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delincuencia en el campo

En la mañana de ayer, ojeando la prensa comarcal, he visto una noticia que hacía referencia a la detención por la Policía Nacional de unos presuntos delincuentes de origen rumano que trafican con la desesperación de sus compatriotas. Parece ser que estos tipos habían prometido a estas personas, por cierto, entre ellas una mujer embarazada, trabajo en Valencia vinculado a la recolección de la naranja.

Una vez más este sector sirve de coartada para atentar contra el derecho de los trabajadores y aprovecharse vilmente de las personas. Estos casos se vienen repitiendo demasiadas veces, la corrupción de todo tipo, la proliferación de las empresas de trabajo temporal (ETT) en particular en la recolección de cítricos (collidors) y la degradación paulatina de las condiciones laborales son el cebo y el estadio perfecto para la actuación de estas mafias.

Pero no basta con hacer denuncia pública y con las actuaciones sindicales y policiales. Detrás de estos hechos existe todo un mundo de corrupción laboral y fiscal que precisa de mucha más atención de la Inspección de Trabajo u otros organismos públicos. Ahora toca repetir la pregunta de siempre: ¿Quién o quiénes contratan a esta gente? La respuesta no es difícil, porque todo el mundo sabe lo fácil que es burlar los procedimientos de control establecidos a pie de campo para recoger naranja de bajo calibre para comercializarla o contratar sin contrato a quien sea, independientemente del país de origen, para recolectar naranja a bajo precio y sin ningún tipo de condición laboral normalizada a través del convenio colectivo del sector.

El sector se está degradando, y con ello la profesionalidad y las condiciones de los trabajadores y las trabajadoras del campo sobran las ETT en este sector y falta mucha más decencia.

¿Hasta cuándo podremos aguantar tanta desidia y meninfotismo? La naranja merece mejor trato por parte de la administraciones. El abandono constante de las explotaciones tienen una razón implícita relacionada con los bajos precios. Las exportaciones a la Unión Europea de países terceros o la falta de políticas que sitúe de nuevo a este sector, que sigue siendo muy importante en nuestra economía, en la prioridad de inversiones estratégicas es fundamental para la innovación del sector. Cabe recordar que son miles los puestos de trabajo directos e indirectos que aporta el sector de la naranja.

Sí, no podemos mirar hacia otro lado mientras un montón de gentuza, junto con sus cómplices necesarios, campan por sus anchas, también en los campos de la Safor, aprovechándose de la desesperación de muchos trabajadores, hablen el idioma que hablen, o indistintamente del color de su piel.

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