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El Consell ultima la ley que permitirá a los turistas subirse a un barco pesquero

El Gobierno valenciano espera la aprobación de un Real Decreto del Ministerio que autorizará la pesca-turismo en España Varios expertos exponen en Gandia alternativas para diversificar el sector y complementar los ingresos de los pescadores

El Gobierno valenciano ultima un decreto que regulará iniciativas de diversificación del sector pesquero como la pesca-turismo, es decir, aquella actividad en la que los turistas, a bordo de las embarcaciones, pueden vivir la experiencia real de cómo es la jornada laboral de un pescador.

En este aspecto también trabaja de forma paralela el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, a través de un real decreto que marcará las directrices básicas para todas las autonomías. En cuanto a la norma valenciana, ya la estudia el Consell Jurídic Consultiu, y la estatal ha pasado al Consejo de Estado, los últimos trámites antes de elevarla a los respectivos ejecutivos.

Los turistas embarcados a través de este producto, que pagarán una cantidad por la «excursión», no podrán en ningún caso faenar ellos mismos ni dificultar las maniobras de los pescadores. Todo ello se llevará a cabo bajo la estricta supervisión de las respectivas capitanías marítimas. El borrador del Ministerio limita el número máximo de pasajeros, que no excederá de 2 para buques de hasta 8 metros; de 4 personas para barcos de entre 8 y 12 metros; y así hasta 12 turistas según la longitud.

Esta es una de las novedades que se expusieron ayer en Gandia, en un seminario sobre diversificación de la pesca artesanal celebrado en el Campus de la UPV, y que reunió a varios ponentes ante más de cien asistentes.

«El turismo pesquero es algo que se ha hecho toda la vida -apunta el investigador Luis Miret- ya que los turistas venían y daban una vuelta en el barco; sin embargo, las normativas de seguridad e higiene lo paralizaron y ahora son las propias administraciones las que otra vez quieren impulsarlo». Pese al vacío legal, estos paseos ya los ha puesto en marcha la Cofradía de Roses, en Girona. Su patrón mayor, Antonio Abad, explicó que este año ya han pasado 80 turistas, también extranjeros, dispuestos a pagar entre 100 y 140 euros por salir a faenar una jornada junto a ellos.

La Cofradía de Gandia lleva a cabo iniciativas similares como las visitas turísticas a la lonja (más de 20.000 personas al año); subasta a minoristas; recogida de residuos y de medusas en verano; la regeneración de la tellina y del caracol marino en colaboración con la UPV; o el rescate de tortugas bobas junto al Oceanogràfic. «También hacemos campañas de promoción del producto entre escolares y consumidores, como la del Peixcològic», apuntó el secretario de la cofradía, Enrique Ferrer.

Otra experiencia exitosa es la de Xàbia, donde se vende al consumidor final directamente en la lonja. «En todo esto siempre debe haber una gestión empresarial y profesional», recalcó Agustín Molina, de la Universidad Politécnica de Madrid. La venta a través de internet es otro nicho a explorar.

«La diversificación no debe ser un fin en sí mismo», afirmó el subdirector general de Pesca, Francisco Beltrán, quien recordó que el principal cometido de la Generalitat es «apoyar la pesca autóctona, siempre bajo una explotacional racional de los recursos».

El Consell redacta un anteproyecto de ley para dar cobertura a la diversificación pero, al mismo tiempo, vela porque el consumidor reconozca la calidad y la frescura del pescado valenciano. «El Ministerio nos obligó a retirar la exigencia de indicar en la etiqueta el puerto de desembarco y la fecha -lamentó Beltrán-, pero intentaremos promocionarlo con marcas colectivas». Al seminario también asistió el director general de Pesca, Rogelio Llanes.

Mar Saéz, del Ministerio, añadió que aunque el turismo «es la parte más vistosa», hay otros aspectos sobre los que pivota la diversificación, como la comercialización, la transformación, el medio ambiente y el social. El Gobierno central tiene un plan estratégico y creó hace un año un observatorio para hacer un seguimiento de todas estas iniciativas que están surgiendo, algunas de ellas muy originales, y que pueden recibir ayudas de fondos europeos.

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