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Patrimonio

Ador restaura las cuatro tablas de Nicolau Borràs para un retablo en la capilla de la Comunión

El taller Art i Restauració ha completado esta semana el montaje de la pieza con las pinturas del monje

El montaje del retablo, el jueves pasado y, a la derecha, un detalle de dos de las piezas. levante-emv

La parroquia de la Mare de Déu de Loreto de Ador ha concluido esta semana el montaje un pequeño retablo ubicado en la capilla de la Comunión con los cuatro cuadros del fraile Nicolau Borràs, uno de los más notables pintores religiosos valencianos, que nació en Cocentaina en 1520 y murió en el convento de Sant Jeroni de Cotalba en 1610. Durante su prolongada estancia en ese lugar, en el actual término municipal de Alfauir, llevó a cabo una gran cantidad de cuadros, que se distribuyeron por toda la geografía valenciana.

No se sabe de qué año concreto son las cuatro piezas de la parroquia de Ador ni tampoco la ubicación exacta en la que se situaron inicialmente, pero sí que formaron parte de un retablo dedicado a la vida de la Virgen María con su hijo Jesucristo. Los cuadros, que acaban de ser restaurados con una ayuda de la Diputació de València, representan los episodios bíblicos de la Huída a Egipto, la Presentación de Jesús en el Templo, la Ascensión de Jesús al Cielo y la Adoración de los Reyes Magos.

Similar al retablo de Rugat

El sacerdote Vicent María Sarrió pensó que la mejor opción para exhibir nuevamente los cuadros restaurados era construir un nuevo retablo, labor que se encargó al taller Art i Restauració, cuyo trabajo concluyó el jueves de esta semana. Las cuatro piezas del popular pintor contestano, muy parecidas a otro retablo existente en la iglesia parroquial de Rugat, en la vecina comarca de la Vall d'Albaida, han sido montadas sobre una estructura que sigue los parámetros del periodo comprendido entre los siglos XVI y XVII, cuando vivió el autor. Aprovechando la ocasión, la parroquia ha situado en el ático del retablo otras tres piezas que rematan la obra, dos cuadros de San Juan y la Virgen María y una figura del Crucificado que pertenecen a este mismo templo. En el centro ha quedado una gran hornacina vacía en la que se colocará otra pieza de veneración que aún no se ha determinado.

En los últimos años las ayudas de la Diputació de València a la restauración de patrimonio han permitido recuperar, e incluso descubrir nuevos detalles, de muchas piezas de titularidad parroquial o municipal que, con el paso de los años, presentaban un avanzado estado de deterioro.

En muchos casos el arte religioso constituye el grueso del patrimonio histórico de muchos municipios valencianos.

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