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Problemas

La Colegiata de Gandia tarda diez días en recuperar la electricidad tras el temporal

La Fundación destaca que en el sistema, que data de la última restauración relevante, del año 2009, se invirtieron alrededor de 60.000 euros

La Colegiata de Gandia, acordonada por desprendimientos.

La Colegiata de Gandia, acordonada por desprendimientos.

La Colegiata de Gandia pudo recuperar el pasado martes la infraestructura de iluminación de la nave central, un servicio que quedó interrumpido el domingo 19 de enero, cuando se produjeron las fortísimas precipitaciones en la ciudad, con acumulados de más de doscientos litros por metro cuadrado.

Como informó este periódico el pasado domingo, el sistema eléctrico de la nave tuvo que cortarse ante el riesgo de que se produjeran cortocircuitos, dado que el agua que filtraba desde el techo de la bóveda y de las capillas discurría por los cables, las bombillas y las cajas de distribución eléctrica. Todo ello, con el evidente riesgo para la integridad de quienes estuvieran en la iglesia. Paralelamente se tuvieron que colocar cubos para recoger el agua en las numerosas goteras.

No fue hasta el martes de esta semana, diez días después del incidente, que se ha podido restablecer el suministro. Según informó ayer la Fundación para la Restauración de la Insigne Colegiata, el presbiterio sí tenía luz, pero las misas, bautizos y entierros celebrados en estos días han tenido como denominador común esa penumbra, a veces casi oscuridad, a que obligaban las circunstancias.

«Cabe destacar que este siniestro ha afectado a la parte del templo en la que se ejecutó la última reforma relevante de la Colegiata, que data del año 2009», indicó ayer la fundación, que añade que «esta instalación eléctrica «tuvo un coste aproximado de sesenta mil euros». «Resulta preocupante que se presente este problema cada vez que sufrimos lluvias, pues en otras ocasiones ha sucedido lo mismo», añade la nota.

Esta situación evidencia, una vez más, la necesidad de acometer obras de restauración en el templo, que hace apenas un mes ya sufrió desprendimientos en la fachada de Santa María a consecuencia de los fortísimos vientos que azotaron la ciudad.

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