Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Vercher se despide con un «Taverleaks»

La concejala tránsfuga revela textos comprometedores del «whatsapp» del Gobierno local que ella administró durante meses - En los mensajes concejales de Compromís recelan del secretario, de la radio local y de un trabajador esposo de una edil del PP

Vercher se despide con un «Taverleaks»

Vercher se despide con un «Taverleaks»

Karina Vercher, concejala tránsfuga de Tavernes de la Valldigna, se va. Aunque anunció que se presentaría a las elecciones con un nuevo partido, no lo ha cumplido, pero en el pleno del pasado lunes, el último antes de la cita con las urnas, se despidió con una puñalada política a quienes fueron sus socios de gobierno en la primera etapa de la legislatura, y especialmente al alcalde, Jordi Juan.

Vercher hizo públicas conversaciones mantenidas entre los miembros del ejecutivo en 2012, cuando ella formaba parte del equipo de gestión, a través del grupo de whatsapp con el que, a modo de «Taverleaks», denominación que reciben habitualmente las filtraciones de conversaciones comprometedoras en la esfera política, perjudican, sobre todo, a los ediles de Compromís. Durante casi tres años ha tenido guardados los archivos y Vercher ha tenido la paciencia de esperar al final de la legislatura para hacerlos públicos.

En esas conversaciones, concejales del Gobierno local hablan, entre otros, del secretario de la corporación, César Herrero. Queda claro el recelo que estos tenían hacia el alto funcionario por sus supuestas buenas relaciones con el Partido Popular, que gobernó en las anteriores legislaturas. Los miembros de Compromís critican, según los documentos de Vercher, que el secretario «nos ha puesto la zancadilla». Otros ediles dicen que «este tío sobra en el ayuntamiento» y que «trabaja en contra nuestra». Uno de los textos incluso llega a soltar un improperio dirigido al funcionario.

De los escritos revelados por la tránsfuga se deduce que concejales del Gobierno local instan a mantener ocupado al secretario pidiéndole informes «de todo lo que pasa o ha pasado en el ayuntamiento» para que, de ese modo, «tenga menos tiempo para confabular en nuestra contra». «Que curre y no hable tanto», dice otro miembro de Compromís.

La desconfianza que sentían responsables del Gobierno local hacia el secretario municipal no es ninguna novedad. Esa mala relación llegó al máximo cuando el PP, junto a la tránsfuga Vercher, presentó una moción de censura al alcalde, Jordi Juan, que fue registrada por el secretario corporativo pese a que la ley prohíbe que ediles tránsfugas puedan contribuir a cambiar gobiernos y a destituir a alcaldes, como posteriormente demostraron las sentencias judiciales que avalaron que la moción de censura no se votara.

El secretario no es el único trabajdor del consistorio del que hablan en los mensajes. Otro de los pasajes se refiere al exjefe del Servef en el municipio, esposo de una concejala del PP, del que dicen que «es un mal funcionario» y «no se entera». Le acusan de tener «el enemigo en casa», puesto que, según se desprende de los mensajes, los miembros del Gobierno local sospechan que, a la hora de buscar empleo, podía estar beneficiando a personas relacionadas con el PP o enviadas por el portavoz de este grupo, Manolo Vidal. «Confirmado, nos la juega», dice una concejala, en este caso socialista. En algunos de los mensajes se insta a aprovechar un plan de empleo para «retirarle las labores del Servef». Meses después de esa conversación, este trabajador fue destinado a otro puesto en el consistorio.

Las cinco hojas de las conversaciones repartidas por Vercher están repletas, además, de mensajes banales y sin contenido significativo, y otras en las que se hablan asuntos del día a día del ayuntamiento como reuniones o actos.

Como resulta lógico, la concejala tránsfuga no ha revelado ninguna conversación que la comprometa a ella, que no solo formaba parte del grupo de whatsapp del Gobierno local vallero, sino que lo creó y administraba.

Otra conversación que resulta llamativa es la que se refiere a Ràdio Valldigna, y más concretamente al dueño de la emisora local. «¿No podemos arrancarle las antenas?», se pregunta un edil de Compromís. «¿Queréis que lo desconectemos?», señala otra representante del mismo partido.

Hablan también de un programa de radio que iba a emitirse desde el mercado municipal. Un concejal del PSPV se pregunta: «¿tiene autorización?». Las conversaciones revelan aspectos como que los miembros del Gobierno local se muestran preocupados por el tratamiento de los medios de comunicación sobre algunos asuntos y acusan al PP de politizar una ONG local. Tras una reunión con asociaciones, el alcalde dice: «fallas y regantes, los más protestones».

Compartir el artículo

stats