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opinión

CRÓNICA INACABADA DE UNA CADENA DE DESPROPÓSITOS

CRÓNICA INACABADA DE UNA CADENA DE DESPROPÓSITOS

CRÓNICA INACABADA DE UNA CADENA DE DESPROPÓSITOS

Lunes 9.- A primera hora de la mañana entran unos operarios para remover instalaciones fijas del parque Sant Pere. Inmediatamente cunde la alarma, pero la consiguiente movilización social consigue parar el comienzo de unas obras contra las que nos hemos manifestado mucha gente en reiteradas ocasiones (la última, el sábado pasado). Desde entonces el parque permanece cerrado con una cadena que, por lo visto, la policía municipal desconoce que la puso el propio Ayuntamiento, pues quisieron quitarla con una cizalla. Inaudito.

No sería éste el único ni el más grave de los despropósitos que se han sucedido en estas últimas horas, como no podría ser de otra manera en un asunto que se ha gestionado a base de mentiras, como viene siendo habitual con el actual gobierno municipal. Porque, si no recuerdo mal, inicialmente las obras previstas ascendían a más de medio millón de euros, eso sí, al famoso (y carísimo) coste cero. Hoy ya son más baratas, pero ahora resulta que sí corren a cargo de las arcas municipales, donde por lo visto no hay un euro. ¿Por qué el empeño en este gasto que sólo quiere el alcalde?

Martes 10.- El Sr. Barber, concejal delegado de barrio, se presenta en la puerta del parque, rodeado de policías y más atento a su móvil que a las reivindicaciones de los vecinos. Luego declararía haber visto a gente haciendo botellón (¿?) y peligrosos extremistas de izquierdas. Patético.

Por la tarde, el Sr. alcalde se reúne en su despacho con cinco presidentes de comunidades de vecinos y el Sr. Luis Escobar, presidente de la asociación Salvem el Parc de Sant Pere, quien asistía con voz, pero sin voto, aunque -eso también- con el sentido común suficiente como para solicitar que se presente a consideración pública el proyecto de actuaciones que se quieren llevar a cabo para que se puedan presentar alegaciones. El Sr. alcalde se negó, lo que hace pensar que tiene algo que ocultar y que, una vez más, no dice la verdad. Sospechoso.

En esa misma reunión, dos de los asistentes se abstuvieron porque, con buen criterio, consideraron que ellos no representaban a nadie, más allá de su respectiva escalera. Las preguntas son inevitables: ¿cuándo convocaron los otros tres a los vecinos de Gandia -pues el parque es de todos- para escuchar su opinión y erigirse en representantes suyos?, ¿desde cuándo los presidentes de comunidades de vecinos tiene ese tipo de atribuciones y ostentan tal representatividad social? Esto nos retrotrae a los tiempos y esquemas mentales de la democracia orgánica franquista. Inquietante.

Miércoles 11: se quita la luz y el agua del parque. Hace semanas que no se limpia ni se riega, pero en la puerta aparece una pancarta del ayuntamiento avisando -y amenazando con el Código Penal- de que el recinto permanece cerrado por obras de mantenimiento (sic). No obstante, el Sr. alcalde declara en la radio, y no se le cae la cara de vergüenza, que las protestas están poniendo en peligro las plantas del parque porque no se pueden realizar las tareas de mantenimiento. Sin comentarios?

Verdaderamente no es fácil explicar el interés del Sr. alcalde por cambiar un parque, gastando un dinero que no tiene, contra la opinión de una sociedad que sólo le pide que lo mantenga. Menos aún en plena precampaña electoral. No puede ser cuestión de mera testosterona. Carezco de pruebas para avanzar las únicas explicaciones posibles que se me acuden, ninguna buena, pero sí reconozco que me inquieta el que la incompetencia se pretenda ocultar con la prepotencia. Continuará?

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