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Sanciones

La policía de Gandia impone más de 20 multas a dueños de perros peligrosos en un mes

Los agentes montaron controles en distintos puntos para vigilar la recogida de excrementos pero cazaron otro tipo de infracciones

Un perro, atado y con bozal, en una calle del Centre Històric de Gandia.

Un perro, atado y con bozal, en una calle del Centre Històric de Gandia. ximo ferri

Ninguna infracción en materia de tenencia de animales va a salir impune en Gandia. Ese es el mensaje de la Policía Local de esta ciudad, que desde hace unas semanas y ante las numerosas quejas vecinales, ha puesto en marcha una campaña para «cazar» a aquellos dueños que no cumplen con las normas que recogen las ordenanzas municipales.

Este plan ha dado sus frutos. En apenas un mes, los agentes han impuesto una veintena de multas a propietarios que incumplían las normas de tenencia de animales potencialmente peligrosos.

En la ciudad, según la ordenanza aprobada en el año 2000, se obliga a los propietarios a tener censados a aquellos perros que sean de raza peligrosa, deben llevar bozal y una correa no extensible o cadena de menos de dos metros. No pueden estar en parques y jardines públicos ni tampoco cerca de colegios y guarderías. Quien lo transporte debe disponer de licencia, llevarla encima, ser mayor de edad y no tener antecedentes penales, entre otras cuestiones. Estas restricciones, como es lógico, buscan la seguridad tanto de otros animales como de las personas. Se considera «muy grave» no disponer de licencia y «grave» llevarlo sin bozal o correa y no haberlo inscrito en el censo. Además de multas económicas, el incumplimiento de estas normas puede suponer el decomiso del propio animal o incluso un delito.

Según fuentes de la propia policía de Gandia, las infracciones que han sido sancionadas fueron localizadas «casi por casualidad». En realidad, se habían instalado varios puntos de control de animales en la vía pública en diferentes zonas del casco urbano. Estos tenían por objeto vigilar especialmente que se respetaban cuestiones como la recogida de las heces, aunque lo que se encontraron fue una importante cantidad de incumplimientos en materia de perros potencialmente peligrosos. Hubo un caso llamativo, el de un propietario que fue avisado de que estaba incurriendo en una infracción pero no fue sancionado, sino que se le instó a que lo solucionara. Pese a ello, dos días después fue pillado de nuevo, y, lógicamente, recibió una multa.

La cuantía económica de las sanciones oscila entre los 150 y los 15.000 euros, dependiendo del nivel de gravedad de la infracción que sea localizada.

El Ayuntamiento de Gandia no se cansa de poner en marcha campañas de concienciación a las vecinas y los vecinos para tratar que cumplan con las ordenanzas de animales en la vía pública, especialmente en lo que respecta a la recogida de deposiciones, puesto que no son pocos los que se quejan de que algunas zonas y aceras de la ciudad presentan heces de animal.

Los diferentes programas apelan a la responsabilidad de los dueños, puesto que son estos los encargados de cumplir los preceptos que imponen las diferentes normativas municipales, tanto la de tenencia de animales en general como la de aquellos que están declarados como potencialmente peligrosos. En algunos establecimientos de la ciudad, de hecho, se pueden leer unos carteles que pone «La fachada es mía, el perro es tuyo, la calle de todos», que anima a los propietarios a recoger los excrementos de los canes y a limpiar los orines. Esta campaña la iniciaron los comerciantes de Roís de Corella junto al consistorio porque, como señalaron en su momento «estamos hartos de ir a levantar la persiana de nuestros locales y ensuciarnos las manos con los orines de los perros».

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