La comarca de la Safor ha vivido una extraña semana en lo que a la expansión del coronavirus se refiere, donde la contradicción ha sido la tónica dominante. Por una parte, se ha confirmado el descenso de la curva de contagios que se viene registrando desde hace unos días, con un ritmo de positivos bajo que ha hecho que en la última actualización de datos, hechos públicos ayer por la Conselleria de Sanitat, un total de 17 municipios ya no tienen casos activos en estos momentos.

Si se compara con la situación del pasado martes, cuando también se actualizaron las estadísticas, hay seis casos activos menos, al pasar de 166 a 160. Además, en ciudades donde la incidencia estaba siendo muy alta en esta segunda ola, la situación se ha relajado mucho. Es el caso de Gandia, que llegó a superar los 200 contagios activos a la vez, mientras que en estos momentos está en 82. Lo mismo que Oliva, que aunque ayer presentaba un contagio más que hace tres días (15), ha visto cómo se ha frenado la curva de positivos, que llegó a estar muy cerca de los 70.

Hay excepciones, como el caso de Tavernes de la Valldigna, que es de los pocos que han incrementado esta semana sus casos y que ayer sumaba otros dos hasta llegar a los 24, mientras que Villalonga crece de 4 a 7, y Barx, que tenía 11 en la actualización del pasado martes, se mantiene en las mismas cifras. Pese a ello, el de Gandia es uno de los departamentos de salud donde se registra menos incidencia.

Un indicativo de que la situación en lo que respecta al ritmo de contagios ha mejorado mucho es la baja incidencia respecto a la gran cantidad de PCR que se realizan diariamente. Desde el departamento de Salud Pública cifran en alrededor de 1.000 las pruebas que se realizan, de las que salen positivos por debajo del 3%. El jueves, por ejemplo, el porcentaje fue del 0,6%. También sigue a la baja la presión hospitalaria. La semana finaliza con siete ingresados en planta.

La cara amarga del coronavirus en la comarca la ponen, en cambio, el número de fallecidos. En solo una semana han muerto un total de cinco personas entre el pasado sábado y ayer viernes. La última víctima es una mujer de 88 cuyo estado de salud era muy delicado que resultó agravado por el covid-19. El departamento suma un total de 34 fallecidos en la pandemia.

La situación, por tanto, no tiene nada que ver con la que se registró entre finales del pasado mes de julio y principios de septiembre, donde los casos estaban disparados y no parecía que hubiera forma de doblegar la famosa curva.

Por cierto, Benifairó de la Valldigna, Beniflà y Guardamar de la Safor siguen sin contagiados desde el inicio de la pandemia en Marzo, mientras el total del departamento, según los últimos datos es de 1.149 contagios.

Aunque la incidencia cada vez es menor, no hay que olvidar que el coronavirus está en la calle y que donde hoy no hay contagiados mañana puede haber un brote que afecte a decenas de personas. Y eso, como es lógico, también afecta a los colegios, donde, aunque son muy pocos hasta ahora, también se encuentran a personas que son portadoras del virus, hayan desarrollado o no síntomas.

Así, la extraña semana coronavírica finalizaba en la Safor con cuatro aulas en confinadas en diferentes centros escolares de la comarca. Durante algunos días no podrán acudir al colegio los colegios de Gandia Abecé, Benipeixcar y Borja Jesuítas, mientras que en el Joanot Martorell de Xeraco también hay una aula confinada. La casuística es variada, ya se debe a positivos tanto de niños y niñas como de maestras y maestros.

En realidad, la problemática en las aulas está siendo baja por ahora. Lo que ocurre es que el protocolo establecido por la Conselleria de Educación, con los llamados grupos de convivencia estable o aulas burbuja, obliga a confinar a la totalidad de compañeros y compañeras cuando solo uno de ellos o la tutora den positivo por coronavirus. Por ello, que haya una aula confinada no significa que existan decenas de contagios, sino que puede tratarse de uno o dos que obligan al resto a tener que quedarse en casa durante los siguientes 15 días.

En los colegios Sant Francesc de Borja de Gandia y Alfàndec de Tavernes, donde se retrasó el inicio del curso en algunas aulas por el positivo de docentes, ya se trabaja con total normalidad y todos los niños y las niñas han vuelto al desarrollo normal de las clases durante toda la pasada semana. Se espera que esta situación sea una constante este curso.