04 de noviembre de 2017
04.11.2017

Tavernes despide a su sacristán

Vicent Llinares, quien ejerció de ayudante de la parroquia de Sant Pere durante más de 50 años, falleció ayer a la edad de 84 En 2011 fue declarado por el consistorio hijo predilecto del municipio

03.11.2017 | 22:15
Llinares, el día que fue nombrado hijo predilecto.

Tavernes de la Valldigna despide hoy, a partir de las 12 del mediodía, a su «sagristà». Y es que, si hay alguien que se ha ganado el derecho a mantener ese título en el municipio, incluso una vez se ha ido, es Vicent Llinares. Hasta que su salud le dejó y durante más de 50 años, se dedicó a estar al lado de todos los sacerdotes que pasaron por la iglesia de Sant Pere del municipio para ayudarles en su labor pastoral.

Vicent, que falleció ayer a los 84 años, no era un ciudadano más de Tavernes. Pocos, fueran jóvenes o mayores, eran los que no conocían a quien siempre se identificó como una buena persona. Dispuesto a ayudar a los más necesitados, su máxima era que en su casa siempre había un techo para el que no lo tenía, un plato de comida para el que carecía de ella y, en definitiva, una mano que le sirviera de apoyo a quien pasaba por momentos difíciles.

Vicent «el sagristà», trabajador de la Hidra durante años, heredó el cargo de su padre, que, antes que él, ejerció como encargado de cuidar la iglesia de Sant Josep primero y de Sant Pere después. En esta misma fue en la que Vicent ejerció su labor durante más de cinco décadas.

También fue uno de los impulsores de Cáritas y miembro de la cofradía de la Mare de Déu dels Desemparats de Tavernes.

Tanto es el afecto que le tiene Tavernes de la Valldigna y sus vecinos, que en 2011 fue nombrado por el pleno municipal como Hijo Predilecto. El entonces alcalde, Manolo Vidal, le hizo entrega del cuadro conmemorativo ante un repleto salón de plenos del ayuntamiento, que le rindió un caluroso homenaje al que era uno de sus ciudadanos más queridos.

Vidal dijo de él entonces que se trataba de «un reconocimiento justo» para una persona que, según sus palabras, «lo ha dado todo para sus vecinos y es un ejemplo de buen corazón».

Pese a la edad, Vicent Llinares, siguió ejerciendo de sacristán mientras su salud se lo permitió. Hasta hace unos meses, aunque cada vez con más dificultades, seguía acudiendo a todas las celebraciones religiosas que podía, acompañado por sus familiares, aunque la iglesia contaba con una sacristana ya desde 2014.

Vicent «el sagristà», que deja esposa, cuatro hijos y varios nietos y bisnietos, descansará en paz y lo hará gracias a toda la buena labor que ha llevado a cabo en vida a través de su servicio en el seno de la iglesia y especialmente de su ayuda a los demás.

El entierro tendrá lugar hoy a las 12 del mediodía. Su cuerpo está siendo velado desde ayer en la capilla de la Mare de Déu de la iglesia de Sant Pere donde está recibiendo decenas de visitas.

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