12 de agosto de 2018
12.08.2018

Diana dimisión, ya

11.08.2018 | 22:24

tenía escrito para este domingo un artículo que resumía, siempre según datos publicados por la prensa, la caída del mercado inmobiliario en Gandia. En concreto, como publicó este periódico, la vivienda que menos ha subido en las costas españolas es la de Gandia, incluso se hablaba de bajada. También publicado en prensa este periódico que el mes de julio hemos asistidos al menor número de contrataciones de los últimos 4 años. Esto no es, más ni menos, que Gandia está perdiendo competitividad respecto a otras ciudades por la mala gestión de este gobierno y por sinergias de esta bajada está perdiendo demanda.

Esto tiene un nombre que yo le denominó el «Efecto Diana». Que no es más que el que produce la alcaldesa que sabe que perdió las elecciones y que capitanea un gobierno desnortado, sin gestión, sin ideas y que aguanta apoyado por un triste personaje sin principios, sin amor propio y, lo más grave, sin ningún tipo de respeto hacia sus votantes y a sus ciudadanos. Esta legislatura pasará a la historia como la peor pesadilla que ha pasado Gandia en la época democrática. Se puede resumir en ruina, apatía y cutrerío.

Esta forma de gobernar desde el desconocimiento y la lejanía ha traído el último episodio de este mal sueño y este sí ha tocado fondo. En este (11 de septiembre) y muchos periódicos se publicó que en 2016 la asociación APEIF (Asociación para la Prevención de Incendios Forestales), alertó que la mayoría de las urbanizaciones de la comarca enclavadas en el monte suspenden en planes de prevención y evacuación.

Esta asociación advierte a este ayuntamiento en varias ocasiones y en concreto pública en su cuenta de Facebook 29 de julio de 2018 a las 11:23 que «después de cuatro años pidiendo desde APEIF La Safor firmar un acuerdo de colaboración con el Ayuntamiento de Gandia como hacen otras agrupaciones (Alcoi, Dénia, Alzira, etc) y no viendo voluntad política en esta ciudad por apoyar esta noble causa que no es otra que la protección del medio ambiente, dejamos de realizar tareas de vigilancia, prevención y apoyo en extinción de incendios en Gandia».

Esto ya no es no saber gestionar, falta de experiencia o ineptitud como pasa en los temas de turismo, economía o comercio, esto se denomina, incompetencia, soberbia, prepotencia, dejadez e ignorancia. Y esto, políticamente, debe de estar penado con la dimisión inmediata del responsable máximo, en este caso la señora alcaldesa Diana Morant. No escuchar las voces de expertos que, voluntariamente y de forma desinteresada, han advertido por activa y por pasiva que había un peligro inminente en esas zonas boscosas de Marxuquera es realmente una gran y nefasta imprudencia, que, por suerte, no ha costado ninguna vida, pero sí ha causado mucho dolor a familias de Gandia que pagan sus impuestos para que estos apoltronados cuiden y protejan su entorno. Son más de cuarenta familias que han perdido sus casas, sus recuerdos y el esfuerzo de toda una vida. Esto no es broma, esto no es una cosa más que pasa y sigue, esto está fuera de la discusión política de partidos e ideologías, este debe de ser un punto y final a tanta incompetencia e ineptitud que nos está tocando vivir. Estos días, por desgracia, hemos asistido a un capítulo que no puede pasar inadvertido, si esto pasa inadvertido, si esto es un apartado más en el devenir de la vida política, ya todo vale.

Sólo quiero dejarles una reflexión: ¿Qué hubiesen hecho los accionistas de una gran fábrica de papel si el director general hubiera sido advertido y así y todo no habría hecho un plan de prevención de incendios y por esa negligencia se quema y destruye la fábrica? Eso, eso, lo que estás pensando, no tengas reparo, dilo alto y claro: «A LA CALLE».

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