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Gandia a ritmo de swing

Un grupo de aficionados a la música norteamericana de época organiza bailes en plazas de la ciudad un domingo al mes

Gandia a ritmo de swing

Si un domingo cualquiera pasea por las plazas de Loreto,del Beato o la del Rei Jaume I en Gandia y ve a un grupo de personas bailando como si no hubiera un mañana a ritmo de swing no se lleve las manos a la cabeza. Es el lindy hop, un fenómeno urbano más habitual en València o Barcelona, pero que ya ha llegado a la capital de la Safor.

La gracia (y el riesgo) no está sólo en bailar, sino en convocarlo de manera improvisada y sin permiso municipal, de tal forma que puede ocurrir que la Policía Local acuda y les desaloje del lugar. Hasta la fecha en Gandia sólo les ha pasado una vez; estaban en la plaza del Beato y se fueron a la del Tirant, aunque normalmente no suele haber quejas, si acaso con el volumen de la música, ya que usan un amplificador en un carrito.

En Gandia el grupo de hoppers, como se conocen a estos aficionados, lo forman unas cincuenta personas y nació en la academia de baile La Clave del Cuarto. Su directora, Paula Bañuls, explica que se creó en octubre de 2017 con la ayuda de Luis García y María Vallejo, dos profesores de València que todavía acuden a dar clases cada martes. Tres meses después, en la Navidad del año pasado, ya organizaron el primer «clandestino», como se conocen estas «quedadas», en la plaza del Rei Jaume I. «Al principio con algo de vergüenza, pero luego se va perdiendo, este baile se caracteriza porque es muy alegre, enérgico y social», comenta. Se baila en pareja y aunque tiene pasos básicos predomina la espontaneidad. «No es fácil aprenderlo», reconoce Paula, ya que al imprimir tanta velocidad requiere de una buena condición física. El baile como tal se considera precursor del rock & roll y nació en Nueva York, aunque actualmente los suecos son sus mejores coreógrafos.

Ellos van con camisa y tirantes y ellas con vestido y falda ancha, aunque los participantes en los «clandestinos» suelen llevar ropa de calle, y reservan estos estilismos más elegantes y vintage para festivales como el Swinging Undermoon, que se organizó en València a principios de diciembre.

En València la moda se implantó hace unos diez años y ya hay lugares donde prácticamente todos los domingos a mediodía se pueden encontrar hoppers bailando «clandestinos», como la plaza de la Tapineria. También hay grupos vinculados a escuelas de swing, como el Black Bottom. Todos los aficionados conocen la agenda de eventos de este mundillo en grupos de Facebook como el «Hoppers Fusion València».

El jazz, el swing y el blues son los estilos que mejor se adaptan a este baile urbano. Hay formaciones valencianas muy conocidas en este género, como Le Dancing Pepa Swing Band o las Dominol Sisters, pero también músicos de la Safor, como la San Francisco Big Band, de la UAM Sant Francesc de Borja.

Otra agrupación es la S.A. For Dixieland Band, creada hace un año y liderada por Miquel Just. Acaban de grabar su primer álbum de estudio y tienen previsto publicarlo en la primavera, un recorrido desde los años 20 hasta los 40 y 50, la época dorada del swing.

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