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El edificio que Gandia cede a la Universidad Católica de Valencia tiene que ser derribado

Dos informes técnicos de 2007 señalan que la estructura de la antigua sede de Correos es «muy mala» y recomiendan que se apuntale - Los tres millones de inversión anunciados por el alcalde son insuficientes para que pueda albergar usos docentes

El edificio que Gandia cede a la Universidad Católica de Valencia tiene que ser derribado

El edificio que Gandia cede a la Universidad Católica de Valencia tiene que ser derribado

El edificio del Palacio de Comunicaciones de Gandia, que antiguamente albergó las oficinas de Correos y que el actual Gobierno local del PP ha cedido a la Universidad Católica de Valencia para que abra su campus en esta ciudad, tendrá que ser derribado, excepto la fachada que es un elemento protegido.

Así lo apunta un informe elaborado por una empresa de ingeniería fechado en 2007 al que ha tenido acceso este periódico. En ese estudio, realizado a petición del ayuntamiento, se señala que las condiciones que presenta la estructura del edificio, incluyendo los pilares, vigas y forjados, son «absolutamente inadmisibles». Es más, los técnicos, que llegaron a analizar hasta a composición de las estructuras de hormigón, recomiendan apuntalar toda la estructura para evitar derrumbes que puedan ser un riesgo.

Eso significa que el antiguo Palacio de Comunicaciones de Gandia no puede destinarse a un uso público, y menos aún a albergar aulas e instalaciones universitarias, si antes no se lleva a cabo una actuación en profundidad que consolide toda la estructura.

Técnicos consultados por este periódico apuntan abiertamente que, a la vista de los estudios, no cabe duda de que la única alternativa viable para convertir ese viejo inmueble en un centro universitario es dejar la fachada, derribar el resto y construir un edificio moderno de nueva planta.

Eso es lo que se hizo en los años 90 con la Casa de la Marquesa de Gandia, situada en el tramo inicial del paseo de les Germanies. Para convertir aquel viejo y gran caserón en casa de cultura, los técnicos recomendaron el derribo total del edificio, del que únicamente se salvó la fachada.

Los informes técnicos que en 2007 analizaron el antiguo edificio de Correos resultan tajantes al constatar, entre otras deficiencias, que el inmueble «presenta unas condiciones de seguridad estructural, de estabilidad y funcionalidad insuficientes».

Los ingenieros y arquitectos que firman los estudios técnicos señalan, además, que el análisis de las muestras de hormigón revelan que la calidad es «muy mala», lo que impide que la estructura, que data de los años 40 del siglo pasado, pueda soportar cualquier tipo de sobrecarga. A día de hoy, no es capaz de aguantar más que su propio peso.

Cuando en el año 2009 Correos abrió sus nuevas oficinas en Gandia, situadas en una planta baja de la calle de Sant Rafael, el viejo inmueble de la plaza del Rei Jaume I se cerró y desde entonces permanece sin uso.

De una universidad a otra

En 2010 el entonces alcalde de Gandia, José Manuel Orengo, anunció un proyecto que consistía en derribar el edificio y dejar solo la fachada. En su interior se levantaría una nueva estructura que sería la sede de la Universitat de València en esta ciudad. Aquel proyecto, valorado en más de seis millones de euros, se quedó congelado por la crisis.

La sorpresa llegó hace ahora un mes, cuando el nuevo alcalde, Arturo Torró, dio por roto aquel acuerdo con la Universitat de València y firmó un convenio con la Universidad Católica de Valencia. El rector de esa institución, Alfredo Peris, anunció que, para el curso que se inicia en septiembre de 2017, se implantarían cinco carreras en este lugar: Derecho, Administración y Dirección de Empresas, Ciencias Económicas, Magisterio y Enfermería.

Ese mismo día el alcalde de Gandia se comprometió a invertir tres millones de euros en la rehabilitación del edificio, una cantidad que sorprendió a muchos técnicos porque, a todas luces, es insuficiente para hacer posible el proyecto. Ese dinero no da ni para el derribo del edificio ni, en el caso de que se estimara más conveniente, llevar a cabo la rehabilitación integral que, necesariamente, incluiría el refuerzo de toda la estructura.

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