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Gandia, pionera en política ambiental y social en la gestión de las zonas verdes

La nueva contrata no usará productos tóxicos, triturará la poda y usará vehículos y maquinaria eléctrica para evitar molestias - El 15% de la plantilla serán personas con riesgo de exclusión

Operarios de la empresa de parques y jardines trabajando el Clot de la Mota de la playa. ximo ferri

El Ayuntamiento de Gandia ha dado un significativo paso para situarse al frente de las ciudades que aplican conceptos ambientales, ecológicos y sociales a la hora de gestionar los parques, jardines y zonas verdes públicas. Desde ahora, y por decisión del Gobierno local, que lo incluyó en las condiciones de la nueva contrata, no se usarán pesticidas, se reutilizarán los restos de podas, los vehículos y la maquinaria, siempre que sea posible, será eléctrica, y la plantilla de trabajadores deberá contar con un 15% de personas en riesgo de exclusión social.

Esa es la huella que ha querido dejar el concejal de Gestión Sostenible del Territorio, Xavier Ródenas, quien ayer, junto al responsable de Gestión, José Manuel Prieto, anunció la adjudicación del contrato, por un periodo de cuatro años prorrogable por uno más, a la empresa STV Gestión SL por un valor de 2,1 millones de euros anuales. Quince firmas se presentaron al concurso.

Ródenas no ocultó su satisfacción por el hecho de haber conseguido que con esta nueva contrata Gandia se sitúe entre las primeras ciudades de envegadura que pone fin al uso de pesticidas para combatir las malas hierbas. Los productos que desde ahora tendrá que utilizar STV Gestión SL no serán tóxicos, de manera que, al margen de poner esa «etiqueta verde», se evitan riesgos para las mascotas y, especialmente, para los niños y resto de personas usuarios de parques y jardines. La batalla contra los pesticidas es, además, un concepto que está en auge en el mundo del ecologismo, que desde hace años critica el uso indiscriminado de muchos productos que llegan a contaminar hasta el subsuelo. Gandia es, de hecho, «víctima» de esa situación porque hace años tuvo que invertir dos millones de euros para eliminar del agua potable los restos de herbicidas que filtran hasta los acuíferos que abastece su red de agua potable.

En segundo lugar, en las labores de gestión de las zonas verdes la materia orgánica se tendrá que reutilizar. Eso significa que los restos de poda, debidamente triturados, se convertirán en abono que acabarán alimentando esos mismos jardines.

Y también es novedad el hecho de obligar al uso de maquinaria que se alimente de energía eléctrica. Sopladores o desbrozadoras, así como los vehículos utilizados en la gestión, serán de cero emisiones, aportando así el grano de arena al proceso de transición hacia la reducción de combustibles fósiles. En este caso, también es significativo que la maquinaria eléctrica es menos ruidosa, una queja que a veces planteaban los vecinos cuando les tocaba de cerca el trabajo de los jardineros. Solo cuando no haya alternativa se usarán herramientas de motor de gasolina.

Aumento de la plantilla

La nueva contrata de parques y jardines supone un incremento económico del 20% respecto a la que, en la anterior legislatura, aprobó el entonces gobierno local del PP, pero también incluye la contratación de más personal. Los trabajadores pasan de 38 a 42, y, como novedad, el 15%, (seis personas) serán con riesgo de exclusión social.

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