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Agosto a medio gas en Gandia

La playa salva los muebles en un verano atípico por la covid-19 gracias a la fidelidad del turismo nacional y de proximidad

Agosto a medio gas en Gandia

Agosto a medio gas en Gandia

Llegados al ecuador del verano y en un primer balance de urgencia, se puede concluir que la playa de Gandia está resistiendo el mazazo que ha supuesto para el turismo la crisis sanitaria, social y económica del coronavirus. La fidelidad del turista nacional y de las comarcas vecinas está salvando la temporada, aunque sólo dé para cubrir gastos. No existe el «llenazo» de otros veranos, pero, aparentemente, agosto está transcurriendo como siempre: cuesta encontrar una plaza de aparcamiento, las pizzerías están llenas, y de noche la gente pasea arriba y abajo con un helado en la mano.

Pero las estadísticas de ocupación no resisten una comparación con el año pasado, o mejor dicho, si se hace sólo es para llevarse las manos a la cabeza. Sólo un dato: en agosto de 2019 la ocupación hotelera en Gandia, según Hosbec, fue del 89% en la primera quincena y del 92% en la segunda. Este año, en la semana del 3 al 9 de agosto, ha sido del 44%. Cabe matizar que Hosbec en el caso de Gandia sólo recoge datos de cinco de los 27 hoteles.

Ahora bien, si se compara con otros destinos, o con los meses anteriores, Gandia no sale tan mal parada. Y eso pese al brote de coronavirus detectado a mediados de julio, que hizo mucho daño al sector. Como ha venido contando este periódico, el foco obligó a la Conselleria de Sanidad a aplicar una medida inédita, tanto en la capital de la Safor como en la Comunitat Valenciana: cerrar el ocio nocturno durante 14 días, entre el 18 y el 31 de julio. Fueron pubs y discotecas a lo que el ayuntamiento sumó los chiringuitos.

Los representantes de las tres principales asociaciones del sector (apartamentos, hoteles y hostelería), lamentan que el brote, además de afectar a las personas, perjudicó también a la imagen de la ciudad, al aparecer Gandia en las televisiones de toda España, en un contexto en el que las reservas se están haciendo con apenas una semana de antelación, según un reciente estudio de TravelgateX. También se quejan de que no se comunicara, al menos con la misma magnitud, que ese brote estaba controlado.

El presidente de la asociación hostelera DestíSafor, José Navarro, reconoce que, aunque ya se venían aplicando medidas, el brote ha servido como toque de atención al sector para reforzar la seguridad y concienciarse más.

En hoteles, el presidente de la asociación, Vicente Frasquet, cree que basarse sólo en la ocupación para analizar este verano es un error. «Hay que incidir en otros parámetros como la satisfacción del cliente y la seguridad». A su juicio, el visitante se va de Gandia «con la sensación de que ha pasado sus vacaciones a gusto y que no era para tanto lo que escuchaba en las noticias».

Ahora bien, los clientes no han llegado sólo por los atractivos naturales de Gandia, sino por la bajada de precios que han aplicado muchos hoteles y que ha ido en contra de la rentabilidad. «Este año el objetivo no es ver cuánto beneficio sacamos, sino mantenernos vivos», indica Frasquet, y advierte que el otoño-invierno habrá que pelearlo, «porque aunque septiembre vaya bien las perspectivas no son nada buenas mientras sigan suspendidos los viajes del Imserso».. La animación de los hoteles se ha resentido, sobre todo aquellas actividades que implican algún contacto.

Los apartamentos, donde Gandia es una potencia en la provincia, sí que han mantenido sus tarifas, según explica el representante del sector, Óscar Ferrairó: «Tenemos unos gastos extra de desinfección que no repercutimos al alza, pero tampoco podemos bajarlos». En cuanto a ocupación, Ferrairó señala que en julio «habremos estado a un 30-35% y en la primera quincena de agosto esperamos un 45%».

Destino familiar y seguro

Y ante este panorama incierto, el ayuntamiento ha puesto toda la carne en el asador, convirtiéndose en el principal aliado del sector. Lo más urgente ha sido, sobre todo para mejorar la reputación del destino tras el brote, reactivar una campaña de publicidad,que con el lema «Te lo has ganado. Vuelve a brillar en Gandia», se ha centrado en medios de comunicación, touroperadores y agencias «on line», especialmente de Madrid y Castilla-La Mancha, los principales mercados emisores.

Pero ya desde la desescalada el Gobierno local se anticipó. En la arena, con un enorme dispositivo para hacer cumplir las normas, de hecho Gandia fue el primer municipio en tener a punto el plan de contingencia de playas seguras exigido por la Generalitat.

Por la gran extensión de su arenal no ha sido necesario ni parcelar ni habilitar controles de aforo, algo que ha supuesto una ventaja respecto a otros destinos. En este sentido, aunque no es obligatorio, el ayuntamiento lanzó los ya famosos «kits de playa segura», cuatro estacas y cintas customizadas con la marca turística para delimitar la parcela en la arena, de los que se han vendido 6.000 unidades, al precio de 3 euros a través de las oficinas de turismo.

También ha garantizado a la hostelería que sus terrazas pudieran mantener la distancia social, aunque para ello hubiera que eliminar plazas de aparcamiento. Y otra de las medidas revolucionarias e inéditas fue el cierre al tráfico rodado del paseo marítimo, en primera línea, zona que el Gobierno local bautizó como La Morada.

Se han entregado 4.700 tarjetas a los «héroes de la pandemia» (personal sanitario, de emergencias o trabajadores de sectores esenciales) dentro del programa «Gandiaxti», y que ofrece descuentos en alojamientos turísticos, museos, restaurantes y otros establecimientos, y se han destinado 425.000 euros en ayudas para el sector turístico.

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