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El misterio de una calle de Oliva a nombre de bandoleros

El historiador Manel Arcos halla un documento que sitúa el origen de la calle La Hoz en el apellido de una familia cuyo hijo fue ejecutado en 1827

El misterio de una calle de Oliva a nombre de bandoleros

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El nombre de la calle de La Hoz de Oliva, cuyo origen era un misterio, no tiene relación con ese instrumento agrícola, la popular «corbella» valenciana, sino más bien en el fenómeno del bandolerismo, que tuvo especial incidencia en estas tierras entre los siglos XVIII y XIX, obligando a las autoridades a crear cuerpos policiales para perseguirlo.

El investigador olivense Manel Arcos, que lleva años estudiando vidas y actos de los «roders» y ha publicado numerosos estudios sobre su incidencia, especialmente en las comarcas centrales de la Comunitat Valenciana, ha localizado en los archivos de València un documento que aporta luz al origen del nombre de la calle de La Hoz, situada en el Raval olivense.

En concreto, Arcos comprobó que en una página del Diario de Valencia que se guarda en la Hemeroteca Municipal aparece una información reveladora. El documento señala que la Capitanía General de València y Murcia informa que «el Consejo de Guerra Permanente de este Reino ha juzgado a Vicente Lahoz Mayor por espía y encubridor de ladrones, y a su hijo Vicente por igual delito y tomar parte en las acciones que hacía a nombre de malhechores».

Siguiendo el rastro de ese documento, el historiador Arcos ha podido constatar que Vicente Lahoz Morera fue bautizado en la parroquia de Sant Roc, cuyo templo está a poca distancia de la calle de La Hoz, el 3 de marzo de 1805. Era hijo de Vicente Lahoz Company y de Rosa Morera Castells, ambos de Oliva.

Así, Manel Arcos llega a la conclusión de que, por transmisión popular entre los vecinos de Oliva, posiblemente la familia La Hoz vivió en esa calle que hoy lleva su nombre, o bien en los aledaños, de manera que el nombre nada tiene que ver con su trazado sinuoso o por recordar al instrumento para segar la hierba. En este último caso, además, lo normal habría sido que se llamara calle «de la corbella», dado que Oliva es ciudad valencianohablante.

El historiador Arcos también ha revelado cómo terminó aquella historia del juicio a dos bandoleros de Oliva. El padre, Vicente Lahoz Mayor, fue sentenciado a seis años de prisión en África, desconociéndose qué ocurrió posteriormente. En cambio, su hijo, Vicente Lahoz Morera, tuvo peor suerte y, por los delitos cometidos, recibió la pena de morir en el garrote vil al día siguiente de dictarse la sentencia. La ejecución se produjo el 12 de febrero de 1827 «en el sitio acostumbrado», es decir en la céntrica plaza del Mercat de València, según la orden dictada por quien era capitán general en ese momento, Enrique José O'Donnell. El olivense que terminó sus días en el garrote vil tenía apenas 21 años, se había casado con Rosa Canemàs Roig y era padre de una niña de dos años.

Según el historiador Manel Arcos, «a lo largo de 1827, el Consejo de Guerra Permanente no paró de recibir sumarios y personas detenidas que procedían de la Gobernación de Dénia» acusadas de bandolerismo. Veintitrés individuos de diferentes localidades eran puestos a disposición del mencionado tribunal militar.

La Safor y la Marina, dominadas por una orografía montañosa, fue un refugio de bandas de bandoleros que huían con facilidad de soldados y policías gracias a su conocimiento de cientos de escondrijos. Algunos de los «golpes» que protagonizaron son auténticas historias de película, muchas de ellas narradas, con datos exhaustivos, en los libros del historiador Arcos.

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