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Naturaleza

El lago de la Goleta acusa la masificación

La superpoblación provoca exceso de nutrientes que llevan a la aparición de algas

El lago de la Goleta acusa la masificación

El lago de la Goleta acusa la masificación

No cabe duda que el lago ubicado en la zona de la Goleta de Tavernes de la Valldigna, el que da nombre a la urbanización Lago Azul, al norte del casco urbano del litoral, es un atractivo para este municipio. Pero, a su vez, con el paso de los años se ha convertido en un quebradero de cabeza para la administración local.

El humedal es, en realidad, un tanque de tormenta, por lo que se trata de agua estancada con todos los problemas que lleva el hecho de que el agua no se renueve y oxigene. Esta situación genera muchos problemas. El lago históricamente ha sido protagonista de la mortandad de centenares y centenares de peces, especialmente en verano cuando sube la temperatura del agua. Suciedad y malos olores también forman parte del historial de este lago.

El ayuntamiento lleva varios años trabajando para que lograr que su estado sea óptimo tanto por los animales como para quienes disfrutan de la zona de ocio y esparcimiento en la que se ha convertido el último año.

Desde hace unos meses, la Fundació Limne, a petición del ayuntamiento, ha iniciado un proyecto muy ambicioso para mejorar el estado de las aguas. En primer lugar, los profesionales de la entidad realizaron un estudio de la problemática que afecta al acuífero. La conclusión fue la excesiva población de animales que habitan en el lago. Así se puso el foco especialmente en las tortugas y los patos de especies no autóctonas. La concejala de Medio Ambiente, Mónica Palomares, explicaba que la presencia de los primeros animales se debe a «que muchas personas se compran tortugas de tres euros que luego se hacen grandes y no saben dónde tenerlas, así que las sueltan en el lago». Estas se reproducen de manera muy rápida y acaban masificando el humedal. El caso de los patos es distinto, porque «probablemente han venido hasta aquí y se han quedado», señalaba la edila.

La masiva presencia de estos animales provoca, a su vez, una gran cantidad de excrementos que se convierten en nutrientes y a más nutrientes mayor presencia de algas. Estas se acaban convirtiéndo en una capa de «borró» que cubre el lago, dándole un aspecto muy poco saludable.

A estas cuestiones se une la mala práctica de muchos vecinos y vecinas que alimentan con pan a los animales. «Esa comida tiene dos efectos negativos. Por una parte, ensucian el agua y por otra hace que los animales defequen más».

Por ello, la Fundació Limne ya ha empezado a retirar a ejemplares de especies invasoras. Según explica Palomares, el trabajo de esta entidad está homologado por la Conselleria de Medi Ambient. Los animales que son retirados del lago se ponen bajo custodia de este departamento.

Hace unas semanas, profesionales de Limne realizaban un taller explicando la diferencia entre las tortugas invasoras y las autóctonas. Mediante unas trampas, se recogen estos animales y después se valoriza de qué tipo son para apartarlas del lago.

Al margen de la cuestión de las especies invasoras, otra parte del trabajo se centra en gestionar la capa vegetal que se posa sobre el agua. Su presencia, explican desde Limne, no significa que el agua esté sucia y retirarla es «peor» que dejarla. Ayuda a que la temperatura del agua del lago no suba, algo que en verano puede ser letal para los peces.

En las últimas semanas, los profesiones de Limne han empezado a retirar una parte de esta «eutrofia» después de que unos análisis del agua ya lo aconsejaran pero lo hacen de manera escalonada «porque no se puede hacer bruscamente».

El objetivo de este trabajo es, según la concejala, «mantenerlo en condiciones, en buen estado y, sobre todo, que cumpla la normativa». En los próximos meses, el ayuntamiento seguirá actuando porque «el lago es una prioridad para el departamento».

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