10 de noviembre de 2018
10.11.2018

Mueren miles de peces al secarse el Serpis de forma repentina en Beniarjó

Miembros del CE la Madrilla salvan una parte de la fauna capturando anguilas que liberan río arriba - La entidad exige a las autoridades que se cumpla la ley y garantice el caudal ecológico

09.11.2018 | 21:01
Mueren miles de peces al secarse el Serpis de forma repentina en Beniarjó

«Un panorama desolador». Así describen miembros del Centre Excursionista la Madrilla de Potries el último episodio de muerte masiva de fauna en el río Serpis. Está ocurriendo ahora mismo. El cauce se ha secado a partir del tramo que discurre entre Beniflà y Beniarjó, y en las charcas aisladas que aún retienen agua miles de barbos, madrillas, anguilas y otras especies agonizan. Son especies que están todas ellas incluidas en la lista roja por la amenaza de desaparecer de sus hábitats naturales debido, fundamentalmente, a la sequía.

Al detectar ese desastre, el CE la Madrilla pasó a la acción, como antes hicieron miembros del Col·lectiu Nostra Terra, y han procedido a salvar algunos cientos de anguilas, el animal más resistente a esas situaciones. Tras capturarlas en Beniarjó, las soltaron aguas arriba, donde todavía el río resiste con algo de caudal.

La Madrilla vuelve a poner de manifiesto la necesidad de que la Administración tome cartas en el asunto y garantice un caudal ecológico en el Serpis aprovechando la existencia de reservas de agua en el pantano de Beniarrés.

En los últimos años este tipo de rescates para salvar fauna del Serpis han sido habituales porque, como se constata en los estudios, el caudal del río está disminuyendo de forma considerable año tras año. En Gandia ya resulta habitual que la enorme rambla esté seca la mayor parte de la temporada.

La peor de esas sequías, al menos en las últimas décadas, ocurrió entre los años 2015 y 2016, y entonces, además de grupos ecologistas, tuvo que implicarse la Administración para salvar parte de la fauna.

Como el Serpis, otros muchos cauces fluviales de la Safor permenecen sin agua casi todo el año, lo que, según estudios realizados recientemente, ha supuesto una pérdida de la biodiversidad y ha incrementado las dificultades para que, cuando vuelve a llover, esos animales regresen a su hábitat.

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