31 de mayo de 2018
31.05.2018

Gandia consolida las dos alquerías de les Foies a la espera de sus usos futuros

El Ayuntamiento está abierto a la colaboración público-privada para restaurarlas y ponerlas en valor

31.05.2018 | 11:51
La alquería del Gall, con los andamios instalados para la consolidación de su estructura.

La empresa Gandia Desarrollo SL, agente urbanizador del Plan de Actuación Integrada (PAI) de les Foies, en el Grau de Gandia, ha iniciado las obras de consolidación de las alquerías popularmente conocidas como del Gall y de les Boles. Ambos edificios son actualmente de propiedad municipal, debido a los acuerdos incluidos en el proceso de tramitación del PAI entre los anteriores propietarios y el Ayuntamiento.

«Es el agente urbanizador el encargado de realizar estos trabajos de consolidación», explica Xavier Ródenas, concejal delegado de Gestión Responsable del Territorio. Las obras que se están realizando servirán para evitar derrumbes, y una vez consolidada la estructura de los edificios, se cerrarán a la espera de su restauración definitiva y de un plan de usos que, de momento, el Ayuntamiento no ha redactado.

La recuperación y restauración de estos inmuebles y de su entorno era una vieja reivindicación de diversos colectivos interesados por la salvaguarda del patrimonio de Gandia, pero el principal obstáculo radicaba en que eran de propiedad privada. Ahora, una vez de titularidad pública, «sabemos al menos que no se van a caer, hemos salvado el patrimonio», explica Ródenas. «Pero de momento», advierte «no hay proyectado ningún uso en concreto».


Abiertos a otros usos

La restauración y puesta en valor de ambas alquerías requeriría una gran inversión que el Ayuntamiento no puede realizar actualmente. El estado de las finanzas municipales y la ejecución del Plan de Ajuste impuesto desde el ministerio de Hacienda impiden establecer a día de hoy ningún plan de actuación a corto plazo.

«Nos gustaría que albergaran el futuro Museu Etnològic de Gandia, el MEGA, pero todavía está todo en el aire», reconoce el edil.

Una posible solución pasaría por la colaboración público-privada para dar un destino final a las alquerías, a la que el Ayuntamiento se muestra receptivo. «Sería cuestión de recibir propuestas y estudiarlas con detenimiento», afirma Ródenas.

La alquería del Gall se construyó en 1856 y le debe el nombre a su característica veleta en forma de gallo. La de les Boles, llamada popularmente así por los adornos que rematan el edificio, se encuentra a escasos metros de distancia. Ambas responden a una tipología de vivienda asociada a usos rurales y de recreo que se pusieron de moda entre las familias burguesas de mitad del siglo XIX. En les Foies también se encuentran las alquerías de Iranzo y Peiró.

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