridad, radicada en Madrid, que será la encargada de llevar a cabo toda la inversión y a tramitar las multas. A partir del momento en que la cámara entre en servicio, capta las matrículas de los vehículos que pasan con el semáforo en rojo. A partir de ahí se inicia el proceso para notificar la sanción, que alcanza los 200 euros, convertidos en 100 si se paga en 20 días.

La empresa se encarga de todo y, a cambio, se queda con el 30 % de la recaudación. El restante 70 % va a parar a las arcas del ayuntamiento, lo que convierte estos dispositivos, además de en un eficaz sistema para cazar a infractores, en una nada desdeñable fuente de ingresos para ayuntamientos pequeños, como es el caso de Bellreguard y de l'Alqueria.

Según datos publicados hace unas semanas por Levante-EMV a partir de las informaciones facilitadas por el Ayuntamiento de Bellreguard, en los primeros cuatro meses de funcionamiento se habían puesto infracciones por valor de 56.000 euros, a un ritmo superior a los 13.000 euros al mes.

Igual que entonces se pronunció el alcalde de Bellreguard, Jaume Ascó, también ahora el de l'Alqueria de la Comtessa, Salvador Femenia, señala que no se trata de una cuestión económica ni de un afán recaudatorio, sino que lo importante es que los conductores respeten los pasos de peatones y el semáforo en rojo para garantizar la seguridad de los muchos viandantes que los atraviesan.

Gandia las retiró

Aunque según ha podido saber este periódico existen muchas reclamaciones contra las multas impuestas, Omnivisión Seguridad, la empresa gestora, se encarga de comunicar la sanción y también de facilitar una clave que permite al infractor observar en una base de datos el momento en que su vehículo se saltó el semáforo en rojo. «El sistema es absolutamente fiable», señaló a este periódico un técnico, que insistió en el hecho de que la cámara se ha probado con éxito en muchos cruces regulados por semáforos y por señales de stop.

La empresa incluso ha mantenido contactos con la Dirección General de Tráfico (DGT) para estudiar si es posible firmar un convenio similar y extender su tecnología a lo largo y ancho de la red de carreteras de España.

Las multas, como cualquier otra sanción, nunca son populares, pero los ayuntamientos de Bellreguard y de l'Alqueria juegan con ventaja porque la inmensa mayoría de quienes son o serán sancionados al saltarse esos semáforos son conductores de otras localidades. El grueso de los que tienen que pagar la multa son usuarios de la carretera N-332 que se desplazan entre las ciudades de Oliva y Gandia.

Precisamente por esa impopularidad, el alcalde de Gandia ordenó que se retiraran tres de esos dispositivos que hace un año la misma empresa puso en el casco urbano. A diferencia de Bellreguard y l'Alqueria, la mayoría de los sancionados eran de Gandia.

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