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Cultura rechaza por falta de presupuesto casi todas las ayudas al patrimonio

Gandia, Barx, Bellreguard, Beniflà, Piles, Potries, Simat, Xeraco y Xeresa no ven cumplidas sus pretensiones

Cultura rechaza por falta de presupuesto casi todas las ayudas al patrimonio

Cultura rechaza por falta de presupuesto casi todas las ayudas al patrimonio Levante-EMV/Ximo Ferri

El Castell del Rebollet, único elemento que recibe ayuda de esta partida de la Generalitat. A la derecha, la «botigueta» de Pedro Llinares de Bellreguard.

El Molí Vell de Beniflà, que también se ha quedado sin ayuda de la Generalitat.

Que la Administración está limitada en recursos económicos es algo que no es novedad, como tampoco lo es que el patrimonio histórico valenciano que requiere dinero para su restauración suma cantidades astronómicas. Y cierto es, también, que gobierne el partido que gobierne en la Generalitat, no hay manera de satisfacer las peticiones de ayuntamientos y entidades para acometer las obras que necesitan los edificios en riesgo de sufrir desperfectos irreparables.

La prueba de todo ello es la orden que acaba de firmar la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, desestimando la mayoría de las solicitudes de ayuntamientos de la Comunitat Valenciana para invertir en elementos de interés histórico. En el caso de la Safor, el resumen es un municipio que percibirá dinero y otros diez que se quedan sin nada.

El «afortunado» es la Font d’en Carròs, que tiene aprobado un plan director de actuaciones en el antiguo Castell del Rebollet, cuyos restos constituyen un elemento histórico de primer orden. La Conselleria de Cultura ha asignado 32.000 euros para acometer la segunda fase de las obras de consolidación y estudios arqueológicos en el sector oriental de ese enclave.

Para el resto, o bien no hay suficiente dinero, lo que la Administración define como «insuficiencia presupuestaria», o bien los ayuntamientos peticionarios no han cumplido con los criterios de la orden de ayuda o han presentado los expedientes fuera de plazo.

Según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, el Ayuntamiento de Barx pretendía llevar a cabo obras de rehabilitación de la «nevereta», una construcción que habla sobre el antiguo comercio de la nieve en esta zona, cuando un clima más frío permitía generar hielo y guardarlo en las montañas incluso hasta principios del verano.

El Ayuntamiento de Bellre-guard pidió ayuda para rehabilitar y reponer algunos de los elementos que faltan en el panel cerámica de la llamada «botigueta de Pedro Llinares», que está protegida como un elemento singular.

Beniflà, un pequeño municipio que no dispone de presupuesto suficiente para acometer grandes obras, tendrá que seguir esperando para actuar en el Molí Fariner o Vell. Se trata de un edificio bien conservado que, según señalan los arqueólogos e historiadores, se levantó en el siglo XV y perteneció nada menos que a Ausiàs March. El ayuntamiento llegó a un acuerdo con el propietario para poder iniciar una restauración, pero esas obras deberán esperar.

De este programa de ayudas tampoco ha conseguido mordisco el Ayuntamiento de Gandia, que había solicitado a la Conselleria de Cultura para complementar las obras que, con dinero de la Unión Europea, de la propia Generalitat y del consistorio, se están ejecutando en el Castell de Bairén.

En Piles la pretensión era realizar un catálogo del patrimonio histórico situado en su término municipal, pero ese proyecto incumplía la orden de ayudas de la Generalitat.

En Potries el ayuntamiento quería ejecutar obras de conservación en el calvario de la ermita del Crist de l’Agonia, y en Ròtova comenzar actuaciones en el Palau dels Comtes, que justamente ahora inicia el proceso para contar con un plan director.

Simat de la Valldigna no accederá a la ayuda pedida para el tramo superior del acueducto que discurría entre la Font del Cirer y el monasterio de Valldigna. Xeraco solicitó dos ayudas, una para actuar en la Torre Guaita y otra para restaurar campanas de la parroquia de l’Encarnació.

Finalmente Xeresa solicitó dinero para restaurar el antiguo Llavador municipal, pero, como los anteriores casos, se queda sin la ayuda de este programa.

Lo normal en estos casos es que la Generalitat mantenga para años venideros estas líneas de ayudas al patrimonio, de manera que, de acuerdo con su disponibilidad económica, repartir los recursos en arreglo a la importancia que, según los informes técnicos, tenga cada uno de esos elementos.

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